Justo dos meses antes Mónica había tocado a la puerta de Jeff.
-¿Buscas consejos de éxito? - bromeó el chico Pero ella solo entró a la habitación.
-Sabes que puedo matarte ya que estás en mi habitación, ¿No?-
-Slenderman dejo de protegerme cuando me fui, has podido matarme en cualquier lugar y no lo has hecho-
-Buen punto, chica lista por eso me agradas-
Mónica rodó los ojos antes de continuar. -Ademas, lo que te contaré también te interesa -
Jeff se sentó en la cama con una sonrisa notable. -Todo oídos para ti ...-
-Voy a matar a Ofenderman -
-¿Qué?- la miro con incredulidad. -¿Osea si te escuchas? ¿Si sabes que es un Ender? Tiene casi las mismas habilidades que Slenderman -
-No deja de ser un mortal con suerte-
-Oh, ya veo... Al fin encontraste a tu culpable, el que merece toda tu ira-
-Bueno pues... Fue por su culpa que quemaste la casa -
-A osea que soy la segunda opción, me ofenderia en otro caso Pero bueno, si te voy ayudar. Porque me caes bien - Jeff se levantó y busco en su baúl, sacando las dos partes que construían un cuchillo.
-Es el primer cuchillo que te regale, me ofendí un poco que lo tiraras a la basura. Llévalo te dará suerte -Jeff le entrego el cuchillo haciendo que lo guardara en su bolsillo. -Con ese cuchillo mataste a tu primera víctima, y mírate ahora ... Directo a las grandes ligas, que orgullo-
-Jeff, concéntrate -
- Está bien, está bien. En primer lugar este cuchillito de cocina va a la basura -le quito el cuchillo que Mónica llevaba en sus manos y lo tiró a la basura, ignoro los reproches antes de sacar una daga fina de su baúl. -La ocasión amerita algo especial, que felicidad mi segundo regalo. Ahora sí oficialmente somos mejores amigos.-
Mónica movió la daga en sus manos y sonrió con aprobación.
-Algo que debes tener claro, es que no será fácil. El tiene experiencia y poderes, tu solo tienes una daga y muchas ganas de vengarte. Admirable, Pero no suficiente -
Salió de la habitación por 10 minutos y cuando volvió llevaba una botellita con él. Era pequeña y su interior era un líquido negro bastante sospechoso.
-Tomate esto - le dió una pastilla que Mónica dudo en tragar, en otra situación sabría que la habían envenenado. Pero era Jeff, jamás asesinaría a alguien de una manera tan básica y sin emoción.
-Este frasquito es un veneno especial que guarda Slenderman, capaz de matar al Creepypasta más fuerte- se lo coloco en sus manos. -Debes hacer que lo tome, no lo matará porque el es muy fuerte, Pero al menos lo hará más débil y no podrá usar sus poderes, su pelea será mano a mano -
-¿Y la pastilla?-
-En caso de que tomes por accidente un poco de este veneno, la pastilla es el antídoto. Se podría decir que por un buen rato eres inmune a los efectos -
Mónica guardo bien el frasquito antes de agradecerle, Pero Jeff negó.
-No he terminado, lo más importante ahora... Es enseñarte la invocación para que lo atraigas -
●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●
Mónica se arrodilló en medio del claro, donde la luna apenas lograba filtrarse entre las ramas retorcidas. El aire olía a humedad y tierra podrida, pero no le importaba. Tenía todo lo necesario: las velas negras, la mezcla espesa y oscura dentro del frasco y el cuchillo de filo impecable, tenía que admitir; Jeff tenía un gusto exquisito por los cuchillos. Sus manos no temblaban. -Y como último acto de amor Toby, acabaré con quién arruinó sus vidas y la mía...-
Sacó el pintalabios rojo de su bolsillo y lo deslizó sobre su boca con precisión. Luego, tomó la rosa roja que había traído consigo y la acercó a sus labios. La besó una, dos, tres veces, dejando que el color se impregnara en los pétalos. Era parte de la invocación, un símbolo de entrega y deseo. Cuando la última gota de color pasó de su boca a la flor, la sostuvo sobre la llama de una de las velas y la vio consumirse. El olor a pétalos quemados se mezcló con el de la cera derretida, llenando el aire con un aroma dulce.
"No lo ataques de una," le había advertido Jeff con esa sonrisa que siempre parecía burlarse de ella. "Sedúcelo primero. Hazle creer que estás aquí para él, que lo deseas. Deja que baje la guardia antes de darle la bebida."
Las palabras de Jeff seguían resonando en su cabeza mientras esperaba. Un solo error, y él lo notaría. Un solo titubeo, y todo terminaría mal.
El viento se volvió más pesado, cargado de una presencia que erizaba la piel. Entonces, lo sintió. No tuvo que girarse para saber que él estaba allí.
-Vaya, vaya… -su voz era un susurro cargado de lujuria y burla. - ¿Para mí, preciosa? Qué detalle…-
Ofenderman emergió de la oscuridad con su elegancia natural, no tenía rostro y aún así lo sintió recorriéndola como si ya le perteneciera. Se acercó lentamente, la sombra de una sonrisa en sus labios, pues lo único que tenía era una boca adornada con afilados dientes.
Mónica sostuvo la mirada y curvó los labios en una sonrisa seductora. No se apartó cuando él deslizó un dedo por su mentón, inclinándose hasta que su aliento cálido rozó su piel.
—Sabes que jugar conmigo es peligroso —murmuró él, sus manos deslizándose por su cintura.
—Me gustan los riesgos… —susurró ella de vuelta, dejándose envolver en su juego.
Se movió con la precisión de una cazadora disfrazada de presa. Se dejó tocar, dejó que su voz ronca le llenara los oídos con palabras vacías. Pero cuando sintió que él estaba completamente sumergido en el deseo, Mónica deslizó los dedos por el frasco y vertió el líquido oscuro dentro de su boca sin tragarlo.
El ardor fue inmediato. Quemaba, como si pequeñas brasas recorrieran su lengua, pero lo soportó. Se aferró a la sensación y, en un movimiento feroz, atrajo a Ofenderman hacia ella, besándolo con lujuria, con una pasión que él no dudó en devolver.
Su lengua se entrelazó con la de él, y pudo sentir cómo Ofenderman sonreía en medio del beso, disfrutándolo. Pero cuando ella dejó que el líquido se deslizara de su boca a la suya, su reacción fue instantánea.
Un gruñido de dolor y furia brotó de su garganta, y en un movimiento violento, la empujó lejos de él. Mónica cayó al suelo con un jadeo, sintiendo el ardor aún en su lengua. Si para ella era insoportable sin siquiera haberlo tragado, no podía imaginar lo que él estaba sintiendo.
Ofenderman llevó una mano a su garganta, su expresión torcida por la ira y el dolor. Sus ojos la perforaron con un brillo asesino.
-Maldita… -su voz sonó rasposa, distorsionada por la agonía-. ¿Qué demonios me hiciste?
Mónica se incorporó con una sonrisa satisfecha, limpiándose los labios.
—Solo te di lo que merecías.
ESTÁS LEYENDO
Conviviendo Con Ellos
FanfictionCómo sería si un día terminas en la creepyhouse conviviendo con asesinos. Continuación de Eres mía Es alternativa pueden tomar el final o saber q es de ellos en algunos capítulos.
