Perfección

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Un mes había pasado volando, entre cunas, biberones y papel estampado.

La habitación del bebé está casi lista, el vientre de Izuku había crecido, estaba recién entrado a los siete meses y sentía que no se podía ponerse más grande, aunque le habían dicho que era perfectamente normal, el siempre había sido pequeño, y ahora sentía que tenía una sandía alrededor de su cintura, ni siquiera podía atar sus cordones, ni sentarse de forma espontánea, tenía que prepararse mentalmente para el dolor de su espalda baja.

Pero para Izuku, esto era el mejor regalo. 

A pesar de los cambios de humor, la subida de peso, y tener que controlar su presión diaria. Esta muy feliz de que las cosas en su embarazo avanzaran relativamente bien, la preeclampsia había sido controlada con medicamentos y rezaba diario para no tener un parto demasiado prematuro.

—¿Zuzu? ¿Puedo hablar contigo?—Katsuki se asoma por el marco de la puerta de su dormitorio.

Había empezado a dormir más, así que su cama king se había vuelto su mejor amiga.

—¡Claro! ¿Pasa algo?—Dice el pecoso preocupado mirando el ceño de Katsuki más fruncido de lo normal.

—El hijo de puta de mi agente acaba de agendar una pelea para este viernes.

—¡Felicidades! ¿Cual es el problema?

—Es en New York

Ouh.

Izuku hizo una mueca, pero decidió no decir nada. Uno de sus mayores temores era que Katsuki dejara atrás su preciada carrera por cuidarlo, si, sabía que tenía derecho a tener espacio en us ajetreado horario, pero era muy diferente cancelar cosas por solo estar con él, no lo permitiría.

—¿Cuando te irás?—Dijo el pecoso tratando de levantarse de la cama, de inmediato Katsuki se posicionó a su lado tomando su mano como el padre protector que era.

—¿Irme? ¡Estas seis meses!

—¿Y? No es como si fuera a dar a luz ahora—Dice Izuku acariciando el torso desnudó de su novio.

Acaba de salir de entrenar, y se veía increíble.

—No me convencerás, y recuerda que el doctor dijo que nada de actividades extenuantes...

—¡Es solo sexo! No es como si tuvieras tan grande el pene...—Murmuro Izuku con una sonrisa esperando la reacción del cenizo.

—¡¿Ah!? ¡¿Me estás diciendo pito chico!? Tú bien sabes que no es para nada pequeño...

—No, no lo recuerdo ¿Será porque no me has tocado de esa forma en MESES?

—Estas embrazado...

—Exacto, no invalidó...

Izuku miró desafiante al cenizo, aunque sabía que este era terco, y a pesar de que el doctor les había dado el visto bueno para el sexo suave, Katsuki se había negado rotundamente a tener algo más que sexo oral, por temor a dañar al pecoso o que este se agotara demasiado, la mayor parte del tiempo le parecía tierno, y la otra, cuando sus hormonas se disparaban, era molesto.

—Irás a New York, y no habrá discusión—Murmuro el pecoso sabiendo que tenía a Katsuki en su mano.

—Pero-

—Es una gran oportunidad para tu carrera, yo me quedare aquí con nuestra niña...

—Me perderé de muchas cosas... ¡Son tres semanas!

—¡Haremos videollamadas! Y me contarás como venciste a todos esos boxeadores ¿Entendido?

—Está bien...—dice Bakugo de mala gana besando la frente del pecoso y inhalando el aroma a leche que se había incrementado con el embarazo—Me dirás si algo está mal, incluso si crees que no tienes importancia, si la presión se te sube mucho, si tienes algún dolor ¡Ten cuidado cuando salgas! Llama a la cara redonda para que te acompañe a las citas y...

—Kacchan...

—¿Qué?

—Creó que te contagie lo de murmurar...

Katsuki se queda un momento pensando y suelta un bufido molesto. Pasar tanto tiempo con el pecoso estaba empezando a afectar su vida diaria, no podía estar entrenando porque pensaba constantemente en Deku, y en lo bien que se vería en unos leggings apretados, o cuando salía a comer con su equipo, no deja de pensar si su novio tendría hambre y si estaría comiendo bien, lo estaba volviendo loco y ese viaje a muchas horas de distancia sería su perdición.

Pero también estaba emocionado, la sola idea de participar en peleas con leyendas del boxeo internacional le ponía los pelos de punta, había sido su sueño desde que era un mocoso, además, sería un buen dinero adicional, no solo bueno, la puta maravilla, y ahora que su pequeña venia al mundo no dudaría en mimarla en exceso, bueno, lo que Izuku considerada apropiado.

—Así tendrás otro premio que mostrarle a Hatsu cuando nazca—dijo el pecoso acariciando su gran vientre.

—¿Hatsu?

—¿Te gusta?

—Creo que tendremos que ver si tiene cara de Hatsu...

Habian acordado en que el nombre Katsumi estaba vetado, y no porque odiaran el nombre o tuviera recuerdos muy dolorosos. Era porque ya tenían una hija llamada así, a pesar de que no pudieron conocerla, sabían que hubiera sido la hermana mayor de la bebé que esperaban ahora, y que cuidaría a su hermana con mucho cariño. Es cierto, estaba aterrados, no sabían nada de ser padres, pero lo lograrían, juntos, un día a la vez.

—Eso me da miedo ¿Sabes? Ponerle un nombre y que cuando sea adolescente nos odie por eso...

—Si te consuela, cuando sea adolescente nos odiaría por todo y por nada ¿Qué sería una cosa más?

—¡Kacchan!

Y todo parecía ir bien en tardes como esa,  una bebé saludable, una relación sana, y un futuro prometedor.

El destino no sería tan cruel como para separarlos ¿Verdad?

Mistake (Katsudeku)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora