JUNGKOOK:
Se sentía bien.
Se sentía realmente bien y me volví ligeramente más consciente del mundo en un suspiro de satisfacción, pendiendo entre la somnolencia y el despertar.
Algo estaba... estaba... qué dem...
Abrí los ojos y parpadeé un par de veces para ajustar la vista a la tenue luz que se colaba por las persianas; cabello azabache moviéndose al borde de mi campo de visión y el frío erizándome la piel ahí donde un camino húmedo se abría paso por mi estómago.
Gruñí intentando recuperar mis sentidos y él alzó la cabeza para mirarme.
Sus bonitos ojos grises mirándome con atención antes de sonreír.
—Despertaste antes de tiempo.
—Buenos días—murmuré aún con los restos del letargo.
—Eso es lo que estoy tratando de darte—respondió y la mirada que me dedicó prometía mucho más que conversación.
Sonrió de esa forma que probaba que podía ver a través de mi inmovilidad y más allá de mi silencio, y comenzó a hacer aquello que había aprendido tan bien y que podía hacerme olvidar el mundo entero.
Su cuerpo se convirtió en un arma y su amplio conocimiento sobre mí formó un sólido plan de ataque.
Arrugué las sábanas en anticipación cuando percibí su cálido respirar cerca de mi pelvis y me tensé cuando sus labios se acercaron peligrosamente a esa zona.
Mi estómago colapsó cuando ubicó finalmente su cabeza entre mis piernas, rompiendo el silencio, y cuando por fin rompió la inmovilidad, hice un pequeño puño con su cabello para guiarlo, para empujar, para embestir suavemente su boca y para tenerlo donde más lo necesitaba.
Tocó, apretó, succionó y lamió hasta que perdí la capacidad de formar pensamientos coherentes, hasta que solamente pude decir una o dos palabras entre los sonidos de placer que él creaba a voluntad.
Paró y alejó mis manos antes de que pudieran tocarlo.
La confusión y molestia se alzaron a la par, pero él siguió firme en su plan.
—No toques—advirtió y sus orbes flamearon con audacia, prendiendo una llamarada de excitación que amenazó con quemarme vivo, porque un hombre determinado y seguro de sí mismo asustaba a los niños, pero era el mejor afrodisiaco de los hombres.
Así que lo dejé ser, aunque mantener mis manos lejos de su piel fuera todo un reto.
No sabía si había algún espacio de mi cuerpo que sus manos o su boca no hubieran reclamado como suyos, fundiendo senderos de deseo y explorando cada centímetro de mí.
Descubrí nuevas cosas, como mi inclinación por sentir su boca alrededor de mis dedos, succionándolos y que odiaba que me tocara detrás de la rodilla. Sus dedos sobre mi estómago me provocaban cosquillas y mis pies se curvaban cuando besaba un lado de mi pelvis.
Me retorcía de una buena manera cuando hacía sonidos mientras me la chupaba, la deliciosa vibración haciéndome estremecer, y de una mala manera cuando besaba el espacio entre mi brazo y mi pecho.
Recorrió todos los lugares que sabía causaban una reacción y dijo que debía hacerlo pronto otra vez para memorizarlos.
Me detenía cada vez que intentaba recuperar el control, cada vez que mis ansiosas manos estaban muy cerca de distraerlo de su objetivo.
Se posó sobre mí, colocando mi miembro en su culo y envolviéndolo por completo con su calor.
Húmedo, cálido y palpitante.
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MI PERFECT☯ ERR☯R
FanfictionQue harías si, tu vida perfecta se ve "arruinada" por un minúsculo "error" Lo que pasa en las Vegas, se queda en la Vegas... Cierto? Y si no...
