Madre

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Katsuki admira a Naya desde el otro lado del cristal.

Con los pocos mechones de pelo, podía distinguir que era rubia, sus ojos eran de un color esmeralda, tan parecidos a los de Izuku que hacían su pecho doler. Era pequeña y rosada, y estaba conectada aún a la incubadora, durante un día más para asegurarse de su salud.

El rubio cenizo aún esperaba noticias del pecoso, habían pasado cerca de una hora, pero ningún doctor salía de la sala de partos.

Su cuerpo temblaban ante la idea de que el pecoso lo dejara. No sabía como se mantendría fuerte, ni siquiera sabe cómo sigue respirando con la espera. 

Acabo de tomarse un bote completo de sus pastillas para regularse, Kirishima le había comprado un café y Mina traía el maletín con cosas para Izuku y la bebé, sus amigos intentaban que no cayera en un hoyo de locura, evitando que quemara el hospital completo en busca de su pareja.

—¿Katsuki?—una voz a las espaldas de Katsuki hizo que este se tensara.

Hacia unos meses que no escuchaba esa voz, pero de inmediato reconoció a su madre. Sus palabras hace unos años aún estaban intactas en su mente, cada vez que esa mujer hablaba, era como si encogieran su corazón, como un niño pequeño.

—Veo que el viejo no pudo cerrar la boca—dice en un tono seco, ocultando inconscientemente la parte de la ventana donde se veía su hija.

No quería que nadie la viera, que no fuera Izuku o él.

 —Tu padre no dijo nada, su teléfono no dejaba de sonar cuando estaba en el trabajo, y todos eran mensajes de Kirishima y del hospital.

—¿Ahora te interesa? 

—Eres mi hijo.

—¿Ahora soy tu hijo?

—Siempre lo fuiste, pero yo tenía demasiado miedo .

—¿Qué quieres? ¿Vienes a decirme que tenías razón? ¿Qué termine arruinando la vida de Izuku como siempre predijiste? ¿Qué seré  un mal padre?—la voz de Katsuki se rompe, tratando de no mirar a la pequeña bebé a través del cristal.

—Tengo trastorno explosivo intermitente, y cuando te diagnosticaron, pensé que serías la misma mierda de persona que yo. Te maltrate durante toda tu infancia, Katsuki. Estaba aterrada con que te convirtieras en mi. A la mujer que nunca pudo controlar su enfermedad y su esposo vive arrepentido de casarse con ella día tras día.

—Papá te ama—Mitsuki niega con la cabeza, acercándose más a su hijo.

—Cuando te vi con Izuku, creí que ibas a terminar como yo. Quería alejarte de todo el mundo para que no tuvieras que enfrentar las consecuencias de dañar a las personas que más amas y...

—Con todo respeto, Mitsuki. No puedes fingir que todo lo que hiciste fue para protegerme, no cuando me abandonaste durante años ¿Ahora que tengo una hija, vienes y qué esperas? ¡Joder, era solo un crío! ¡Necesitaba una madre!

—¡Solo hice lo que creí correcto!

—¡¿Correcto!? ¡Odiar a tu hijo solo porque no puedes aceptar su diagnóstico no es lo que una madre hace!

—¡Es lo único que sabía hacer! ¡¿Entiendes!? Alejar a las personas.

Los dos se quedan en silencio en medio del pasillo. Katsuki mira a la mujer que lo dio a luz como una extraña. 

—Creo que debes irte.

—¿Katsuki?

—Tuviste tu tiempo para enojarte conmigo, ahora yo necesito mi espacio. Con mi familia, mi esposo, y mi hija.  Quisiera mandarte a la mierda, pero no lo voy a hacer aquí, no cuando estoy aquí por alguien más.—murmura, dirigiendo su mirada a las puertas de la sala de partos.

—Es preciosa.—susurra su madre, admirando a la bebe a través del cristal.

—Lo se, es igual a Izuku.

Mitsuki se va de la sala, y deja a Katsuki solo con sus pensamientos.

No está listo para hablar con ella, ni para perdonarla, ni para decirle nada amable, entonces debe quedarse callado. Debe priorizar a su verdadera familia, a Izuku, que siempre ha estado a su lado desde que era unos niños, quien lo ha amado y cuidado mucho más que nadie en el mundo, y a Naya, la nueva luz de su vida por la que haría cualquier cosa.

—¿Bakugo? ¿Estas bien?—pregunta Mina, quien al parecer estaba oculta detrás de la puerta escuchando toda la conversación.

—No—logra murmura mientras su voz se quiebra, y su amiga se acerca a abrazarlo.

El sonido de unas puertas los interrumpe, y se hace el silencio.



Mistake (Katsudeku)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora