JIMIN:
Contemplé las fotografías por enésima vez después de darme una merecida ducha.
Jong-Suk Lee era el tipo del bar.
Era el tipo contra el que había jugado Jungkook.
Ahora entendía por qué se había mostrado tan interesado en mí, por qué había hecho esos comentarios sobre mi extremo parecido con alguien y el porqué parecía tan nervioso cuando mencioné a mamá.
Por qué su rostro me resultaba tan familiar.
La aterradora respuesta había estado frente a mí todo este tiempo, obvia y brillante como el sol, listo para quemarme en cuanto me acercara a él.
Joder, me moría por enfrentarlo.
Quería citarlo en algún lugar para interrogarlo, para que dijera todas las cosas sobre mamá que ella jamás me confesaría.
Me mordí el labio, indeciso.
Estaba ansioso en la misma medida que asustado por la verdad, por la inminente claridad que aquello significaría.
¿Debía decírselo a Yeonjun?
¿O era mejor guardármelo hasta conseguir información de Jong-Suk personalmente?
Un latigazo de dolor me recorrió un costado de la cabeza y cerré los ojos en un pobre intento por amortiguarlo.
Las dudas hervían en mi cabeza, imparables y agobiantes, la sensación de ahogo inundándome.
Tenía que hacer algo para resolverlo, tenía que encararlo, tenía que...
Di un respingo cuando escuché tres secos golpes sobre mi puerta y me apresuré a meter las maltratadas fotografías en el cajón de mi mesita de noche.
—¿Si?—dije una vez estuvieron seguras.
Yeonjun abrió la puerta con una mezcla de emociones en la cara, entre las que resaltaban la sorpresa, la preocupación y la diversión.
Una rara sensación instalándose en mi pecho al verlo.
—¿Qué haces aquí todavía?—miré el reloj que marcaba pasado de las doce de la noche.— Pensé que estarías en casa.
—Estaba con papá afinando los últimos detalles del viaje, ya me iba pero...—soltó una risita— a que no te imaginas quién está haciendo un espectáculo en el portón.
—¿Quién?—musité sin comprender.
Su risa se hizo más fuerte.
—Al parecer a tu marido le pareció buena idea venir a estas horas.
—¿Qué?—me incorporé de un salto impulsado por la adrenalina, llegué hasta él en dos zancadas y lo pasé de largo para correr por el pasillo, escaleras abajo.— ¿Qué carajos hace aquí Jungkook?
—Lo mismo quiero saber yo—dijo sin perder el tono entretenido, pisándome los talones.
—¿Por qué no le preguntaste? ¿Por qué no le dijiste que se fuera?
—lo miré sobre el hombro acusador, sin dejar de bajar los escalones.
—Pues...—otra risa volvió a interrumpirlo y gruñí con exasperación por su tonta actitud.
Crucé el vestíbulo a velocidad de la luz, bajé las escaleras y recorrí el camino de gravilla casi trotando, impulsado por mi deseo de verlo, aunque fuese una locura hacerlo a las puertas de mi casa.
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MI PERFECT☯ ERR☯R
FanfictionQue harías si, tu vida perfecta se ve "arruinada" por un minúsculo "error" Lo que pasa en las Vegas, se queda en la Vegas... Cierto? Y si no...
