Cap. 19

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JUNGKOOK:



Estaba tan impresionado por la insolencia de Jimin que tardé al menos dos segundos en procesar lo que había hecho.

Los otros ocupantes de la mesa estaban incluso más sorprendidos porque ninguno se atrevió ni a respirar hasta que me incorporé de un salto, permitiendo que el enojo que llevaba tiempo construyéndose en mi interior por las acciones de aquel sátiro durante esa noche estallara igual que una bomba.

¿No deberías tener un poco más de respeto por tu esposo? Fue lo primero que pensé en decirle y podría haberlo hecho.

Por supuesto que habría podido destruir su utópica fantasía con un simple conjunto de palabras.

Sin embargo, me abstuve, porque hacer algo así sería demasiado sencillo, demasiado fugaz.

Y ahora yo quería vengarme correctamente.

Con hastío, me limpié el rostro con la servilleta para eliminar el molesto olor a alcohol que inundaba mi nariz.

—¿Estás loco?—Minah fue la primera en recuperar la capacidad de hablar y se puso en pie rápidamente para ayudar a secarme—¿Por qué mierda le has tirado la copa a la cara?

—Porque es obvio que la clase no se obtiene solo por ser parte de una buena familia—escupí con desdén, sin dejar de escrutar a Jimin, colérico.

Él abrió la boca para contraatacar, pero fue detenido por Eunwoo, que lo tomó del brazo con fuerza, clavando sus dedos para mantenerlo en el lugar y evitar otra escenita.

La expresión en su cara era una perfecta combinación de enojo y desconcierto.

—Ya basta, Jimin—siseó con tono bajo, pero él pareció no inmutarse porque continuó clavándome estacas con los ojos.

—¿Estás seguro de que tiene todas sus vacunas?—inquirí, dejando caer con desinterés la servilleta sobre la mesa—. Porque yo diría que le falta la de la rabia a este...

—Hijo de...—Jimin hizo uno además de lanzarme lo primero sobre lo que sus manos se poseyera, que seguramente habría sido el florero en el centro de la mesa o un tenedor, antes de que su novio lo rodeara de la cintura para detenerla.

Y eso por alguna razón me cabreó más.

—JK, por favor—suplicó mi amigo colocando una mano en alto en un intento por parar todo este circo.

Lo fulminé con la mirada.

—Qué vergüenza—escuché murmurar a Minah a mi lado, quien miraba a todos los comensales del lugar, a un paso de esconderse bajo la mesa de la incomodidad.

Escaneé rápidamente la estancia para cerciorarme que no tuviéramos la mala suerte de que alguno de los amigos de mis padres—o de sus padres— estuvieran presentes y cuando me aseguré de que no reconocía ninguna de las caras, me centré en el energúmeno que tenía enfrente.

—Estás haciendo un espectáculo, Jimin. Déjalo ya—ordenó Eunwoo con un tono autoritario que jamás había escuchado en él.

Le dedicó a su novio una mirada mortal y justo cuando estaba a punto de abrir la boca de nuevo, él lo interrumpió.

—Lo siento JK, en verdad—dijo sinceramente.

Alcé una ceja, mirándolos a ambos alternadamente y después, una sonrisita maliciosa surcó mis labios.

—No importa. Lamento que se haya arruinado la cena—musité con mi mejor imitación de un tono condescendiente—. De todas formas, felicidades por un mes más.

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