¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
GOON-YOO JEON
Tener hijos no era sencillo.
Personalmente, nunca me visualicé como un padre, o como alguien que tuviese la voluntad y el tiempo suficiente para criar a otro ser humano.
La verdad, me aterraba la idea.
Me aterraba la responsabilidad que representaba cuidar de otra persona totalmente dependiente de ti, la responsabilidad de moldear su carácter, sus ideales.
Tenía miedo de hacerlo mal, de criar a alguien que no pudiera ser parte de la sociedad, que cometiera error tras error.
Me asustaba tener la responsabilidad de dotarlo de las capacidades suficientes para resolver problemas.
No obstante, era una obligación más que un deseo, y tarde o temprano debía engendrar un heredero.
Ahora, mientras observaba a mi hijo de reojo en el asiento del copiloto, sentía que era la única cosa que había hecho realmente bien.
Orgulloso podía no ser la palabra adecuada, porque el orgullo era algo que se percibía por alguien que conocías profundamente y aunque me costara admitirlo, había muchas cosas de Jungkook que yo desconocía, muchas facetas suyas que me eran ajenas, pero no por ello me sentía menos feliz de que fuese mi hijo, no por ello me sentía menos satisfecho con la persona en que se había convertido al crecer.
Sí, había cometido un error.
Sí, era joven, pero tenía aptitudes fundamentales para ser alguien, para tomar el papel que le correspondía como la cabeza de la familia, de las industrias, y eso era algo que yo no podía devaluar, aun pese a su impulsividad, a su cinismo y esa actitud cruda que definitivamente había heredado de mí.
—Pensé que hablabas de Lisa —dije para comenzar una conversación e intentar que el camino hacia la residencia de los Cha no fuese tan incómodo.
JK y yo nunca habíamos tenido una comunicación fluida, mucho menos una relación estrecha de padre-hijo; gracias a todas las discusiones campales con su madre, mis idas y venidas a lo largo de los años y nuestras opiniones encontradas en muchos temas, esa cercanía se había debilitado, dejando en su lugar una relación al filo de la cortesía.
—¿Perdón?—desvió su vista de la ventana para centrarla en mí.
—La persona que pensé que ibas a presentarme como tu pareja, pensé que sería Lisa —expliqué para esclarecer el comentario.