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𝐂𝐚𝐩í𝐭𝐮𝐥𝐨 12: 𝐄𝐥 𝐂𝐨𝐫𝐚𝐳𝐨𝐧 𝐒𝐨𝐛𝐫𝐞 𝐓𝐨𝐝𝐨

El calor del verano comenzaba a dar paso a esas noches más frescas que te invitaban a soñar despierta. En el estudio de ensayo, el ambiente estaba cargado de energía, pero también de algo que no lograba descifrar.

“Manu, ¿vas a tocar algo tuyo hoy o seguís con los covers?” preguntó Fede, mientras conectaba los cables del amplificador.

Lo miré, con las manos nerviosas sobre la guitarra. Había estado escribiendo algo durante semanas, pero nunca me había atrevido a mostrarlo. Hasta lo que dijo ayer Javier, claro. Era demasiado personal. Sin embargo, con todo lo que estaba pasando —el mail de Calamaro, la mudanza a Europa, los mensajes de Guido— sentía que ya no podía guardármelo.

“Sí, tengo algo… pero no sé si les va a gustar,” respondí, intentando disimular mi inseguridad. Y mirando seriamente a Javier.

“Dejá de dudar, nena. Vamos, mostranos qué tenés,” insistió el recien nombrado, acomodándose en la batería.

Respiré hondo, ajusté las cuerdas de mi guitarra y comencé a tocar.

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El corazón sobre todo

Me perdí en las voces del pasado,
me encontré en el eco de tu voz.
Aunque el tiempo nos lleve lejos,
mi corazón siempre vuelve a vos.

El camino es incierto, lo sé,
pero sigo soñando con tu piel.
Aunque todo cambie, aunque me vaya,
mi corazón sobre todo siempre estará.

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Terminé de cantar y el silencio en el cuarto fue abrumador. Fede fue el primero en reaccionar, aplaudiendo lento, como si aún procesara lo que acababa de escuchar.

“Es hermosa, Manu. ¿La escribiste vos?”

“Sí… Bueno, es algo que tenía dando vueltas en mi cabeza. No sabía si les iba a gustar.”

“¿Si nos iba a gustar? ¡Es un temazo!” exclamó Manuel, casi gritando desde el fondo del estudio. "Esto va a estar en el Luna Park si o sí."

Después de que dijiera eso, todos nos quedamos helados.

"¿Como?" Preguntó Manuel.

Hubo un silencio incómodo hasta que se decidió hablar; "Era algo que les tenía que contra hace mucho. Vamos a estar teloneando a Calamaro, va a hacer un recital presentando su nuevo disco. Se sienten listos?"

El galpón donde ensayamos se llenó de risas y aplausos, y mientras los chicos me felicitaban, sentí que, por un momento, todo estaba en su lugar. Pero la tranquilidad no duró mucho hasta que me acordé que estábamos por telonear al mismísimo Calamaro. Las coincidencias me están matando.

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Esa noche, al llegar a casa, encontré un nuevo mail de Guido. Era diferente de los anteriores, más corto, más directo.

De: Guido Sardelli guido.airbag@gmail.com
Para: Manuela Santillán manu.pr@gmail.com
Asunto: Volviendo

Manu,

Te escribo desde el avión. Estoy volviendo a Buenos Aires. La gira terminó antes de lo esperado, y necesito verte.

Avisame cuándo y dónde nos encontramos.

Guido.

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Volver. Esa palabra resonó en mi cabeza como un tambor. Durante semanas había estado viviendo en una montaña rusa emocional, y ahora él estaba regresando. Quería sentirme feliz, emocionada, pero en lugar de eso, me invadió una mezcla de ansiedad y esperanza. Seguro que el se quedó con esa chica "dura" y "poco simpática" que conoció en persona. ¿Ahora como voy a hacer para demostrarle que en realidad no soy tan así?

No le respondí de inmediato. En cambio, me quedé mirando el mail, repasando cada palabra. ¿Qué quería decir con "necesito verte"? ¿Era solo una excusa para ponerse al día, o había algo más detrás de sus palabras?

Decidí no pensarlo demasiado y simplemente le contesté.

De: Manuela Santillán manu.pr@gmail.com
Para: Guido Sardelli guido.airbag@gmail.com
Asunto: Re: Volviendo

Guido,

No puedo creer que estés volviendo. Cuando llegues, decime dónde nos vemos. Yo también quiero verte.

Manu.

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El corazón me latía a mil mientras apagaba la computadora. No sabía qué significaba todo esto, pero algo dentro de mí me decía que, pase lo que pase, este encuentro con Guido iba a cambiarlo todo.

𝐄𝐋𝐋𝐀 𝐃𝐈𝐉𝐎  | 𝐺𝑈𝐼𝐷𝑂 𝑆𝐴𝑅𝐷𝐸𝐿𝐿𝐼Donde viven las historias. Descúbrelo ahora