Louis llevaba semanas intentando no pensar demasiado en aquella tarde. En aquella conversación. En su cabeza, el estudio de danza seguía siendo el mismo espacio luminoso y preparado, sin embargo, cada vez que ponía un pie en él, algo dentro de su pecho se tensaba. No era incómodo, pero tampoco era fácil. Habían pasado días desde aquel encuentro, y aunque su rutina se había mantenido, Louis sabía que algo más había cambiado.
El teatro, su refugio habitual, seguía siendo un lugar seguro, una constante que lo arraigaba. En los ensayos, bajo las miradas críticas de los directores y las conversaciones animadas con los demás bailarines, encontraba un ritmo que lo mantenía enfocado. Pero hasta en esos momentos, su mente volvía a esa tarde en el estudio, como si la memoria de Harry se colara entre los compases de Tchaikovsky. No intentaba analizar cada palabra ni recrear cada gesto. Solo sucedía, como si hubiese abierto una puerta dentro de sí mismo que llevaba demasiado tiempo cerrada.
Había algo inquietante en ese proceso. Louis no estaba acostumbrado a enfrentarse a sus emociones con tanta crudeza. Durante años, había perfeccionado la habilidad de mantener las cosas bajo control, relegando cualquier pensamiento incómodo a un rincón distante de su mente. La herida de su madre, su propia exigencia, la constante necesidad de ser suficiente... Pero esa vez era distinto. Esa vez, no podía ignorarlo.
En casa, la situación no era más sencilla. Vivir con Lili y con su hermana era un consuelo. Aquel espacio pequeño y desordenado era un lugar cómodo, seguro, donde podía esconderse al final de los días agotadores. A Lili no parecía molestarle en absoluto que Louis continuara allí, ocupando su sofá y llenando su pequeña cocina con las pilas de tazas de café o té que acumulaba durante los fines de semana. Sin embargo, Louis sabía que su permanencia allí era una forma de posponer lo inevitable.
La búsqueda de su nuevo piso había empezado como una tarea práctica. Louis había hecho listas, revisado anuncios, incluso concertado visitas. Pero cada opción que veía parecía más insatisfactoria que la anterior. "Demasiado pequeño", "demasiado oscuro", "demasiado caro". Eran excusas fáciles de justificar, pero había algo más. Algo que no podía admitir ni siquiera frente al espejo del baño de Lili, donde a menudo se quedaba mirándose con una mezcla de frustración y desconcierto.
La verdad era que encontrar un piso no solo significaba mudarse. Significaba cerrar una etapa, enfrentarse a una soledad que en el último año había tratado de evitar a toda costa. No se trataba de tener miedo a estar solo físicamente, sino de reconocer que, al cerrar esa puerta, no tendría más remedio que aceptar todo lo que había pasado, todo lo que había cambiado y todo lo que todavía no sabía si era capaz de recuperar.
Una noche, mientras Lili lijaba un marco de madera en el salón y Sarah estaba de cena con los compañeros de su clase, Louis mencionó casualmente otro piso que había visto en un anuncio. Ella levantó la vista, con el ceño fruncido y una expresión mitad curiosa, mitad exasperada.
—¿Y? ¿Vas a ir a verlo?
—No lo sé. Parecía... algo pequeño.
—Algo pequeño —repitió ella con una carcajada seca—. Claro. Porque aquí tienes todo el espacio del mundo.
Louis sonrió débilmente, sin responder. Sabía que Lili tenía razón, pero también sabía que el problema no era el tamaño del piso. Lili lo miró fijamente antes de añadir:
—Puedes quedarte aquí todo el tiempo que quieras, ya lo sabes, te lo he dicho trescientas mil veces, pero no quiero que uses eso como excusa.
—¿Excusa para qué?
—Para no enfrentarte a lo que sea que estás evitando. Porque, amigo mío, lo estás haciendo. No me digas que no.
Louis quiso protestar, pero no encontró las palabras. Tal vez porque sabía que ella tenía razón. Tal vez porque, en el fondo, había estado esperando que alguien lo dijera en voz alta.
ESTÁS LEYENDO
Doppel
FanfictionHarry perdió al amor de su vida, Alec, de una forma trágica, convirtiéndose en un hombre autómata y desolado. Louis llegó a Londres movido por su única pasión: el ballet. Cuando se cruzan, Harry se da cuenta de que no solo la mirada de ojos azules d...
