— ¿Qué...? — intento hablar, pero su furia me aplasta.
— ¡Tú arruinaste todo, Taehyung! — grita, su voz llena de veneno. — ¡Tú y tu maldita presencia!
Siento que la sangre me abandona el rostro.
— Jungkook... yo solo quería...
— Si hubieras hecho lo que te dije, si tan solo nunca hubieses entrado a mi vida, esto nunca habría pasado. Pero no. Tenías que seguir metiéndote donde no debías, tenías que provocar más problemas.
— No fue mi culpa — murmuro, aunque ni siquiera estoy seguro de si me está escuchando.
— ¡Lo fue! — ruge, dando un paso adelante. — ¡Desde que llegaste a mi vida, todo ha sido un maldito desastre! ¡Y ahora nos quitaron a Seol!
Cada palabra es un golpe directo a mi pecho.
— ¿De verdad piensas eso? — pregunto en un susurro, con la voz rota.
— Lo pienso — responde sin dudar. Su mandíbula está apretada, sus puños cerrados. Nunca lo había visto tan furioso, tan lleno de resentimiento.
El aire entre nosotros se vuelve irrespirable.
—No quiero verte. No quiero escucharte. No quiero estar cerca de ti — escupe, y sus palabras me destrozan más que cualquier otra cosa. —Vete.
Doy un paso atrás, sintiendo que mi mundo se derrumba a mis pies.
—Jungkook...
— ¡LÁRGATE, KIM!
Me quedé helado. Hace tiempo que no me llamaba así de esa manera tan frívola. Pero esta vez no hay amor en su voz. Solo asco, desprecio.
No sé cómo mis piernas logran moverse, pero lo hacen. Me alejo, sintiendo su mirada clavada en mi espalda, sintiendo que he perdido algo más que a Seol...
(...)
No sé cuánto tiempo caminé sin rumbo. No sé en qué momento mi visión se volvió borrosa o cuándo mis piernas comenzaron a temblar. Todo lo que sé es que cuando finalmente me detengo, el frío de la noche ya ha caído sobre mí, y mis manos están temblando.
Jungkook me odia.
No solo está enojado. No solo está dolido. Me odia.
Y Seol... Seol ya no está con nosotros.
Mi corazón se siente como si estuviera siendo desgarrado lentamente, pieza por pieza. Cada vez que cierro los ojos, veo su carita roja de tanto llorar, veo sus manitas estirándose hacia nosotros, veo su boca llamándonos a gritos. Y nosotros no pudimos hacer nada.
"Esto es tu culpa."
Las palabras de Jungkook siguen rebotando en mi cabeza.
Aprieto los puños y respiro hondo, tratando de calmarme. Necesito regresar a casa. Necesito hablar con él, hacerle entender que estamos juntos en esto, que no es culpa mía. Pero cuando llego a la mansión, algo dentro de mí se rompe aún más.
La puerta está entreabierta.
Mi pecho se llena de un mal presentimiento. Empujo la puerta lentamente y lo veo.
Jungkook está allí, de pie en medio de la sala, pero algo es diferente. Hay cajas esparcidas por el suelo, maletas abiertas con mi ropa dentro.
— ...¿Qué estás haciendo? — pregunto con la voz temblorosa.
Él no responde al principio. Su rostro está serio, su mirada completamente vacía cuando finalmente se gira para verme.
— Te vas.
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Señor Jeon
ספרות חובביםÉl hizo una pequeña lista en una hoja de papel. "Reglas" * Ser más amable y cariñoso con su hijo. * No hablar en un tono muy elevado en su presencia. * No intente hablar con él sobre su difunta esposa. * Ser amable con él y sus empleados, más en las...
