JIMIN:
—Vas a lastimarte si sigues golpeando así el saco.
Estuve a punto de resbalar por el ruido repentino que interrumpió mi concentración, la colchoneta caliente bajo mis pies por el contacto y la fricción, y mis puños paralizados a mitad del golpe número doscientos dos. ¿O era doscientos tres? ¿Cuatro?
Joder, por eso odiaba que me interrumpieran.
Bajé los brazos y me erguí, dejando escapar el aire por fin.
Mi corazón retumbaba en mis oídos e inspiré, buscando ralentizarlo.
—¿Quién dice que voy a lastimarme?—caminé por el centro de la estancia hasta tomar la toalla y retirar con ella el sudor de mi rostro.
Yeonjun abandonó su posición en el umbral de la puerta y se acercó a paso seguro, con los brazos cruzados sobre el pecho.
—El saco no tiene la culpa.
—¿De qué hablas?—alcé la vista hacia él y fruncí el ceño, sin estar de humor para sus bromas.
—Lo golpeabas como si quisieras matarlo—se mofó.—¿En quién estabas pensando?
Me escrutó con sagacidad y me sentí expuesto, así que desvié la mirada y comencé a doblar la toalla para fijar mi atención en algo más.
Era una pregunta difícil de responder, en realidad.
Desde el fiasco ocurrido en Año Nuevo, había desarrollado cierta rabia hacia un grupo bastante grande de personas, empezando por Byung-Hun, que no se había tocado el corazón para intentar robarnos dinero.
Después estaba Ye-Ji, mi querida suegra quien no había perdido el tiempo en soltar una sarta de insultos contra mí y mi familia.
El rencor se alzaba en ese cúmulo de emociones estrepitosas como una bandera roja, rencor hacia Eunwoo por su forma tan infantil de actuar.
Incluso sentía cierta aversión hacia Ji-suk por ser la primera en apoyar a su esposo con presionarnos para ceder.
Y también sentía rabia hacia papá, principalmente hacia él, de todos ellos.
Aunque lo que sentía era un entramado de emociones mucho más complejo y difícil de desentrañar, porque más allá de la rabia subyacía un sentimiento de traición y decepción que no sabía cómo manejar.
Estrujé la toalla entre mis manos una última vez antes de responder.
—En nadie, solamente estaba entrenando.
—Has estado entrenando mucho estos días. ¿Te preparas para una batalla cuerpo a cuerpo a cambio de tu libertad o algo?
Solté una risita y negué.
—No hay mucho qué hacer en casa además de esto—abrí los brazos para señalar la enorme estancia que hacía las veces de gimnasio en casa.
No era un lugar al que acudiera mucho.
Prefería las clases personalizadas con mi entrenadora, pero era lo único que podía hacer encerrado en casa como si fuese un criminal cumpliendo una condena de arresto domiciliario.
—Y más si tengo prohibido poner un pie fuera.
Era ridículo en realidad, las medidas tan extremistas que mi padre había tomado para mantenerme alejado de Jungkook en tanto se resolvían los otros problemas, como si tuviera miedo de que huyese, o qué sabía yo, que cometiera cualquier estupidez que se le plantara en la mente.
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MI PERFECT☯ ERR☯R
Fiksi PenggemarQue harías si, tu vida perfecta se ve "arruinada" por un minúsculo "error" Lo que pasa en las Vegas, se queda en la Vegas... Cierto? Y si no...
