Al volver a Londres tuvo una sensación más real del concepto de "estar en casa". Y eso se suponía que debería resultarle extraño porque precisamente volvía de Sheffield, de la casa donde creció; de su barrio de toda la vida.
Louis entonces suspiró. Estaba en Londres.
Había cambiado la vuelta en la estación. No había llegado a la de Surbiton, sino a la de King's Cross. Cuando se bajó del vagón tiró de su maleta y se dejó arrastrar por la marabunta de personas que se dirigían a las salidas. Fue justo ahí cuando comenzó la picazón.
No se había reencontrado con Harry y ningún plan del pasado que todavía se atrevía a rondar por su mente tenía ya razón de ser. Recordó la estampa con sus hermanas en su llegada a Sheffield hacía ya tres días y tosió para intentar liberarse de aquella sensación densa que lo abrumaba.
Miró a su alrededor, intentó ubicarse con alguna línea de metro o autobús, pero las letras y números se le emborronaban. Londinenses, visitantes y turistas correteaban a su alrededor. Todo iba rápido; él no. De repente, no se concibió tomando el mismo ritmo.
Su teléfono móvil vibró en el bolsillo de su chaqueta y eso le extrañó porque hubiese jurado que la última vez que lo tocó lo había puesto en modo silencioso. Su móvil no había dejado de recibir llamadas y mensajes en los últimos días. Su compañía también le había notificado que tenía el buzón de voz lleno.
Era Harry. Había archivado su conversación y lo había llamado durante dos días. En el tercero no insistió más. No sabía qué responderle, no quería hablar con él, aún no sabía cómo afrontarlo...
Se suponía que debería estar con él, en Chessington, preparando su maleta para pasar los últimos días del año en su piso. Se suponía que no tenía por qué estar perdido en aquella estación. Se suponía que no iba a sentir aquel vacío y la constante tristeza que no era capaz de controlar.
Su móvil volvió a vibrar. Definitivamente, no había puesto correctamente el modo silencioso. Miró la pantalla de soslayo tras meter la mano en el bolsillo y apretar el aparato. Su pecho se aceleró a la misma velocidad que también se relajó cuando vio que el desplegable de notificaciones anunciaba nuevos mensajes de Lili.
Lili.
Se le aguaron los ojos y no tardó en desbloquear el teléfono y seleccionar la opción de llamada sobre su nombre.
Contestó al segundo tono.
—¡Pequeño! ¿Cómo estás? ¿Ya estás en Chessington? No has contestado a mis mensajes, perro. ¿Mañana te veo? Más te vale que comamos juntos porque si-...
—Lili —la cortó Louis con un nudo en la garganta, pero sonriendo al escuchar su enérgico tono de voz—. Sí, ya he llegado, pero estoy aquí en Londres.
—¿Aquí en Londres? ¿En dónde?
—En la estación de King's Cross.
—Pero... ¿Qué haces ahí?
Tragó saliva y exhaló.
—Lili, es que cambié el billete. Yo... —se le fue la voz y apretó los labios antes de conseguir pronunciar—: ¿Podrías venir a buscarme?
Su amiga se quedó solo un segundo en silencio al otro lado.
—Claro que sí. Esa estación está cerca del teatro. Les estaba regalando horas, como siempre, así que ya voy para allá. Voy a por el coche y te recojo.
—Gracias —articuló con un hilo de voz.
—Ya voy.
Colgó y trató de respirar hondo. Se guardó el teléfono en la chaqueta, se aferró al asa de su maleta y volvió a llevar su vista a los paneles que anunciaban las salidas a las calles.
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Doppel
FanfikceHarry perdió al amor de su vida, Alec, de una forma trágica, convirtiéndose en un hombre autómata y desolado. Louis llegó a Londres movido por su única pasión: el ballet. Cuando se cruzan, Harry se da cuenta de que no solo la mirada de ojos azules d...
