Jeff estaba sentado en un tronco seco en medio del bosque, con los codos apoyados en las rodillas y la mirada fija en unas pequeñas flores blancas que habían crecido alrededor de una roca. Frágiles. Delicadas. Un contraste extraño en ese lugar oscuro y húmedo.
Sonrió para sí mismo, sin motivo aparente, mientras el recuerdo de ella lo arrastraba de vuelta… talvez porque era fuerte en un medio dónde fácilmente podría morir, como esas flores.
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Dos meses antes…
El bosque estaba en silencio, roto solo por el crujir de las hojas bajo sus botas. Jeff avanzaba sin prisa, siguiendo un rastro que no era difícil de notar: gotas de sangre esparcidas sobre la tierra, como un camino marcado a propósito.
Y entonces la vio. Mónica estaba sentada en ese mismo tronco, con la espalda encorvada y los brazos apoyados en sus piernas. Su ropa estaba empapada de sangre; propia y ajena, su piel parecía aún más pálida bajo la luz de la luna. Su cabello, revuelto y pegado a su rostro, ocultaba su expresión.
Pero su mirada… su mirada estaba perdida en la nada.
Jeff se detuvo a unos pasos de ella, inclinando la cabeza con curiosidad. No dijo nada al principio. Solo la observó.
-Pareces muerta - comentó finalmente, con su tono habitual de burla. Mónica no reaccionó de inmediato. Parpadeó lentamente y giró apenas el rostro para verlo. Su expresión era neutral.
-Pero no lo estoy -murmuró, su voz ronca y cansada. Jeff sonrió.
-Supongo que eso es bueno.
Silencio. El olor a sangre fresca aún flotaba en el aire, espeso, metálico. Jeff miró las manos de Mónica, manchadas de rojo, los pequeños temblores en sus dedos. Jeff acercó su dedo índice a la herida de Mónica tomando un poco de sangre para probarla.
-¡Agh!- gramo asqueado. -Agria... Tu sangre ya no es dulce y pura, está manchada. Se puede decir que ya no me eres apetecible -
La chica seguía en silencio.
-¿Te arrepientes?- preguntó Jeff de repente, sin dejar de mirarla. Mónica bajó la vista hacia sus propias manos. Su expresión no cambió.
—No, jamás.-
No lo dijo con tristeza. Ni con culpa. Parecía que al fin una muerte no la mortificaba. Jeff soltó una risa baja. Se acercó un poco más y se agachó frente a ella, apoyando los codos en sus rodillas.
-Bueno, ahora al fin puedes ser feliz con Toby, ¿no? - dijo con una sonrisa ladeada.
Mónica levantó la vista lentamente, pero en lugar de responderle, su expresión se endureció.
—Quiero pedirte un favor.
Jeff arqueó una ceja, divertido.-¿Un favor? ¿Me viste cara de buen samaritano?-
—Sí.
-Bien, Pero será el último-
Por primera vez en toda la conversación, su voz sonó seria. Determinada. Jeff la miró con interés, esperando que continuara.
Mónica tragó saliva y desvió la mirada hacia el suelo.
-Soy una cobarde- susurró. -No puedo hacerlo yo misma… Y necesito que mis amigos no se enteren. Quiero que sigan creyendo que me fui, que en ningún momento se sientan culpables -
Jeff entrecerró los ojos.
—¿Que te fuiste?
—Sí. Quiero desaparecer. Ya no soporto vivir en esa casa, el peso de mi culpa me tortura.
Jeff la observó en silencio por un largo rato. Había algo en su tono, en la forma en que evitaba su mirada, que le decía que esto no era solo un capricho. Finalmente, sonrió de lado.
—Vaya, Mónica… —se rió con suavidad—. ¿Y qué gano yo con esto?
Mónica lo miró fijamente.
—La satisfacción de que lo hiciste con tus propias manos. Y que no fue nadie de la casa, ninguno de los que me odian. No fue Nina, no fue Eyeless... Fuiste tu-
Jeff rió más fuerte.
—Oh, eso suena tentador.
Se puso de pie y metió las manos en los bolsillos.
—¿Te gustaría que fuera rápido o lento?-
Mónica exhaló, sintiendo el peso de su decisión hundirse en su pecho.
—Gracias, Jeff. Se que de cualquier manera que lo hagas, será mejor que seguir viviendo. Cuida a Toby por mi, y no dejes que sepa mi triste final, sobretodo él.
Él solo sonrió.
—No me lo agradezcas todavía.
Y con esas palabras, ambos se alejaron del tronco, perdiéndose en la oscuridad del bosque.
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De vuelta en el presente, Jeff parpadeó y volvió a enfocarse en las pequeñas flores.
Sonrió de nuevo.
—"La satisfacción" —murmuró, repitiendo las palabras de Mónica. -Vaya respuesta.
-Cumpli mi promesa querida amiga, ellos no se han enterado y tú estás tranquila - Se arrodilló sobre las hojas secas y paso su mano por las flores, no con la intensión de dañarlas, al contrario les abrió paso para que siguieran creciendo. Apartando las hojas y ramas secas.
-Y no debo decir que fue en vano, porque ahora todos somos felices. Gracias Mónica, por regresarnos la tranquilidad y porque al final, si me dejaste enviarte a dormir-
Sacudió la cabeza con diversión y se levantó del tronco, dejando atrás la roca y sus frágiles flores.
Algunos recuerdos simplemente se aferraban a uno, sin importar cuánto tiempo pasara.
Fin.
Agradecimientos especiales a mi mano derecha y socio 😱 DavierPerez6
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Conviviendo Con Ellos
FanfictionCómo sería si un día terminas en la creepyhouse conviviendo con asesinos. Continuación de Eres mía Es alternativa pueden tomar el final o saber q es de ellos en algunos capítulos.
