JUNGKOOK:
Contemplé su puerta por mero hábito.
Había perdido la cuenta de las veces que mitigué el impulso de entrar a su oficina bajo la excusa de afinar algún punto financiero, comercial o logístico, sólo para recordarle mi existencia; sólo para escucharlo o verlo.
Los verdaderos placeres de nuestra humanidad eran simples cuando se reducían a esa persona.
Deseché el pensamiento como había hecho todas las demás veces anteriores y continué caminando hasta salir del edificio, ajustando la gabardina sobre mi espalda para conservar el calor.
No habíamos vuelto a hablar desde el incidente en la mansión de los Cheng y desde entonces ya había transcurrido una semana.
Ignoré la nieve que contrastaba con la tela negra y se acumulaba contra mis hombros mientras más andaba por las calles en el gélido clima. Siempre empeoraba durante la víspera de Navidad.
Evité una delgada capa de hielo en la acera, manchada con nieve vieja y huellas de los demás transeúntes que se arriesgaban a salir en el frío glacial.
Arrugué la nariz en un intento por desaparecer la sensación de entumecimiento que provocaba el frío y aceleré el paso hasta llegar al restaurante que me había hecho adepto las últimas tres semanas.
Recibí de buena gana el aire cálido que me asaltó apenas entré, retirándome la gabardina al localizar la mesa de siempre, junto al enorme ventanal que ofrecía una vista de todas las personas que iban y venían frenéticas por la acera, sin detenerse.
Ocho días más y se cumpliría poco más de un mes desde mi regreso a Casa.
El tiempo era un hijo de puta.
Dudaba quedarme mucho más.
No tenía caso hacerlo ahora que Jimin había esclarecido nuestra insalvable situación.
Se casaría con Lee más temprano que tarde y, aunque era verdad que no concía límites cuando se trataba de conseguir alguna migaja de él, no tenía intención alguna de quedarme a contemplar algo así mucho tiempo.
No era sano.
Por eso desde nuestro incidente con los abrigos, había cumplido con mi promesa al pie de la letra.
Lo evitaba de forma casi profesional.
No habíamos intercambiado palabra desde entonces y se sentía extraño estar tan cerca de Jimin sin tener interacción alguna con él.
Se había convertido en una constante en mi vida de cierta manera, la posibilidad que permanecía latente de recuperarlo, recuperar lo nuestro y enmendarlo.
Ahora no era ni siquiera una probabilidad.
Parecía lejano, utópico e idílico todo lo que habíamos vivido juntos. Como un sueño lleno de cosas imaginarias e inconexas que lo convertían en algo imposible de suceder.
¿Realmente habíamos sido así de felices en algún punto de nuestra vida? Parecía un producto de mi imaginación en ese momento.
Jimin se había vuelto una fortaleza inexpugnable para mí.
Debía ser su forma de lidiar con todo lo que le había sucedido.
Quizás era el mecanismo que utilizaba para sellarse a cualquier cosa que le recordase esos traumáticos eventos, incluyéndome a mí. No dudaba que yo fuese uno de sus recuerdos más amargos e intrínsecos. Siempre actuaba inquieto en mi presencia, tan nervioso y ansioso que parecía al borde del quiebre.
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MI PERFECT☯ ERR☯R
Fiksyen PeminatQue harías si, tu vida perfecta se ve "arruinada" por un minúsculo "error" Lo que pasa en las Vegas, se queda en la Vegas... Cierto? Y si no...
