Cap. 88

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JIMIN:







Taemin estaba en casa cuando regresé, una sonrisa enorme adornando su rostro.

—¿Qué sucede?—pregunté confundido, dejando mi maletín sobre el sofá y acomodándome discretamente el pantalón, esperando que no notara mi ausencia de ropa interior.

Posó sus manos a ambos lados de mi cara y me besó.

—Compré los boletos para Bali—mencionó cerca. 

Cualquier rastro de buen humor desapareciendo enseguida.

—¿Hiciste qué?—me separé como si su tacto quemara.

Su semblante se oscureció.

—Compré los boletos. Dijiste que no había problema, te lo comenté esta mañana.

Lo miré cada vez más descolocado.

—¡No es cierto!—espeté enojado por tomar decisiones unilaterales.

—¡Te lo dije esta mañana!—se defendió.— Te pregunté si estabas escuchándome y dijiste que sí.

Desvié la vista, hastiado conmigo mismo porque gracias a Jungkook no había escuchado ni una sola palabra de lo que me dijo a través del móvil.

—No te estaba prestando atención.

Lanzó un quejido, ofendido.

—¿Qué mierda estabas haciendo?

—¡Trabajando!—mentí.— Era una labor muy importante.

—Bueno, si me hubieses escuchado cinco minutos podrías haber decidido.

—¡Ése es el problema!—rebatí airado.— Taemin, es nuestra boda, no sólo tuya. Se supone que nos casaríamos aquí, no al otro lado del jodido mundo.

—¡Te lo pregunté, no es mi culpa que hayas decidido ignorarme!—alzó la voz con sus orbes en llamas.

—Podrías haber insistido—alegué, sintiéndome repentinamente exhausto.— Odio que no me otorgues la capacidad de decidir sobre cosas que también me conciernen a mí. Yo también tendría que haber opinado al respecto. 

Me pasé las manos por el cabello, intentando mantenerme templado.

—Revoca la cancelación del primer lugar, diles que vuelvan a reservar la fecha.

Arrugó los labios.

—Ya me han dado el cheque del dinero restante.

Moví la mandíbula, colérico.

—¡Esto no era lo que habíamos acordado! Quiero casarme aquí, no en Bali.

—Cariño, Bali es precioso. Tú viste las imágenes que te enviaron, dijiste que era perfecto, y...

Negué.

—Quiero casarme aquí—insistí—realmente creí que me entenderías y que terminarías por ceder ¿Por qué tanta insistencia en irnos?

Se acercó y tomó mis manos entre las suyas, sus orbes abatidos.

—Ya sabes la razón, lo único que quiero es tu felicidad—repitió, lleno de sinceridad.— Piénsalo. El vuelo sale en unos días, podemos terminar con todo esto en Bali, tú y yo.

Inspiré, intentando tragarme el nudo que se formaba en la garganta.





















***













Me contemplé en el espejo largamente.

El traje se ajustaba a mi cuerpo, pero seguía sin poder respirar.

MI PERFECT☯ ERR☯RHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora