Izuku sabía que un baby shower debía hacerse antes de que un bebé naciera, pero a Katsuki y a él le gustaba hacer todo en desorden, tener al bebé, hacerse novios y comprometerse.
Así que no importaba, ellos funcionaban así, por más que querían las cosas nunca salían en el orden deseado.
—¡Izuku!—grita su mejor amiga, tirando con brusquedad a Katsuki las bolsas de regalo para la bebé.
—¡Uraraka! ¿Pensé que tendrías una presentación?—dice Izuku, sentando en un trono que había puesto para él y la pequeña dormida en sus brazos en el salón de eventos al lado de una piscina, adornado con cintas y globos rosados y nubes, Katsuki decía que el lugar parecía estar sacado de un anuncio para bebés, pero muy dentro, sabía que era la decoración indicada para celebrar el nacimiento de su pequeña.
—¿Y perderme la bienvenida de mi sobrina?
Urauraka se acerca al bulto de mantas en el pecho de Izuku, Naya Bakugo usaba un pequeño vestido rosado con una diadema, Katsuki casi empieza a llorar al ver a su pequeña, como si fuera un ángel. Y en parte lo era, los había unido después de tantos años.
—Hola, soy tu tía Uraraka y quiero decirte que eres una preciosidad y que te mimare para toda la vida—dice con una sonrisa boba, admirando a esos ojos color esmeralda—Aunque te parezcas a tu papi Bakugo.
—¡Ey! ¡Escuché eso cara redonda!—grita Katsuki, pero con una sonrisa ladeada.
Mierda, estaba orgulloso de que su pequeña se pareciera a él.
—No tenías que traer tantos regalos.—murmura Izuku mientas admira las pilas y pilas de bolsas que su mejor amiga había traído.
—¡Tonterías! Traje un montón de conjuntos hermosos para el próximo año de su princesa, pañales, mantas, juguetes, y aquí entre nosotros—susurra lo último, acercándose más a Izuku—un conjunto de lencería para que ganas todas tus discusiones con ese imbecil.
Las mejillas de Izuku solo se ponen rojas como una fresa pero asiente. El sexo había quedado de menos en su embarazo después de todas las complicaciones que habían tenido, pero habían formado intimidad, y se sentía lo suficiente confiado de mostrar su cuerpo posparto a Katsuki, que le repetía todas las mañana lo hermoso que se veía y como no podía esperar para comerle el culo.
De manera dulce, claro.
—¿Donde está la pequeña?—dice una voz emocionada, Kirishima entra con bolsas de regalos abrazando a su amigo con emoción.
—No grites tanto, que la asustaras.
—¡Bakubro! Nunca pensé verte como padre, te queda bien.
Katsuki sintió como el pecho se le hinchaba de orgullo con esa idea, al inicio, estaba aterrado, no quería repetir los mismos errores de su infancia. Pero al tener a esa pequeña bebe entre sus brazos, se dio cuenta de que el amor movía montañas, y que haría todo en sus malditas manos, para que esa bebé siempre se sintiera amada y cuidada, que nunca se preocupara por no ser aceptada, que siempre tuviera dos padres amoroso con quien hablar, y sobre todo, que ella supiera que siempre iba a tener un hogar, no importa que hiciera, o en quien se convirtiera.
Las puertas de su casa, y corazón, siempre iban a estar abiertas para ella.
—¿Y Mina?
—Está teniendo problemas bajando la sorpresa del auto.
—¿Ustedes saben que solo tenemos una bebé, verdad?—pregunta Katsuki incrédulo al ver como sus demás compañeros de gimnasio llegaban con cajas y cajas de regalo.
—Es la hija del gran Katsuki Bakugo ¿Qué esperabas? Todo el gimnasio estaba emocionado con la idea, ni siquiera sabían que tenías pareja.
—Pues pronto será mi esposo...
Kirishima escupe la limonada que había tomado de unas de las mesas, provocando una risa gutural de Katsuki.
