𝐂𝐚𝐩í𝐭𝐮𝐥𝐨 13: 𝐔𝐧 𝐥𝐮𝐠𝐚𝐫 𝐞𝐧 𝐞𝐥 𝐒𝐚𝐥𝐦𝐨𝐧.
El estudio de grabación estaba más lleno de vida de lo que esperaba. Entre cables, instrumentos y papeles arrugados con letras escritas a medias, se respiraba ese aire creativo que solo se encuentra donde nacen las canciones.
Llegué temprano, como me habían pedido, pero aún así sentía que estaba tarde para algo mucho más grande. El encargado del estudio me saludó y me indicó que esperara en una sala pequeña con un sillón de cuero gastado. Miré mi reflejo en la ventana, ajusté el cabello detrás de mi oreja y respiré profundo.
“Manuela, pasá,” dijo una voz grave y amable desde la puerta. Era Andrés Calamaro en persona.
Su presencia era tan imponente como esperaba: un hombre de aura tranquila pero con un fuego evidente detrás de los ojos. Llevaba una camisa desabrochada y sostenía una taza de café en una mano, mientras con la otra hacía señas para que lo siguiera al corazón del estudio.
“Así que vos sos la voz que me recomendó Fede,” dijo mientras se sentaba en una silla giratoria frente a una consola llena de botones.
“Eso dicen… Es un honor estar acá,” respondí, tratando de sonar más segura de lo que me sentía.
Él sonrió de lado y señaló la guitarra que tenía apoyada contra la pared. “¿Tocás también o solo cantás?”
“Ambas cosas, pero mejor no me ponga a prueba con la guitarra,” bromeé, tratando de romper un poco el hielo.
Andrés soltó una carcajada suave. “Tranquila, no vine a hacerte un examen. Quiero probar algo con vos. Estoy trabajando en una canción nueva, no tiene nombre todavía, pero sé que necesita una segunda voz. Algo que le dé profundidad y contraste. ¿Querés intentarlo?”
Asentí, aunque por dentro los nervios me hacían temblar.
ESTÁS LEYENDO
𝐄𝐋𝐋𝐀 𝐃𝐈𝐉𝐎 | 𝐺𝑈𝐼𝐷𝑂 𝑆𝐴𝑅𝐷𝐸𝐿𝐿𝐼
FanficE𝑛 𝑒𝑙 𝑓𝑟𝑒𝑛𝑒𝑡𝑖𝑐𝑜 𝑚𝑢𝑛𝑑𝑜 𝑑𝑒𝑙 𝑟𝑜𝑐𝑘 𝑛𝑎𝑐𝑖𝑜𝑛𝑎𝑙, 𝑀𝑎𝑛𝑢𝑒𝑙𝑎, 𝑐𝑜𝑛 𝑎𝑝𝑒𝑛𝑎𝑠 18 𝑎𝑛̃𝑜𝑠, 𝑒𝑚𝑝𝑖𝑒𝑧𝑎 𝑎 𝑖𝑛𝑣𝑜𝑙𝑢𝑐𝑟𝑎𝑟𝑠𝑒 𝑒𝑛 𝑙𝑎𝑠 𝑛𝑜𝑐ℎ𝑒𝑠 𝑣𝑎𝑐𝑖𝑎𝑠 𝑑𝑒𝑙 2010. 𝐴𝑛̃𝑜𝑠 𝑚𝑎𝑠 𝑡𝑎𝑟𝑑𝑒, 𝑦𝑎...
