Kara despertó sobresaltada. Su visión aún estaba borrosa y su cabeza le daba vueltas. Sobresaltada, se incorporó y miró en derredor mientras gritaba pidiendo ayuda. Poco a poco, su mente se fue estabilizando, lo mismo que su visión.
Sin embargo, pronto deseo haber seguido sin poder ver cuando se dio cuenta de que ya no estaba en el mismo descampado donde perdió el sentido después de luchar contra Reign. Ante ella se extendía un un panorama completamente desolador. Allá donde miraba lo único que veía eran montañas rocosas que se alzaban como si fuesen muros, dejando pequeños huecos entre ellas por los que serpenteaban caminos, también rocosos. Todo allí eran rocas, no había ni tierras ni vegetación. Todo en ese lugar estaba muerto. Además, las rocas eran afiladas como cuchillos, por lo que sería imposible trepar por una de las montañas para poder orientarse mejor.
Miró al cielo y aquello no hizo más que desesperarla. Podía verse que era de día, pero el cielo estaba completamente cubierto por nubes. Pero no eran las nubes grises de los días lluviosos, eran nubes tan negras como la noche y se movían como si tuvieran vida. Sabía que era de día porque algunos rayos de luz diurna se colaban entre las nubes e iluminaban débilmente aquel lugar, pero aún así era como si fuera de noche. Además, aquellos rayos no eran amarillos, eran rojos, por lo que iluminaban débilmente ese lugar, pero también le daban un toque infernal. Por no hablar de que le sería imposible recuperar sus poderes kryptonianos con ellos.
Aquello le aterró más de lo que estaba, llegando a creer que había ido a parar a uno de los infiernos que forman el submundo.
Temblorosa, se puso en píe y comenzó a caminar por uno de los caminos que serpenteaban entre las montañas rocosas. Mientras lo hacía, no paraba de pensar en lo que había ocurrido antes de despertar en ese lugar. Recordó como luchó contra Reign, pero esta la derrotó. Le dio una paliza terrible antes de que le diera el golpe de gracia y todo se volviera oscuro. Ni tan siquiera sabía cuanto había transcurrido desde aquello porque había perdido la noción del tiempo.
Fue entonces cuando se dio cuenta de que su cuerpo no le dolía. Algo imposible, ya que recordaba como ese monstruo le rompió varios huesos antes de dejarla K.O. Se miró y vio que no tenía nada, ni heridas, ni magulladuras, ni huesos rotos. Fue entonces cuando un terrible pensamiento empezó a cruzar por su cabeza.
¡Había muerto!
Reign la había matado y debía encontrarse en el más allá o, como imaginaba, en alguno de los reinos del submundo, infiernos dominados por demonios y otras criaturas terribles donde les esperaba un destino fatal a los que terminaban allí. Aquello empezó a desesperarla. Había muerto y Reign seguía con vida y continuaría matando. Toda la gente a la que quería estaba en peligro y ella ya no podía protegerlos. Especialmente, a Lena. Reign dijo que iría a por ella antes dejarla inconsciente.
Cayó de rodillas y rompió a llorar al mismo tiempo que se maldecía por haber hecho caso a Coville. Ese lunático le había dicho que ella era la Elegida, la que detendría a Reign, y ella fue tan idiota de creerle. Ahora estaba muerta y no podía hacer nada para salvar a sus seres queridos, no podía hacer nada para salvar a la mujer que amaba. Se sentía tan impotente como cuando los daxamitas se llevaron a Lena delante de sus narices y no pudo evitarlo.
Pronto notó que algo empezó a moverse a su alrededor. Alzó el rostro y, con sus ojos aún llorosos, miró en derredor. Pronto advirtió que muchas de las sombras que había en ese lugar empezaban a moverse alrededor de ella como si fueran fantasmas. No podía ver sus ojos, pero los sentía fijos en ella. Ojos llenos de maldad.
No sabía que eran esas cosas. Quizá fueran los demonios que dominaban ese lugar y buscasen devorar su alma. Sabía que la estaban acechando, como si fueran una manada de lobos hambrientos preparados para abalanzarse sobre su presa. Aún estaban lejos de ella, pero se iban acercando poco a poco. Era cuestión de tiempo que el círculo se cerrase del todo y la consumieran.
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EL REINADO
FanfictionLa saga Resurgence continúa. Los daxamitas ya no son una amenaza, pero aún son muchos los enemigos de Lena que están dispuestos a destruirla y hacerse con su trono. Pero también son muchas las personas que darían su vida para protegerla. Como Kara...
