Nuestra hija

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—¿Crees que sería tan fácil alejarme de ti Katsuki Bakugo?—dice Izuku, con una voz cansada pero luminosa desde la camilla.

Está cubierto por una manta y máquinas lo rodean, pero su cara ha recuperado el color, y sus mejillas están tan sonrosadas como siempre. Aún hay una pequeña barriga por el reciente parto, pero a Katsuki no le puede importar menos. El amor de su vida está bien, después de darle el mejor regalo que pudo haber pedido, no hay palabras lo suficientemente grandes para expresarle el amor y respeto que le tiene.

—¿Kacchan?—pregunta el pecoso, algo nervioso.

Antes de que pudiera cuestionarlo, puede sentir como unos brazos lo envuelven con cuidado y reparten besos por su cuello, Izuku sonríe y sostiene más fuerte al peli cenizo que se aferra a él como si no lo hubiera visto en meses.

—Estaba tan preocupado, mi amor. No me vuelvas a preocuparme así ¿Mhm?

—¿Naya está bien? La enfermeras dicen que está estable pero...

—Es la niña más perfecta en todo el mundo, mi amor. No pudiste haberme dado un mejor regalo, te amo tanto.

—Yo también te amo...

Izuku esta apunto de sollozar, pero unos toques en la puerta llaman su atención. Katsuki se aleja un poco, pero sin dejar de tocarlo, como si tuviera miedo de que se fuera.

—¿Cómo están los nuevos padres? Izuku, recuerda tomarte las cosas con calma, no quiero verte haciendo esfuerzos antes de lo necesario tienes que curarte...

—No se preocupe, no se moverá de esta cama—dice Katsuki con una convicción que asusta al pecoso.

—No digo eso, el pobre se morirá del aburrimiento. Puede dar paseos por la instalaciones. Quiero que se mantengan unos tres dias más antes de enviarte a casa, nos has dado un gran susto.

—¿Y Naya?

—Su pequeña se irá con ustedes, les hemos hecho varios estudios y es mucho más saludable que muchos bebés a término, todos gracias a los cuidados de sus padres ¿Quieren que la traigamos?

—¿Podemos cargarla?—dice Izuku con mucha ilusión.

Su bebé, su pequeña.

—¡Por supuesto! Hasta es recomendable que tenga contacto piel a piel con sus padres.

Los dos se miran emocionados, algo impacientes por conocerla.

Después de un rato, el ruido de las ruedas de una incubadora que es arrastrada por una enfermera llama su atención, el primero en asomarse es Katsuki, que cada minuto esta mas encantado con su hija.

—Cárgala tú primero—murmura el pecoso, llamado la atención de Katsuki.

—¿Seguro? Es tan pequeña...¿Y si la rompo? Mierda, ¡Es casi del tamaño de mi mano! Yo...

—Papá, tranquilízate o pondrás inquieta a la bebé—reprende la enfermera, levantado a la recién nacida para dejar que su padre la cargue.

Katsuki de inmediato siente el peso de la palabra.

Ya no es una idea hipotética, o algo en el vientre de Izuku. Claro que se había dado cuenta que era un papá cuando la vio por primera vez en las ecografías o en el parto, pero esto era diferente.

La cargaría, a su hija.

Papá y hija.

Tiende sus manos temblorosas, y la enfermera con mucha cuidado la acomoda en sus brazos. Como si se diera cuenta del calor de su padre, abre los ojos de par en par, inundado de amor a Katsuki, quien intenta sostenerla con firmeza sin aplicar mucha fuerza.

—Naya Bakugo...—dice Izuku desde la camilla, admirando la escena frente a él.

Cuando se enteró de su embarazo, imagino este momento muy diferente, probablemente solo en un hospital de mala suerte, sin un lugar en el que vivir con una recién nacida.

Pero las cosas eran muy diferentes.

Estaba con el amor de su vida desde los 15,  su prometido y el padre de sus hijas. Eran una familia y estaba muy orgullosa de todo lo que habían logrado.

—Es tan pequeña Zuzu, quiero protegerla, de todo. ¿Como puede ser tan perfecta? Bueno, tú lo eres, así que no debo cuestionarme de donde lo saco. ¿Ves esos ojos tan hermosos? Los tuvo que haber sacado de ti, y sus rizos, ya quiero que me enseñes a peinar su cabello y hacer todas esas mierdas y...

—Va a ser un padre sobreprotector ¿Eh? No creo que la suelte en ningún momento cercano—murmura la enfermera guiñándole un ojo a Izuku mientras sale de la habitación para darles un momento a solas a la pareja, bueno, a la familia.

—Ya quiero cargar a mi bebé, Kacchan—tararea Izuku, y Katsuki con algo de resistencia se la da al pecoso

Quien parece natural mientras acomoda a la bebé entre sus brazos, acunandola en su pecho.

—¿Quien diría que la niña que me hizo vomitar todas las mañanas durante siete meses sería tan hermosa?

—Algo me dice que va a ser algo problemática.

—Es tu hija después de todo, va a ser perfecta.

—Nuestra hija.

—Nuestra hija.



Nota: ¡Hola! Perdón por haber estado inactiva, había tenido un bloqueo de escritor brutal, además, he estado ocupada con muchos proyectos de mi vida personal, pero prometo actualizar más seguido.

¡Solo unos capítulos más para el final! 

Gracias por leer 

—🌈💜

Mistake (Katsudeku)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora