Capítulo 36: Cómo vez no hay salida, no puedo escapar.
Perspectiva de Guido.
Al llegar a casa, después del incómodo viaje en auto, tomé mi guitarra como de costumbre. Aparentemente, todavía no había logrado romper el hielo entre nosotros. Y con Manuela, todo siempre era más difícil de lo que solía ser.
-¿Tomás algo? -pregunté, observándola de reojo.
Ella recorrió el departamento con la mirada, como si intentara descifrar quién soy ahora.
-Gracias, estoy bien -respondió en seco.
A veces, cuando me detenía a mirarla, me daba cuenta de cuánto había cambiado.
Sus ojos ahora parecían más oscuros, su voz más suave de lo que intentaba aparentar, su actitud más insegura de lo que quería parecer.
Para romper el silencio, tomé la Gibson colgada en la pared y comencé a tocar sin pensarlo demasiado.
Manuela se sentó a mi lado, y por primera vez, sentí que tal vez no iba a ser tan difícil mantener una conversación con ella. Tal vez seguía siendo la misma Manuela cerrada, desconfiada... o quizá solo era así conmigo.
Su voz interrumpió el aire denso entre nosotros.
-¿Y? ¿No me vas a contar quién dejó las notitas?
Sonreí de costado, sin apartar la vista de las cuerdas.
-Yo dije que tenía una sospecha, no que tenía una certeza.
Manuela me fulminó con la mirada. Como de costumbre.
-Ya no estoy para estos juegos, Guido. Dame una explicación.
-Bueno... si así me lo pedís. -respondí, mirándola directo a los ojos.
Y justo en ese momento, mi celular comenzó a sonar.
Miré la pantalla sin moverme. Manuela clavó su mirada en mí, esperando. Un segundo. Dos. Tres. Luego atendí.
Manuela bufó, cruzándose de brazos. Sus dedos tamborileaban contra su antebrazo, impacientes.
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Apenas después de esa corta llamada, definitivamente no importante, terminé colgando.
-¿Ya colgaste? ¿No era nada importante? -preguntó, con esa cara de "querer matarme" que siempre me gustó.
-Lo era, pero no más que nosotros.
Manuela esbozó una pequeña sonrisa de costado, sin dejar que se notara demasiado. Su mirada pasó de decepción a confusión en segundos.
-¿Te das cuenta de que siempre te alejás antes de escuchar lo que tengo para decirte?
El denso aire volvió a instalarse entre nosotros.
-¿Te das cuenta de que siempre sacás este tema, sabiendo exactamente lo que pasó?
Redobló la pregunta. Me quedé mirándola unos segundos, midiendo mis palabras.
Si seguíamos así, esto se iba a volver un club de la pelea, y prefería no volver ahí.
Suspiré, pasándome una mano por el pelo antes de agarrar la guitarra.
-Tenés razón, Manu. ¿Qué querés escuchar? -pregunté, afinando las cuerdas.
Manuela entrecerró los ojos, como si no terminara de creerme, pero no insistió. En su lugar, se acomodó en el sillón, cruzando una pierna sobre la otra, lista para escuchar.
-Algo de Soda.
Como si de intuición se tratara, los acordes de Trátame suavemente comenzaron a deslizarse en el aire tenso.
Ella tomó una bocanada de aire antes de mirarme con una leve sonrisa en la cara.
Tomó el vino que había preparado justo para este momento y, encontrando mi mirada en forma de aprobación, sirvió dos copas.
-Capaz no es tan malo volver a vos.
Un rubor en sus mejillas se hizo presente mientras yo me perdía en su mirada. No podía creer estar de nuevo así, no podía creer hablar con ella otra vez.
Alcé las cejas en señal de aprobación.
-No lo es.
Manuela giró la copa entre sus dedos, observando el vino como si en él pudiera encontrar alguna respuesta.
-¿Seguís tocando esto en vivo? -preguntó, con un tono más liviano, casi cómplice.
-A veces. Pero viste cómo es, depende de la ocasión. -Le dediqué una sonrisa torcida antes de seguir tocando.
Ella asintió sin decir nada, dejando que la melodía se filtrara en el aire.
-No sé si lo recordás, pero esta canción me la enseñaste a tocar vos. -Solté, sin pensarlo demasiado-. Siempre tuviste talento en esto, aunque no lo notaras.
Manuela dejó la copa sobre la mesa con más suavidad de la que esperaba. Su expresión cambió apenas, como si acabara de recordar algo que no estaba segura de querer traer de vuelta.
-Sí... me acuerdo. Gracias. Aunque, de todos modos, sin vos no podría tocar como toco ahora.
El aire entre nosotros pareció espesarse. Me detuve un segundo, observándola.
-¿Y? ¿Querés cantar?
Se mordió el labio, sobrepensando la idea, pero al final tomó aire y asintió.
Su voz se deslizó entre las notas de la guitarra, suave al principio, como si tuviera miedo de romper algo con cada palabra. Pero a medida que la canción avanzaba, su tono fue ganando seguridad.
Yo la miraba de reojo, tocando sin despegar los ojos de ella, de cada gesto, de cada sombra de sonrisa que asomaba en su cara.
Y en ese instante, en ese mínimo y jodido instante, me di cuenta de lo mucho que la extrañaba.
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holi, pasaba a comentarles que sin querer este cap se subió ayer sin subir el cap anterior, mil disculpas a los que lo leyeron y no entendieron el contexto!
también les quería pedir una opinión sobre este gran cambio, especulaciones de lo que se puede venir, como les pareció el pov de Guido, etc
les deje un spoiler en tw @/reboludamal__ <3
- viku
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𝐄𝐋𝐋𝐀 𝐃𝐈𝐉𝐎 | 𝐺𝑈𝐼𝐷𝑂 𝑆𝐴𝑅𝐷𝐸𝐿𝐿𝐼
FanficE𝑛 𝑒𝑙 𝑓𝑟𝑒𝑛𝑒𝑡𝑖𝑐𝑜 𝑚𝑢𝑛𝑑𝑜 𝑑𝑒𝑙 𝑟𝑜𝑐𝑘 𝑛𝑎𝑐𝑖𝑜𝑛𝑎𝑙, 𝑀𝑎𝑛𝑢𝑒𝑙𝑎, 𝑐𝑜𝑛 𝑎𝑝𝑒𝑛𝑎𝑠 18 𝑎𝑛̃𝑜𝑠, 𝑒𝑚𝑝𝑖𝑒𝑧𝑎 𝑎 𝑖𝑛𝑣𝑜𝑙𝑢𝑐𝑟𝑎𝑟𝑠𝑒 𝑒𝑛 𝑙𝑎𝑠 𝑛𝑜𝑐ℎ𝑒𝑠 𝑣𝑎𝑐𝑖𝑎𝑠 𝑑𝑒𝑙 2010. 𝐴𝑛̃𝑜𝑠 𝑚𝑎𝑠 𝑡𝑎𝑟𝑑𝑒, 𝑦𝑎...
