Capítulo 100

1.7K 196 7
                                        

Regla 37... lo sé, lo sé de memoria. La ley no escrita entre nosotros.

"No se permite que un empleado de la compañía, especialmente un asistente personal, se relacione personalmente con otro miembro de la alta dirección fuera del contexto profesional." — repite Jungkook, su voz firme y casi retadora.

Es imposible no sentir el peso de esas palabras. Esa regla fue impuesta para mantener el control, para asegurarse de que no cruzáramos la línea entre lo profesional y lo personal, y todo el tiempo que pasamos juntos, esa regla fue el muro invisible que nunca cruzamos.

Me detengo en seco, y, aunque intento no mostrarlo, la frustración comienza a subir por mi garganta. La idea de que Jungkook aún piense que tengo que seguir esas normas me enfurece. Como si nada hubiera cambiado. Como si él fuera el único con derecho a tomar decisiones.

Pero lo miro y veo el mismo hombre que una vez me dio instrucciones sobre cada pequeño detalle de mi vida. Y, de alguna manera, esas palabras pesan más de lo que quiero admitir.

— ¿Aún piensas que la regla es más importante que lo que realmente somos? — suelto con un suspiro cargado de rabia. — ¿De verdad me vas a decir que todo lo que vivimos juntos no significa nada más que una simple regla en un maldito papel?

Jungkook se acerca lentamente, pero sus ojos siguen brillando con esa chispa de control.

— No me hagas esto, Taehyung. — dice en voz baja, como si estuviera pidiendo algo más que una simple respuesta. — Sabes que esa regla siempre fue para protegernos, para mantener las cosas profesionales. Pero lo que pasó entre nosotros... lo que te pasó...

Yo no quiero escucharlo. No quiero que me siga diciendo lo que "debimos" hacer. Me volteo y doy el primer paso, pero la maldita regla sigue resonando en mi cabeza.

— ¿Vas a romperla, entonces? — pregunta, y sus palabras son como un desafío.

Un desafío que me hace dudar, aunque solo por un momento.

[...]

Pov's Jungkook:

Miro a Taehyung, de pie ante mí, con esa expresión tan decidida, tan... distante. Y aunque por dentro la rabia sigue hirviendo, hay algo más que empieza a pesar. Lo sé. Lo siento. Todo lo que alguna vez intenté guardar bajo llave está comenzando a escaparse, y no puedo ignorarlo.

Nos miramos, cara a cara. La distancia entre nosotros, que solía estar marcada por el papel que alguna vez le puse, ahora se vuelve invisible. En esos pocos segundos, todo lo que guardé dentro parece colapsar. Y aunque sé que debo mantenerme firme, que esta conversación no debería ir en esa dirección, no puedo dejar de ser honesto conmigo mismo.

— Una de las reglas más importantes que te dije antes del contrato, Taehyung, — empiezo, mi voz baja, más suave de lo que esperaba. — Fue que no te enamorarías de mí, porque... — respiro profundo, porque no sé si voy a poder decir lo siguiente sin que mi voz tiemble. — Porque unicamente eras mi secretario.

Lo miro directamente, y por un instante parece que todo se detiene. Él me observa, pero esta vez no hay reproche, solo una mirada confusa. No sé si está esperando una disculpa o si está buscando algo más. Pero lo que me sale, lo que realmente necesito decir, sale de mí sin previo aviso.

— Pero nunca dije que yo, tu jefe, no podía enamorarme de ti, mi secretario y asistente personal. — me acerco un poco más, sintiendo cómo la tensión entre nosotros se vuelve casi eléctrica. — Nunca dije que no podía sentir lo mismo por ti.

Sus ojos se abren de par en par, como si intentara procesar lo que acabo de decir. La sorpresa lo recorre, pero la confusión se mantiene. ¿Lo entendió? ¿De verdad lo entendió?

Señor JeonHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora