Últimos capítulos
Esa noche, el silencio en la mansión era diferente. No pesaba como otras veces, no era incómodo ni frío. Era de esos silencios que te envuelven, que te permiten respirar despacio, como si el tiempo se detuviera solo para darte un respiro.
Después de que Seol se quedó completamente dormido en el sofá, Jungkook lo cargó en brazos, con esa facilidad que siempre me había parecido encantadora, y lo llevó a su habitación. Me quedé parado en medio de la sala, mirando cada rincón que conocía de memoria, pero que ahora se sentía ajeno. Como si todo hubiera cambiado... y al mismo tiempo, nada.
Unos minutos después, Jungkook bajó en silencio, descalzo y con el cabello ligeramente desordenado por las manos de su hijo, que siempre lo despeinaba sin querer antes de dormir.
- ¿Café? -me ofreció, señalando la cocina.
Asentí, más por costumbre que por deseo. Lo seguí hasta la cocina, y mientras preparaba dos tazas, no pude evitar observarlo. Esa rutina simple que tanto había extrañado. Cada movimiento, cada gesto, cada silencio... me parecía demasiado familiar.
Me senté en la barra y él dejó una taza frente a mí.
- ¿Sigue sabiendo igual? -preguntó, apoyando sus codos sobre la encimera y observándome, con ese brillo en los ojos que solía evitar.
Tomé un sorbo. Amargo. Cálido. Exactamente igual.
- Sí. Aunque ahora sabe distinto... -murmuré, sin mirarlo.
- ¿Distinto cómo?
Alcé la vista y nuestras miradas se encontraron. Durante unos segundos no hubo palabras, solo la tensión suave que flotaba en el aire. Quise contestar, pero no pude. Porque la respuesta era simple: "distinto porque esta vez duele."
- Olvídalo -susurré, apartando la taza.
Jungkook dejó escapar un suspiro y rodeó la barra para acercarse a mí. Se detuvo frente a mí, tan cerca que el aroma de su loción se mezcló con el del café.
- Taehyung... -susurró mi nombre, casi con culpa, casi con esperanza.
No me moví. No podía.
Él se agachó ligeramente, quedando a la altura de mis ojos.
- Si pudiera retroceder todo, lo haría. Si pudiera borrar cada malentendido, cada palabra que te hizo daño, lo haría. Pero no puedo, Tae. Solo me queda pedirte algo...
Levanté la mirada, con el corazón apretado.
- ¿Qué cosa?
- Quédate esta noche. No como antes, no como empleado, no por Seol. Quédate como tú. Solo tú.
Mis labios temblaron por la emoción que reprimía, por ese amor que aún no quería aceptar que seguía ahí.
Asentí, muy despacio, y sus manos subieron hasta tomar las mías, cálidas, firmes, seguras.
Esa noche, no hubo palabras de amor, ni promesas. Solo dos corazones cansados, encontrando en el silencio y la compañía lo que ambos habían perdido: paz.
Nos quedamos en el sofá, viendo a Seol dormir desde la distancia, sin la necesidad de decir nada más.
Y cuando el sueño me venció, fue en su hombro donde descansé. Como si, al final, siempre hubiera sido ese mi lugar.
(...)
POV Jungkook
El sol apenas se filtraba por las cortinas cuando abrí los ojos, y lo primero que hice fue girar la cabeza hacia el sofá. Allí estaba él.
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Señor Jeon
FanfictionÉl hizo una pequeña lista en una hoja de papel. "Reglas" * Ser más amable y cariñoso con su hijo. * No hablar en un tono muy elevado en su presencia. * No intente hablar con él sobre su difunta esposa. * Ser amable con él y sus empleados, más en las...