—¿Es enserio? Dios, actuó como si no los conociera. Pues felicidades, siempre supe que iban a terminar así, aunque no en el orden tradicional.
—Nos gusta ir a nuestro ritmo—bromea Katsuki mientras ve a su hermoso prometido con su hija.
Izuku estaba...
Increíble. Se veía jodidamente increíble.
Usaba uno de esos overoles formales, que delineaba cada una de sus curvas perfectas, ese culo redondo y caderas estrechas. Pero sabía que a Izuku solo le gustaba porque era muy cómodo para que todo su cuerpo respirara, como debía ser después de una gran cirugía, también usaba una corona de flores que lo hacían ver como un ángel, era un sueño para el pelicenizo, ver a su prometido feliz, con su princesa en los brazos, su fantasía estaba completa, y la vida por la que tanto había soñado y llorado, por fin era realidad.
La pequeña fiesta empieza a llenarse de gente, Katsuki acompaña a Izuku en cada momento, admirando su risa, que era la única canción que quería escuchar por el resto de sus vidas. Todo el mundo charla, come, y hace actividades de bebé mientras la princesa de la fiesta duerme a pesar del caos a su alrededor como debe ser.
El padre de Katsuki llega unas horas más tarde, le da un abrazo a Izuku mientras deja sus regalos junto a la montaña que se ha convertido en la mesa de presentes para la bebé.
—Tu madre quería venir, pero creí que todavía no era tiempo.
—No se si algún día lo será, pero quiero que Naya crezca en un hogar unido y grande.—susurra Katsuki dándole un apretón de manos a su padre.
Katsuki sonríe volviendo la atención a su pareja, quien sigue admirando a la bebé con mejillas sonrosadas.
—¿Cómo te la estás pasando?—dice Katsuki en una voz suave solo reservada para el pecoso.
—Feliz, porque se que Naya tendrá todo esta gente para verla crecer. Y muchos atuendos preciosos que usar ¿Has visto el armario entero con el que llegó Mina? Entre eso y la ropa de marca que le consigues, esta niña usará ropa nueva cada día hasta que cumpla cinco.
—Y hasta que llegue el siguiente.
—Espera hasta que deje de verme como una vaca y hablamos.
—Zuzu, amor, no te vez como una vaca, eres precioso, sexy, y dios mío, no puedo esperar para estrenar cada superficie de la nueva casa.
—¿Nueva casa?
—Es tu regalo, mi amor. ¿Recuerdas la casa que te habías obsesionado en un viaje en auto? La conseguí.
—¡¿Estas bromeando!? ¡Por Dios! Es increíble Kacchan, no lo puedo creer. Pero, ¿estás seguro? Has gastando bastante en la bebé y en mi, y el departamento está más que bien...
—Zuzu, el dinero es para gastarse, y mucho más en ustedes ¿En quien más? Ustedes son mi todo, y segundo, tenemos que ir pensando en el futuro, nuestro equipo de fútbol no va a caber en ese lugar.
—¿Equipo? Pensé que hablábamos de dos hijos más.—susurra Izuku, dejando a la bebé en un moises al lado de su trono, mientras se levanta para mirar a Katsuki.
—Los que tú quieras darme, Zuzu, yo solo abro las posibilidades.
—Pues tendremos tiempo para practicar para cuando llegue el equipo ¿No crees?
Katsuki sonríe antes de acercar más su cuerpo a Izuku, mientras acaricia su cintura, y empieza a besarlo suavemente.
Si, Katsuki era le jodido hombre más suertudo del mundo.
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Mistake (Katsudeku)
FanfictionLa vida de Izuku se resumía en una simple palabra: ballet. Era el mejor bailarín y tenía a todo el mundo a sus pies. Hasta que una noche lo cambia todo, ve su mundo desmoronarse ante sus ojos y no tiene idea de cómo reconstruir todo lo que perdió; l...
