"¿Un duelo?" cuestiono al soldado cuando me dice el motivo por el que mi guardiana no se presentara esta mañana como acostumbra.
―¿Y contra quién se batirá en duelo? ―cuestiono con preocupación―. ¿Cuál es la razón?
El rostro del soldado se torna incómodo virando la mirada, tenso. Luce demasiado joven, tiene la nariz algo achatada, el pelo ligeramente claro y de frente alta, supongo que se trata de un nuevo recluta.
―Se trata de otro soldado, majestad... solo eso se me permite decirle ―titubea sin dar más detalles.
―¿Solo eso se le permite decirme? ―pregunto más para mis adentros que esperando una respuesta.
Otra vez me ocultan lo que sucede, esto merma mi tolerancia.
No estoy dispuesta a quedarme aquí esperando, así que les indico a mis doncellas que vamos a salir. Faris parece preocupada, pero no me contradice.
―Pero... majestad ―su tono de voz vacila―, me dijeron que no debe hacerlo.
―¿Cómo se llama soldado?
Mi pregunta lo toma de sorpresa.
―Archer... ―responde con desconfianza―. Archer Porter.
―Bien, humm ―aclaro mi garganta tratando de que mis palabras suenen sensatas―. Soldado Archer, es el deber de mi guardiana estar conmigo cada día y si ella no puede venir aquí yo iré a su encuentro, estaré presente en su duelo, así que le agradecería que me lleve con ella ―reconvengo―, ahora mismo.
―Pero, mi mentora dijo que no debía...
―¿Mentora?
―Si hum...―vuelve a dudar y aparece una mueca en su rostro como quien se ve descubierto por algo que no debía decir―. Me he convertido en su aprendiz.
Jamás pensé que mi guardiana tuviera la paciencia para instruir a alguien.
―Soldado, le pido que acepte la petición que le hace su reina, y yo me encargaré de hablar con su mentora ―trato de parecer comprensiva, aunque sé que poco temple tiene ella conmigo.
El soldado me observa con desconcierto y disculpándose nuevamente en nombre de Daria, me pide no asistir, pues no es un sitio adecuado, mucho menos sin el permiso del rey. Observa a mis doncellas esperando que ellas digan algo, posando la mirada con puntualidad en Lilia, quien apenas y lo mira de reojo.
―Entonces ¿A dónde nos dirigimos?
👑
Sin estar muy convencido el joven Archer nos conduce al patio principal de las barracas, el sitio donde pernoctan los soldados, poco tiempo tengo para observar este lugar amplio y provisto de armas y otros artefactos propios de los guerreros del reino, pues el ruidoso grupo de hombres que se han reunido para observar el combate capta mi atención de inmediato. Nuestro guía nos abre un sitio entre el tumulto para observar el duelo que ya ha iniciado.
El contrincante de Daria tiene un rostro que me resulta conocido, se trata del caballero que le dedicó su victoria en el torneo, el hombre de semblante bronceado y barba larga que lleva el pelo recogido en una pequeña coletilla. El mismo que juró que la convertiría en su esposa.
Las espadas se rozan al punto de sacar chispas en su encuentro. A pesar de ser más delgada que el hombre de aspecto forzudo, se mueve con agilidad avanzando con pasos firmes y obligando a su opositor a replegarse.
―¡Pelea! ―ordena la mujer con el semblante airado lanzando una estocada sin dudarlo contra el rostro del hombre.
La concurrencia está dividida entre quienes apoyan a la soldado y entre quienes gritan un nombre que al inicio me es difícil entender, hasta que Lilia lo repite para mi "Zeyad". Incluso los perros de caza, sostenidos por sus cuidadores ladran avivando el combate.
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El rey de hierro
Historical FictionEloise está por casarse con el príncipe de Asteria, pero su boda se ve interrumpida cuando el cruel rey Kirian ataca al reino. Por amor a su pueblo Eloise se verá obligada a casarse con el nuevo monarca, descubrir los secretos que oculta y conocer e...
