Cap. 46

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JIMIN:



Permanecí frente a su puerta por lo que pareció una eternidad.

El recepcionista había tardado más en informarme que ya estaba de vuelta en su departamento que yo en correr escaleras arriba.

Había sido una mala idea porque ahora jadeaba para recuperar la respiración.

Mis dedos se movían ansiosos a mis costados y mi corazón latía igual que una locomotora, amenazando con saltarme del pecho.

La adrenalina nacía desde las plantas de mis pies y se extendía por todas mis extremidades.

No tenía idea de a qué JK me encontraría tras esa puerta y como siempre, era una apuesta, pero la tomaría igual, sin importar que las probabilidades estuvieran a mi favor o no.

Toqué un par de veces con determinación y esperé.

Esperé, esperé, esperé.

El tiempo escurriéndose como arena entre mis dedos.

Era en momentos como aquel que yo cuestionaba todo.

Cuestionaba cada movimiento, cada palabra y cada gesto. No quería alterarlo, ni provocar algo peor.

No habíamos tenido contacto en casi un mes y no sabía qué diablos significaba aquello. Era absurdo que después de todo este tiempo casados continuara sintiéndome inseguro en su cercanía, pero no podía evitarlo mientras no supiera si habría algo sólido entre nosotros alguna vez.

Abrió la puerta de pronto, llevándose consigo todo el aire de mis pulmones.

Jungkook.

Estaba ahí, frente a mí.

Toda la premura abandonó mi cuerpo para ser reemplazada con ansiedad, alegría, felicidad, anticipación; no tenía ni puta idea de qué sentía más. Parecía casi un sueño que estuviera a tan solo unos centímetros de él.

Lucía tan... Normal.

Levemente, más delgado de lo que recordaba y más joven, con una barba clara cubriendo su mentón. Llevaba solo una camiseta blanca y bóxer.

Moría por tocarlo y tomó todo de mí no saltarle encima.

—Hola—balbuceé como un idiota a falta de una mejor palabra.

La sorpresa se apoderó de sus facciones por un instante, antes de convertirla en perplejidad.

—¿Jimin?—habló por fin, sacándome de mi estupor—¿Qué haces aquí?

La mirada de confusión que me dedicó se sintió igual que un golpe en el estómago y tuve que tragarme el nudo que se formó en mi garganta para que salieran las palabras.

—Quería... Quería saber cómo estabas.

Frunció el ceño sin comprender.

—¿A esta hora? Son casi las once.

Fijé mi vista en el umbral antes de centrarme en él otra vez.

—Sí, bueno es...—cerré los ojos, sin tener idea de cómo manejar la situación y no echarme a llorar.— ¿Puedo pasar?

Pareció considerarlo antes de hacerse a un lado y permitirme entrar. Estar de vuelta en su departamento sin JK, sin mi JK fue más doloroso de lo que pensé.

—Sigo sin entender qué haces aquí—habló y me giré para encararlo.— ¿Eunwoo no te acompañó esta vez?

—¿Por qué tendría que acompañarme?—fue mi turno de no comprender.

MI PERFECT☯ ERR☯RHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora