𝐂𝐚𝐩í𝐭𝐮𝐥𝐨 27: 𝐈𝐧𝐝𝐞𝐜𝐢𝐟𝐫𝐚𝐛𝐥𝐞.
El Cosquín Rock tenía esa energía única. Un pulso constante que latía en cada rincón del predio, en las luces que parpadeaban como estrellas artificiales, en los acordes que vibraban en el aire caliente del verano. Siempre me había gustado esa sensación, esa mezcla entre adrenalina y caos contenido, pero esa noche algo se sentía distinto.
Quizás era el cansancio. O quizás era la sensación de que algo estaba a punto de pasar.
Había estado con los chicos de la banda buena parte de la noche, charlando entre risas, dejando que el eco del show aún me recorriera el cuerpo. Pero en algún momento, sin pensarlo demasiado, decidí que necesitaba un respiro.
—Voy por algo de tomar —murmuré antes de levantarme del sillón.
El camino hasta la barra fue rápido, esquivando cuerpos que se movían al ritmo de la música. No esperaba encontrar nada en particular ahí, solo un momento para despejarme. Pero entonces lo vi.
Apoyado contra la barra, con un vaso en la mano y esa expresión indescifrable que conocía demasiado bien.
Guido.
Me detuve en seco. Pensé en retroceder, en buscar otra excusa para desaparecer, pero fue tarde. Su mirada me encontró en el acto, y con un leve movimiento de cabeza, me saludó.
—Manuela.
Su voz era exactamente como la recordaba.
Tragué en seco y avancé, porque fingir que no lo había visto sería aún peor.
—Guido.
No hubo sorpresa en su expresión, como si hubiera estado esperando este momento. Pidió un trago para mí sin preguntar, como si aún supiera lo que me gustaba. Me crucé de brazos.
—¿Ahora también leés mentes?
Él sonrió apenas, esa media sonrisa que nunca llegaba a ser completa.
—Algunas cosas no cambian.
—Yo cambié. —mentí, seguía siendo la misma, aunque ya no me tragaba sus versos—.
—Parece que estamos a la defensiva.
Algo en su tono me puso tensa. Había una carga en esas palabras que no quise analizar demasiado. Decidí no responder, eso me traería de vuelta a viejas historias.
—Los Estelares estuvieron increíbles hoy —continuó, girándose hacia mí con una facilidad que me desconcertó. Con una facilidad con la que parecia haber olvidado todo, incluso esa noche—. Ella Dijo fue un buen cierre.
Sentí un leve cosquilleo en la nuca.
—Gracias. Aunque el crédito es de Manuel.
Quise cortar el tema ahí, pero Guido no me lo permitió.
—No sé… Suena como algo que vos podrías haber escrito.
Lo miré con el ceño fruncido. Siempre había tenido esa facilidad para encontrar mis puntos débiles, para leer entre líneas lo que no quería mostrar.
—¿Qué querés, Guido?
Dejé mi vaso en la barra, sintiendo que el aire se volvía más denso entre nosotros.
Él sostuvo mi mirada.
—Nada. Solo estaba siendo amable.
—Ahorrátelo.
El silencio que se formó entre nosotros no era incómodo, pero sí pesado. Lleno de cosas que no se decían.
—No pensé que todavía estabas tan a la defensiva conmigo. Seguís siendo la misma.
—No lo estoy —mentí—. Solo no me interesa repetir viejas historias. —respondí finalmente—.
Se inclinó apenas, lo justo para que nuestras miradas quedaran a la misma altura.
—¿Viejas historias? ¿Eso es lo que somos?
La pregunta quedó suspendida en el aire. Su voz era baja, casi íntima, como si no quisiera que nadie más escuchara.
No respondí de inmediato. No quería darle poder sobre algo que se suponía que ya no me afectaba.
—No somos nada, Guido. No hace falta complicarlo.
Él asintió, pero su expresión decía otra cosa.
—Quizás. Pero no me digas que esa canción no tiene algo de nosotros.
Mi estómago se encogió.
—¿A vos también te encanta ir a la cama conmigo, Guido?
Lo dije con la misma cadencia que la canción, con la misma intensidad que la frase que me había dejada helada en el escenario.
Él soltó una risa baja, pero no era genuina.
—Touché.
Nos quedamos en silencio unos segundos que se sintieron demasiado largos. Yo fui la primera en moverse.
—Voy con los chicos. Que tengas buena noche.
Me alejé sin esperar respuesta. Sin girarme, sin permitirle ver si su presencia me había removido algo.
Pero mientras me perdía entre la multitud, con la música de fondo y la noche avanzando sin pausa, su mirada seguía ardiendo en mi piel.
Y supe, aunque no quería admitirlo, que esto no había terminado.
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buenass, les dejo dos caps como recompensa de la inactividad!
opiniones sobre este cambio?
xoxo ♡
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𝐄𝐋𝐋𝐀 𝐃𝐈𝐉𝐎 | 𝐺𝑈𝐼𝐷𝑂 𝑆𝐴𝑅𝐷𝐸𝐿𝐿𝐼
FanfictionE𝑛 𝑒𝑙 𝑓𝑟𝑒𝑛𝑒𝑡𝑖𝑐𝑜 𝑚𝑢𝑛𝑑𝑜 𝑑𝑒𝑙 𝑟𝑜𝑐𝑘 𝑛𝑎𝑐𝑖𝑜𝑛𝑎𝑙, 𝑀𝑎𝑛𝑢𝑒𝑙𝑎, 𝑐𝑜𝑛 𝑎𝑝𝑒𝑛𝑎𝑠 18 𝑎𝑛̃𝑜𝑠, 𝑒𝑚𝑝𝑖𝑒𝑧𝑎 𝑎 𝑖𝑛𝑣𝑜𝑙𝑢𝑐𝑟𝑎𝑟𝑠𝑒 𝑒𝑛 𝑙𝑎𝑠 𝑛𝑜𝑐ℎ𝑒𝑠 𝑣𝑎𝑐𝑖𝑎𝑠 𝑑𝑒𝑙 2010. 𝐴𝑛̃𝑜𝑠 𝑚𝑎𝑠 𝑡𝑎𝑟𝑑𝑒, 𝑦𝑎...
