Cap. 92

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JUNGKOOK:



Hice una seña con la mano a Hyunjin a modo de agradecimiento cuando dejó una serie de papeles sobre mi escritorio, intentando no perder el hilo de la conversación que mantenía con, un inversionista.

-No, me parece una buena fecha-respondí pegándome el auricular a la oreja para no omitir ningún detalle de lo que decía al tiempo que revisaba lo que mi asistente acababa de entregarme.

-Bien, comenzaremos con la facturación entonces-contestó mi interlocutor.- ¿Tienes alguna otra especificación?

Me apresuré a repasar mentalmente todos los aspectos de manufactura, pero no pude lograrlo del todo por el insistente golpeteo que hacía Hyunjin contra el suelo usando su zapato semi caro.

Le lancé una mirada de advertencia para que parara el insufrible sonido, pero él se mantuvo firme en su postura, los brazos cruzados y el mentón muy en alto; sus orbes llenos de expectación y exigencia.

-No, todo está perfecto-contesté distante.- Te llamaré después para discutir otros detalles, ¿de acuerdo? Debo colgar.

-Excelente. Buen día, Jeon .

Coloqué el artefacto contra el escritorio con desinterés y lo miré a él con atención.

-¿Hay algo más que necesites?-pregunté arisco.

-Pensé que no servía tu móvil-dijo de pronto, plantado frente a mi escritorio.

Fruncí el ceño, recargándome en mi silla y golpeando con el pulgar el reposabrazos.

-Funciona perfectamente.

-¿Entonces por qué no me has llamado?-reprochó, sus ámbares escrutándome con dureza.

-Porque no he tenido motivos para hacerlo. Todo va bien con la empresa.

Emitió un quejido de incredulidad y decidió cambiar su táctica a una diferente y menos ofensiva. Posó sus manos sobre la madera del escritorio, inclinándose hacia adelante de manera que pudiera verlo a los ojos.

-¿No me extrañas?-inquirió con tono bajo, seductor.

Lo barrí con la mirada de abajo hacia arriba y elevé los ojos hasta su cara con lentitud, preparándome para apagar una llamarada de deseo que en realidad nunca apareció.

Increíble lo que Jimin era capaz de hacerme.

Era desconcertante la capacidad que poseía para sofocar mis deseos hacia otras personas y concentrarlos sólo en él.

El maldito sátiro.

-No, ¿por qué debería?-cuestioné con indiferencia.

Hyunjin se incorporó, ofendido.

-Han pasado dos días desde que regresaste y apenas me diriges la palabra para darme órdenes-reprochó dolido.- Pensé que me buscarías en cuanto regresaras.

Hice una mueca de incredulidad.

-¿Por qué haría algo así?

-¡Porque tú me lo dijiste!-alzó la voz y desvió la mirada por su repentina muestra de emociones. Hyunjin no era muy afín a ese tipo de demostraciones.- Si no ibas a buscarme, ¿por qué me dijiste que ya estarías de vuelta?

-Porque tú me preguntaste, yo simplemente contesté. Te dije que regresaría, jamás dije que iría contigo. Eso fue algo que tú asumiste-expliqué lacónico.

Su rostro se ensombreció por la decepción y se tocó la frente con su palma.

-Pero si estás aquí es porque las cosas con el idiota de tu ex esposo no funcionaron, ¿cierto?

MI PERFECT☯ ERR☯RHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora