Sonrío con todos los dientes cuando Sasha me abre la puerta de su casa. En una mano sujeto una lasaña y en la otra, una botella de vino. Sonrío tanto que casi se me cierran los ojos y anuncio:
—Nova Masipag patrocina tu cena.
Ella ladea la cabeza, confundida. Entonces tuerce el gesto con lo que creo que es preocupación, hasta que se ríe.
—Oh, no. ¿Vuelves a ser una sintecho?
—Sintecho, soltera. Tengo todas las eses. —Abre la boca para preguntar, pero yo me encojo de hombros—. Tenía que pasar. El caso es que hoy el médico te ha dado luz verde para volver a entrenar, así que traigo esto en son de celebración. Además, tus padres me han alimentado muchas veces. Ya era hora de que devolviera el favor.
Sasha ríe mientras coge el plato de lasaña, inspeccionándola.
—Dudo que nos alimente a todos, pero... —jadea y me mira sin dar crédito—. Espera, ¿la has hecho tú?
Muevo la cabeza de arriba abajo.
—¿Cómo? Y sobre todo, ¿dónde?
—Xander me prestó su cocina. Y su talento —admito—. Pero lo hice casi todo yo.
—Con que has venido aquí porque Xander no te aguantaba más en su casa.
No lo dice enfadada, sino más bien divertida. Sin embargo, creo que mi respuesta le pilla por sorpresa. Puede que incluso la alegre.
—De hecho, no. La intención era venir aquí incluso desde antes de romper con... Bueno, eso. Sólo necesitaba un lugar para cocinar. Lo decía en serio, me alegro de que estés en la estera de nuevo. Sé que he estado muy... metida en mis propios dramas, pero no se me olvidaría.
—Ah —responde, y suelta una risa—. Vale. Gracias, Nova. Bueno, no te quedes ahí.
Entonces me quito los zapatos, y ceno con los Mendoza.
Al parecer, ya tenían la cena a medio hacer antes de que yo llegara, y la filosofía de esta familia es la misma que la nuestra: la comida no se tira. Todo lo que sé es que la madre de Sasha no dejaba de sonreírme, hacerme preguntas y llenarme el plato de más comida. Así que ahora me desabrocho el botón del pantalón, y no puedo moverme. Ah, sí, además estoy borracha.
Sasha está igual que yo. En plan, habla bien y todo, pero no deja de reírse. Ha conseguido convencer a sus padres de que tenía que enseñarme algo, por lo que nos hemos librado del postre. Añadieron otra botella de vino a la mesa, así que a estas alturas deben estar peor que nosotras.
Apoyo la espalda contra la cama, sentada en la alfombra. Sasha cierra la puerta de su habitación, algo que le parece súper gracioso.
—Podrías haberle dicho que no querías cuando te ofrecía más comida.
Yo también rio y mis hombros se sacuden.
—Sabes perfectamente que no. Dios. Gracias por salvarme del postre.
—¿Sabes que te lo pondrá en un tupper, no? Y luego tienes que devolverle el tupper —me recuerda, alzando un dedo—. De lo contrario, teme por tu vida.
Ambas nos partimos de la risa.
—Ay —suspiro—, me encanta tu madre. O sea, es como una madre de verdad, ¿sabes? Sin ánimos de ofender a Jennifer. O sí, no sé.
Sasha sonríe apenada y me acaricia la cabeza como si fuera un perro. Además, su madre me ha dado pie a criticar a Mac. Y su padre también. Me lo han sacado todo de dentro, digámoslo así. Como se nota que son psicólogos.
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Infame
Teen FictionNOVA MASIPAG no es una buena persona. Sin embargo, sí es una de las gimnastas con más promesa de los Estados Unidos. Con su talento y ambición, iba en camino de las Olimpiadas. Pero cuando sufre un accidente en televisión nacional, Nova se ve obliga...
