𝐂𝐚𝐩í𝐭𝐮𝐥𝐨 14: 𝐋𝐚 𝐩𝐫𝐢𝐦𝐞𝐫𝐚 𝐩𝐫𝐮𝐞𝐛𝐚.
Andrés tomó la guitarra y comenzó a tocar unos acordes suaves, llenos de melancolía. Su voz empezó a llenar la sala, rasposa y emocional, cantando una melodía que parecía salir de lo más profundo de su ser.
Cuando llegó el momento del estribillo, levantó la vista y me indicó con un gesto que entrara en la cabina de grabación.
“Seguí mi voz. No te preocupes si no es perfecto. Solo fluí,” dijo a través de los auriculares.
Respiré hondo, cerré los ojos y dejé que las notas salieran. Mi voz se unió a la suya, creando una armonía que hizo que se me erizara la piel. No era solo una canción; era un momento.
Cuando terminamos, Andrés se quedó en silencio por unos segundos antes de hablar.
“Tenés algo, Manu. Algo especial. Me gusta cómo suena esto. Lo vamos a trabajar más.”
---
Después de la sesión, Andrés me invitó a quedarme un rato en el estudio. Entre charlas sobre música y anécdotas de giras, sentí que estaba aprendiendo más en esas pocas horas que en años de clases.
“Decime, Manu, ¿qué te trajo hasta acá? No es común que alguien de tu edad esté tan metida en esto,” preguntó mientras encendía un cigarrillo.
“No sé si hay una sola razón. La música siempre fue mi escape, pero nunca pensé que terminaría en un lugar como este,” respondí, jugando nerviosa con el borde de mi vaso de agua.
Andrés asintió, como si entendiera perfectamente. “La música tiene esa magia. Es un refugio, pero también una condena. Si te atrapó, no te va a soltar nunca.”
“¿Y vos? ¿Qué te atrapó?” me animé a preguntar.
Él sonrió, mirando hacia un punto distante. “Todo. Las noches largas, los días cortos, el amor, el desamor… Pero, sobre todo, las ganas de decir algo que nadie más estaba diciendo.”
Cuando salí del estudio esa noche, sentía que algo había cambiado en mí. No sabía si era la confianza que Andrés había depositado en mí o el simple hecho de haber compartido ese espacio con alguien tan legendario, pero me sentía diferente.
El camino de regreso a casa fue un torbellino de pensamientos. Mi mamá me había recordado esa mañana que el tiempo en Buenos Aires era limitado, que en unos meses nos mudaríamos a Europa. Pero ahora, más que nunca, sentía que pertenecía a este lugar, a este momento, a esta música.
La pregunta era: ¿cómo dejar todo esto atrás?
ESTÁS LEYENDO
𝐄𝐋𝐋𝐀 𝐃𝐈𝐉𝐎 | 𝐺𝑈𝐼𝐷𝑂 𝑆𝐴𝑅𝐷𝐸𝐿𝐿𝐼
FanfictionE𝑛 𝑒𝑙 𝑓𝑟𝑒𝑛𝑒𝑡𝑖𝑐𝑜 𝑚𝑢𝑛𝑑𝑜 𝑑𝑒𝑙 𝑟𝑜𝑐𝑘 𝑛𝑎𝑐𝑖𝑜𝑛𝑎𝑙, 𝑀𝑎𝑛𝑢𝑒𝑙𝑎, 𝑐𝑜𝑛 𝑎𝑝𝑒𝑛𝑎𝑠 18 𝑎𝑛̃𝑜𝑠, 𝑒𝑚𝑝𝑖𝑒𝑧𝑎 𝑎 𝑖𝑛𝑣𝑜𝑙𝑢𝑐𝑟𝑎𝑟𝑠𝑒 𝑒𝑛 𝑙𝑎𝑠 𝑛𝑜𝑐ℎ𝑒𝑠 𝑣𝑎𝑐𝑖𝑎𝑠 𝑑𝑒𝑙 2010. 𝐴𝑛̃𝑜𝑠 𝑚𝑎𝑠 𝑡𝑎𝑟𝑑𝑒, 𝑦𝑎...
