Aventura

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—¿Compraste toda la tienda?—pregunta Izuku al ver a su prometido llegar con bolsas gigantes de compras de bebé.

—¡Claro que no! Solo son cosas que necesitará.

—Kacchan, no creo que necesité tanta ropa, apenas tiene tres semanas...

—Quiero que mi princesa tenga lo mejor de lo mejor. 

—Bueno, tú princesa solo nos necesita a nosotros, los pañales y su mantita, por ahora.

Para la sorpresa de todos, Naya había sacado la personalidad de Izuku, a pesar de ser una copia exacta a su padre, la bebe era de lo mas tranquila solo lloraba cuando necesitaba un cambio de pañal o tenía hambre, pero era muy gruñona si alguien se atrevía a despertarla de su siesta o a apartarla de los brazos del pelicenizo quien siempre la tenía pegada a él cuando no estaba en su cuna o en el pecho de Izuku, se ponía a llorar por horas y horas.

—Solo quiero estar listo para todo lo que necesite.—dice mientras camina al moises al lado del sofá donde su bebé está profundamente dormida

—La acabo de acostar, pero estuvo algo gruñona por que papá no le canto su canción de cuna.

—Pues papá ya está aquí, aunque es un cantante de mierda...

—¡Lenguaje!—reclama Izuku, aunque sabe que su bebé esta profundamente dormida.

—Ni siquiera nos escucha—dice Katsuki, quien se dirige rápido la baño para lavarse las manos antes de tocar a Naya.

—Pero no quiero que te acostumbres a hablar así frente a ella, imagínate que su primera palabra sea mierda.

—Sera una digna hija mía.

Antes de que pudiera seguir con su pequeña discusión un llanto hace que se distraigan y enfoquen toda su atención en la pequeña masa rosada que se retuerce, enojada por ser despertada de su sueño.

Naya Bakugo, de tres semanas.

—Princesa ¿Te despertamos? Perdónanos, somos muy ruidosos—murmura el peli cenizo mientras arrulla a su bebe y la acurruca entre sus brazos mientras se sienta al lado de Izuku en e sillón.

La pequeña bebé abre más sus ojos y recorre con la mirada la expresión de sus padres quienes la mira embelesados.

—Aún no me puedo creer que sea papá de esta hermosura.

—Ni yo...—murmura Izuku acomodándose para alimentar a su hija—Le daré su biberón, tú ve a descansar, acabas de venir de rehabilitación.

Katsuki estaba mucho mejor, le habían dado de alta y su doctor le había dado el visto bueno para volver a hacer ejercicio suave, sus costillas estaban sanado bien, la herida en su cabeza ahora era una cicatriz que traía un mal recuerdo, pero todo eso no importaba, ni todo el dolor del mundo le impediría estar ahí para su familia.

—Yo no soy el que acaba de dar a luz, Izuku, se que aún te sientes muy agotado, ni creas que te dejare solo y sin ayuda.—Katsuki bufa, acomodando con una mano el cojín detrás del pecoso.

Izuku bufa tratando de ocultar su sonrisa.

Si, esas semanas habían sido agotadoras, con los dos recuperándose, una bebé recién nacida y su reciente compromiso había sido las semanas más locas de toda su vida, con tantas cosas importantes por hacer. Pero si algo sabía Izuku, es que no lo cambiarían por nada, las visitas al pediatra, el llanto, los pañales sucios, los kilos de más que subió por el embarazo valían la pena por cada vez que recordaba a la hermosa hija que tenía que se iba convertido en su mundo entero.

—Gracias Deku...

—¿Por qué?—dice el pecoso, distraído con las pequeñas manos de su hija.

—Por ir a ese bar ese día, por ayudarme a convertirme en un mejor hombre, por ser mi mejor amigo y darme el mundo.

Izuku sonrió y se acercó más, rozando los labios de Katsuki.

—Tambien te amo Katsuki Bakugo... 

Los dos se dan un suave beso, con la bebé mirando atentamente cada uno de sus movimientos, y antes de que se pudieran acercarse más, un quejido los saca de la burbuja de amor, haciéndolos reír a la ver a Naya frunciéndoles el ceño desde los brazos del cenizo.

—Ya vamos a darte de comer pequeña gruñona...

Solo son una familia de tres que se está embarcado en una nueva aventura que pondrá de cabeza sus vidas.


Mistake (Katsudeku)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora