Cap. 68

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JIMIN:


—Aquí tienes.

Papá tendió la sentencia de divorcio y Byung-Hun la tomó sin disimular la sonrisa de satisfacción que se extendía por su cara.

—Veo que tu hijo es un hombre inteligente, después de todo.

Lo miré hastiado.

Era difícil contenerme para no saltarle encima y tirarle el horrible peluquín de un golpe, que por cierto hacía poco para mejorar su feo y escuálido aspecto.

Si yo fuera él, habría despedido a mi asesor de imagen hacía mucho tiempo atrás.

—Lo único que sé es que estaba harto de tus amenazas—dije lacónico—, y que quien no actuó con inteligencia fuiste tú.

Giró su cuello rígido, hasta posar su atención en papá.

—La impertinencia es un defecto que debemos erradicar de los hijos, Sang-Woo.

Papá elevó la comisura de la boca en una pequeña sonrisa de suficiencia.

—Yo no consideraría impertinencia decirte las cosas como son, más tratándose de gente como tú.

Carraspeó, su gesto adquiriendo una expresión de agriedad.

—Ya veo de dónde lo ha sacado.

—De su padre, por supuesto—respondió con orgullo dedicándome una corta ojeada.— Espero que esto sea suficiente para que retires la demanda y nos dejes en paz.

Byung-Hun dio golpecitos impacientes sobre la sentencia, como si estuviera considerándolo.

A juzgar por su hambre de dinero, estaba casi seguro de que la sanguijuela encontraría otra forma de exprimirnos.

—Sí, es suficiente—musitó para mi sorpresa.

—Bien, porque no recibirás nada más.

Byung-Hun emitió un sonido mordaz.

—Lo único que busco con esto es que él comprenda la importancia de respetar y cumplir los compromisos—dijo severo, y fruncí el ceño.

—Los cumplo, sólo que no con tu hijo, y no me disculparé por eso.

Estrechó los ojos, ofendido.

—Dejaste ir la oportunidad de pertenecer a una gran familia.

—Corrección, tú la dejaste ir, más bien—aclaró papá, hosco.

Chasqueó la lengua y pareció disgustado con eso último.

Había tocado una fibra sensible: para nadie era un secreto que las acciones de esa familia estaban impulsadas por el mero interés, y cualquiera que fuera su motivación para interponer la demanda y presionarnos, era algo que no lo convencía del todo.

No tenía idea de qué esperaba lograr, pero mirara por donde mirara, quien más perdía era su familia.

—Como sea, aún tenemos cosas que discutir—cambió de tema el señor Cha, haciendo un gesto con la mano.

—Sí, empezando por la disolución de nuestras relaciones comerciales—papá palmeó su rodilla con impaciencia y adoptó esa pose predatoria que usaba siempre en sus reuniones, y que lo hacía lucir jodidamente intimidante.

—Pero, pensé que continuaríamos trabajando juntos.

Soltó una risa seca y sarcástica, que hizo ver a Byung-Hun como un imbécil.

—No seas idiota Byung-Hun—negó, burlón.— No perdamos el tiempo y pongámonos de acuerdo sobre cómo repartir las utilidades, ¿quieres? No estoy de humor.

MI PERFECT☯ ERR☯RHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora