Cap. 51

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JUNGKOOK:



Regresé a casa dos días después sintiéndome agotado por el vuelo.

Al final había optado por viajar en uno de los aviones de la familia para evitar el caos que se creaba en el aeropuerto en fechas festivas, pero la distancia del viaje seguía siendo exhaustiva, viajara solo o no.

Visité a mamá y le deseé feliz Navidad, aunque ella no estuviera nada contenta por haberla abandonado, aunque al menos su entrenador le había hecho compañía.

Regresé a mi departamento después de cerciorarme que todo iba bien con Choi; no estaba dispuesto a limpiar otro desastre si alguno la cagaba.

Me duché y vestí con ropa cómoda dispuesto a ir a dormir para recuperar mis horas de sueño cuando alguien llamó a la puerta.

Estuve tentado a no abrir porque no tenía idea de quién podía ser y no estaba de humor para recibir a cualquiera.

Esperé en silencio, debatiéndome entre hacerme el occiso o atender, entonces volvieron a llamar con más insistencia.

Solté una maldición y abrí para ser recibido con un impacto en el pecho y unos brazos rodeándome el cuello.

Jimin se alejó un poco para capturar mis labios entre los suyos sin darme tiempo de protestar.

—¿Qué mosca te picó ahora?—pregunté cuando me separé.

—Tenía ganas de verte—sonreí contra sus labios cuando volvió a besarme.— Estaba cerca y no quería perder la oportunidad.

—Vaya, qué conveniente.

—No te imaginas cuanto—tomó un paso de distancia y extendió algo que llevaba en la mano, pendiendo entre ambos.— Además, me moría de ganas por darte tu regalo de Navidad.

Enarqué una ceja, curioso y escéptico a la vez mientras observaba el pequeño contenedor.

—¿Ahora tú me pedirás matrimonio a mí?—me burlé y rodó los ojos en reacción.

—Solo ábrelo. Debí habértelo lanzado como hiciste tú conmigo, pero yo no soy tan cruel.

Reí por lo bajo y abrí la caja que no era un anillo o reliquia familiar, pero era un buen regalo igual.

Dentro había un reloj, reluciente y funcional esperando por ser usado.

Debía admitir que era alguien muy observador, porque había aprendido mis gustos rápidamente.

—¿Te gustó?—preguntó tímidamente.

—Pues...

Palideció, su boca arrugada en un puchero antes de que me inclinara para darle un casto beso.

—Me encanta.

—Sé que es algo muy común, pero no quería arriesgarme. Es difícil buscar algo para alguien que ya lo tiene todo. Pensé en comprarte una cámara, o accesorios para tu cámara, pero no sé un carajo sobre eso.

Solté una carcajada por su tono de fastidio.

Cubrí el regalo para no dañarlo y lo dejé en el respaldo del sillón.

—No tenías por qué complicarte tanto—mencioné cerrando mis brazos en torno a su cintura y pegándolo a mí.— Podrías haberme complacido con un regalo muy simple pero extraordinario.

—¿Ah si? ¿Cuál?

—Podrías haber hecho lo mismo que en el estudio, por ejemplo—se sonrojó y me regodeé en ello.

MI PERFECT☯ ERR☯RHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora