JUNGKOOK:
Tiempo.
No había tiempo para pensar o planear, solo para actuar.
El tiempo límite antes de entregar la suma del rescate eran cuarenta y ocho horas a partir de la llamada.
Desde entonces, solo disponíamos de treinta y siete.
En nuestra premura, decidimos que lo mejor era mantener un perfil bajo e inmiscuirnos nosotros mismos en el lugar para intentar un rescate limpio y sin complicaciones.
Situación que difícilmente iba a suceder, siendo realistas; pero la posibilidad de que Jong-Suk matara a Jimin era ahora más grande y pesante que nunca. Si ellos tenían razón, y si todo esto era motivado por resentimiento, entonces Jimin no viviría por mucho tiempo más.
Disipé el pensamiento al momento, pero dejó un regusto amargo en mi boca.
No quería pensar en esa posibilidad.
Cuando arribamos al complejo de departamentos de Jong-Suk, no había rastro de su auto, ni de algún Seat gris o la pickup de Jae-Myung, lo que resultaba extraño considerando que en ese hoyo de mierda se había hecho una madriguera el idiota.
Min-Ho se aventuró a preguntar a uno de los inquilinos que salió del edificio y nuestras esperanzas de encontrarlo en el lugar se fueron a pique cuando negó e informó que no había visto a Jong-Suk los últimos días.
Sugerí que esperáramos un poco más, solo en caso de que se presentara, pero Sang-Woo se rehusó y comprobé, de primera mano, de dónde había heredado Jimin su lado impulsivo.
Cuando el escuadrón de la policía irrumpió en la madriguera de Jong-Suk, predeciblemente, no había nada.
Ya lo esperaba ciertamente, pero eso no ayudó a amortiguar el pinchazo de la decepción.
En mi desesperación, pensé en ir hasta el casino de Jae-Myung e interceptarlo ahí, torturarlo hasta que escupiera una a una todas las verdades que me moría por saber, pero estaba seguro de que no lo mantendría en ese lugar.
No, era demasiado obvio, y la parte del anexo era muy estrecha; no había espacio suficiente para mantener cautivo a alguien ahí dentro sin que alguna de las meseras o los gorilas que se hacían llamar sus amigos lo notaran.
En un lugar tan atestado, concurrido y pequeño como aquel, la noticia de un chico secuestrado dentro ya se habría sabido, así que descarté ese lugar enseguida.
Nos aventuramos después en la casa de Jae-Myung, en la angustiosa espera de encontrarlo.
Estábamos quedándonos sin tiempo, y sin opciones.
***
—No está en ningún lado—espetó Sang-Woo con frustración, dejándose caer pesadamente en la silla de su estudio. El agotamiento y la preocupación haciendo mella en su rostro.
Go-Eun se rascó la ceja, estresada.
Si ellos se veían mal, no quería saber cómo carajo lucía yo.
El tiempo se volvía una mezcla pesada y densa a medida que avanzaba sin obtener rastro de él, de Jae-Myung o de Jong-Suk.
Los mataría con mis propias manos cuando los encontrara.
Escuché el clic de una puerta a lo lejos y gruñí por lo bajo, colocando mis palmas sobre la cara; el enojo quemando tras mis párpados cuando mis pensamientos regresaron a él como flechas.
Jamás pensé que ansiaría con tanta fuerza escuchar el irritante tono mandón de su voz, su impulsividad, su mal genio, o la forma en que preparaba el café, o incluso que extrañaría los huevos quemados que siempre terminaba cocinando.
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MI PERFECT☯ ERR☯R
FanfictionQue harías si, tu vida perfecta se ve "arruinada" por un minúsculo "error" Lo que pasa en las Vegas, se queda en la Vegas... Cierto? Y si no...
