JUNGKOOK:
Lo acribillé con la mirada cuando sus ojos se posaron en mí, pero me ignoró y se incorporó de nueva cuenta.
Ya podía sentir la cólera quemándome la garganta.
Y toda la bilis subiendo, por la jodida cólera que provocaba.
Tenía que estar demente aquel hijo de puta para pensar que yo le permitiría poner un solo dedo sobre él.
De ninguna maldita jodida manera.
Permanecer impasible fue tan difícil como mantenerse a flote en medio de un mar tempestuoso; en medio de mis tempestivas emociones.
Igualé todas sus apuestas en el resto de los descartes subsecuentes, con los dientes apretados de ira, presión y estrés.
Para el final del último descarte, el otro tipo se retiró y solo quedamos él y yo.
En ese punto no tenía idea de lo que podía esconder bajo la manga o si lo que yo tenía preparado fuera suficiente para neutralizarlo, pero debía arriesgarme e intentarlo, porque ahora no solo era yo quien estaba en la línea, sino también el idiota de mi esposo.
Ascendimos por última vez.
—¿No más apuestas?
Ambos negamos sin dejar de mirarnos con recelo.
El corazón me latía fuerte contra el pecho y la ansiedad recorría mi sistema de una manera en que no había experimentado en un largo tiempo, demasiado confiado en mi habilidad para percibirla.
Ahora, esperaba con la misma anticipación que un principiante.
—Descubran sus cartas, caballeros—pidió solemnemente el crupier e inhalé por aire, preparándome para el peor escenario.
La boca se me secó y la sangre se concentró en mis talones.
Jamás me había sentido tan ansioso en un juego en la vida. Y ya ni siquiera pensaba que fuera ansiedad o hasta pánico, sino que era peor, estaba sintiendo hasta miedo.
Giró su mano descubriéndola con lentitud y mostrando una escalera de color.
Estaba verdaderamente impresionado de que hubiera logrado formarla sin yo haberlo previsto.
Todo mi cuerpo pareció volver a funcionar cuando dejé caer sobre la mesa la flor imperial que había logrado plantarle sin que se hubiera percatado.
Palideció y la cólera combinada con sorpresa inundó sus facciones.
Había ganado, pero por poco.
Respiré correctamente por fin.
—Yo gano—me puse en pie y recogí el papel que me entregaba Zico, donde se consignaba la cantidad del premio.
Jimin aplaudió alegremente mientras sonreía, pero lo pasé de largo, demasiado enojado para soportar verlo en ese momento.
Mierda... mierda... mierda!!
Fui hasta la barra y le pedí al bartender un trago buscando tranquilizar mi agotada mente.
Él permanecía junto a mí.
—JK, per...
—Buen juego—ambos nos giramos para contemplar al idiota, que nos miraba alternadamente con las manos en los bolsillos—, me has vaciado.
‹‹Ese es mi trabajo›› quise responderle, pero me abstuve.
—El juego es el juego.
Soltó una risita ronca.
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MI PERFECT☯ ERR☯R
FanfictionQue harías si, tu vida perfecta se ve "arruinada" por un minúsculo "error" Lo que pasa en las Vegas, se queda en la Vegas... Cierto? Y si no...
