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Para Maggie esto era todo muy extraño, pero no en un mal sentido.  Era extraño estar en un cuarto con un hombre con el cual si quería estarlo.

La compañía de Tommy fue agradable, pero ella quería compartir habitación realmente con aquella persona.

Estaba nerviosa, lo estaba porque por primera vez estaba sola con un hombre que si amaba. La sensación es diferente cuando estás en un cuarto con un hombre que amas.

Maggie se sentía como una adolescente, como si realmente esta fuera la primera vez.
Ella se encontraba sentada en aquella cama que ahora era una más grande, su habitación había cambiado a una matrimonial.

—Ahora no podrás alejarte de mí — rió Finnick tomando asiento a su lado.

La boda había terminado y solo estaban ellos dos.

Maggie lo observaba mientras hablaba, Dios, era tan perfecto para ella. Maggie solo le sonreía.

—Como dicen,  hasta que la muerte separe nuestros caminos — dijo él, parecía nervioso también.

Finnick había dormido con muchas mujeres en su vida, pero Maggie era una cosa distinta. También se sentía como la primera vez para él.

—Te veías hermosa en aquel vestido...— pero Maggie no lo dejó terminar porque se acercó y le dio un repentino beso.

Se separaron luego de segundos y solo se quedaron viendo, la lujuria comenzaba renacer de ellos.

Él se acercó a ella y tomó el rostro de Maggie entre sus manos para besarla, luego del beso se pusieron de pie y Finnick ayudó a Maggie a quitarse el vestido. Ella lo ayudó a quitarse el traje que traía puesto, se recostaron en aquella cama y Finnick no pudo pensar en que estaba haciendo lo que deseo desde el primer momento que estuvieron solas conversando en el departamento de ella.

Fue la mejor noche de sus vidas.

                        (...)

—Sabes que no podemos tener una luna de miel— le dijo ella mientras estaba abrazado a su cuerpo desnudo, sus dedos jugaba con el pecho de él.

Estaban cubiertos por la sábana blanca de la cama.

—Lo sé, siempre a sido nuestra lucha — le dijo Finnick mientras acariciaba el pelo castaño oscuro de ella.

Los dos sabían que tenían que ir junto a Katniss, que la luna de miel podía esperar.  Se pusieron de pie y cada uno se puso la ropa correspondiente.

—Obviamente debes saber que te amo — le dijo él mirándola, ella rio.

—Gracias por decirlo, creo que no lo sabía — le dijo en forma sarcástica.

Los dos salieron del cuarto y se dirigieron a la sala donde estaba Coin, los demás ya debían estar con Katniss en el campo preparándose. Al llegar Maggie tocó la puerta para enseguida abrirla.

—Ya y nosotros pensamos que tendrían su luna de miel — le dijo Coin.

—Sabes que no — le dijo ella mientras los dos entraban a la habitación —Queremos ir, sabes que somos los mejores soldados que tienes.

—Si, tu prima Jenny está revisando el perímetro con los de élite y va un poco más adelante, pero ya se encontrarán — dijo Coin —Tu hermano se quedará con Katniss, lo necesitamos ahí y ustedes también irán con ella. Vayan a donde Beetee, les dará sus armas.

Finnick  salió del cuarto, pero a Maggie la detuvo el llamado de Coin.

—Ya se lo que dirás, sé que tienes miedo porque soy la nieta de Snow y vengo del Capitolio...— le dijo a una Coin que la observaba atentamente —Pero por eso mismo no hay nadie más que yo que odie a Snow, no me detendré hasta que muera. Si es necesario yo misma llevaré a Katniss hacia él para que lo maté. No le temo a la muerte Coin y lo sabes, quizás ahora estoy casada, pero siempre hay que sacrificarse para que otros puedan vivir.

Coin solo asintió con su cabeza.

—Nos vemos, ah y quizás mi madre y mi hermano  odie a Snow más que yo — le dijo Maggie antes de salir de la habitación.

Al llegar donde Beetee este le dio sus correspondiente armas, había modificado las de Maggie y le entró la espalda de Jasper que había quedado ahí. Los tres se despidieron y Maggie le dio un gran abrazo a Beetee, nunca se sabía si alguien volvería.

El aerodeslizador llegó por ellos y los dos subieron, tomaron asiento y este despego hacia la zona donde se encontraba Katniss.

Maggie miró a Finnick y sabía que si era necesario arriesgar su vida para que él viviera, ella lo iba a hacer.

Una vez terminado el juego, el rey y el peón vuelven a la misma caja.

Gods & Monsters  ||| Finick OdairHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora