Fama

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Días después de volver a casa, la noticia se vendió como pan caliente en la mañana. Mónica fue secuestrada por los asesinos más peligrosos de Internet. Y sobrevivió.

No esperaba que todos le creyeran. Pero tampoco lo necesitaba. Porque tenía pruebas. Desde el momento en que regreso,  supo que contar la verdad la pondría en peligro, pero callarlo significaba no cobrar la apuesta que hizo con Slenderman cuando el no creía que ella sobreviviría. Si no lo contaba se quedaría con las manos vacías y de nada serviría lo que vivió ahí. Así que decidió hablar. Fue directamente a la policía y a los medios de comunicación. Entregó videos, fotos y audios de ellos. No capturas borrosas ni testimonios vagos, no. Los mostró en su brutalidad, en su locura, en su frialdad. Todos los archivos los había tomado a escondidas, Pero tenían mejor calidad que cualquiera video paranormal de internet, heridas en todo su cuerpo también eran pruebas y una pierna herida que no curaría completamente ni con la mejor medicina, misma que le ocasionó una cojera de por vida.

Los periodistas la buscaron. La llamaron de programas de televisión, de radio, de periódicos. Las entrevistas eran agotadoras Pero su relato no cambió ni dudo ni un segundo. Algunos reporteros querían sensacionalismo; otros, ridiculizarla. Pero unos pocos miraban sus pruebas y sabían que no mentía. Hubo expertos en criminología que analizaron los materiales y admitieron que algo no cuadraba, que el nivel de detalle era demasiado real.

Las autoridades no tardaron en involucrarse. Se organizaron búsquedas masivas en los lugares donde, según su testimonio, se encontraba la casa de los Creepypastas. Equipos de fuerzas especiales rastrearon bosques, ruinas, túneles subterráneos. Y no encontraron nada. Solo lo que sería la antigua casa envuelta en ceniza.

Porque en lo único que mintió fue en la localización. Les hizo creer que la casa estaba entre España o posiblemente Estados Unidos. Pero no. Jamás reveló la verdadera ubicación. Porque si lo hiciera… pondría a sus amigos en riesgo y ella no podía pagarles de la misma forma que ellos a ella. También sabía que Slenderman no dudaría en buscarla y esta vez, no la dejarían escapar.

Una tarde, mientras participaba en un programa de televisión en vivo, las luces del estudio empezaron a relampaguear. El aire se volvió denso, pesado, como si una presencia invisible lo llenara todo. Mónica sintió un escalofrío recorriéndole la espalda. Lo reconoció al instante. Esa presencia… ellos estaban allí.

La periodista insistió en su pregunta, sin dejar de sonreír... Mónica salió de su trance para mirarla Pero detrás de pantalla lo único que había era la densa neblina y un tipo alto parado casi como un robot.

-Yo... - dudo en decir, la periodista estaba impaciente pues también había notado la alteración en las luces y la interferencia en los equipos.

El tipo alto levanto su brazo colocándose un dedo donde se supone estaría su boca indicándole silencio. Mónica empezó a temblar y todo se oscureció cuando claramente escucho en su mente una orden.

"Debes matarlos"

Y oscuridad fue lo último que vio.

El frío de la noche le golpeó la cara tan fuerte que no le permitió reaccionar a la caída que tuvo cuando su pie tropezo. Estaba oscuro, su respiración agitada la confundió. Miro sus manos y ropa, llenas de sangre Pero no era su sangre.

El sonido de las sirenas a lo lejos la alertaron, no tenía claro porque huía pero si algo sabía, es que no podía detenerse.

"¡Escondete!"

De nuevo esa voz en su cabeza, su cuerpo tembló, Y todo daba vueltas. -Slender...-

Se vio interrumpida por náuseas que la hicieron vomitar. Cuando se recuperó saltó sobre unos arbustos ocultándose. Todo se oscureció de nuevo.

Una vez más sus ojos se abrieron, estaba arrodillada frente a la puerta de su casa, sus manos temblaban mientras sostenían un cuchillo. Sus ojos se inundaron de lágrimas al notar los cuerpos sin vida frente a ella

-- Papá... Mamá - tiro el cuchillo para cubrir su boca, quiso gritar Pero las nauseas regresaron, vómito solo un poco... Y era sangre.

El hombre alto la levanto cuando su cuerpo volvió a impactar en el suelo, esa sería la última vez que vería a sus padres.

Conviviendo Con EllosHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora