JUNGKOOK:
—Mierda.
Un sonido gutural brotó de mi garganta y enterré las uñas en su cintura para aumentar el velocidad de la invasión, la profundidad de los embates.
Gimió fuerte, sus piernas firmes en cuatro para tomarme por completo. Abrió la boca aún más, gimió otra vez y levantó más el trasero, dibujando una sonrisa triunfal en mi cara.
Estaba a punto de correrse.
Hacía eso siempre que estaba cerca.
Salí de su interior seguido por una protesta de su parte.
—¿Por qué te det...?
Moví su cuerpo con facilidad hasta colocarlo de lado; su espalda encarándome de nuevo.
Froté el glande contra su culo para colectar lubricación y me deslicé hacia su interior otra vez, siendo recompensado por un suspiro de satisfacción.
Estrujé uno de sus pezones al tiempo que pasaba mi lengua por su cuello lleno de transpiración, provocando otra serie de gemidos suaves.
—Joder—suspiró cuando afiancé mi mano a su cintura y volví a arremeter contra él con un cruel vaivén, el ritmo tan duro que seguramente el golpeteo de la cabecera contra la pared se escucharía hasta la recepción, pero no podía importarme menos.
—Sí, sí, sí. No pares, por favor, no pares—gimoteó con tono desesperado y lo complací.
Empecé a bombear su erección de manera furiosa y sólo eso bastó para que se corriera.
Permaneció recostado boca abajo recuperando la respiración, que era errática y entrecortada, igual que la mía.
Me retiré el preservativo, lo tiré en algún lugar de la habitación y me recosté contra el montón de almohadas cubriéndome los ojos con el antebrazo.
¿Por qué no había cambiado todavía esas molestas luces?
Percibí el colchón hundirse, sus pasos alejándose.
Mi palpitar comenzó a ralentizarse eventualmente, los resquicios del orgasmo desvaneciéndose de manera gradual hasta que llegué a ese punto de plenitud que sólo se alcanzaba después de un buen polvo.
Inspiré una última vez antes de ponerme en pie y colectar mi ropa interior.
Terminé de ponérmela justo cuando Hyunjin salió del cuarto del baño con una expresión rara en la cara.
—¿Debería preocuparme por la colección de aretes, pulseras y relojes que tienes en tu lavabo?
—Sólo si esperabas encontrar uno tuyo ahí y no está—dije concentrado en colocarme los pantalones del pijama.
Cuando lo miré sobre el hombro, sus ojos estaban clavándome estacas.
—¿Qué?
—¿Regresan a buscarlos?
—Algunos, sí.
Resopló.
—Regresan a buscarte a ti, no a sus cosas.
—No los culpo—dije con suficiencia.— Es una buena forma de repetir un polvo. Además, recuperar el accesorio es un buen plus, ¿no?
Puso los ojos en blanco y miré por el rabillo cómo tomaba su rebelde cabello oscuro en una coleta para hacerse un moño en la cabeza.
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MI PERFECT☯ ERR☯R
FanfictionQue harías si, tu vida perfecta se ve "arruinada" por un minúsculo "error" Lo que pasa en las Vegas, se queda en la Vegas... Cierto? Y si no...
