Día 4 - Plan de Reconquista: La Librería de Siempre
El cuarto día era importante. Ya no quería impresionarlo con grandes cosas, sino recordarle quiénes solíamos ser cuando todo era sencillo. Así que decidí llevarlo a un lugar donde Taehyung solía escapar cada vez que el mundo le apretaba el pecho: la librería que quedaba a unas calles de la oficina.
Cuando estacioné el auto frente al pequeño local, Taehyung arqueó una ceja, confundido.
- Pensé que Seol quería ir al parque - murmuró, mirando hacia atrás, donde Seol ya dormitaba en su silla de seguridad, agotado de las clases.
Negué despacio.
- Hoy es para ti, no para Seol - aclaré con suavidad. - ¿Recuerdas? Aquí solías esconderte cuando odiabas tu trabajo... cuando me odiabas.
Él me miró, sus ojos castaños brillaron con una pizca de nostalgia, aunque intentó ocultarlo.
Entramos en silencio, el olor a papel viejo y café barato nos envolvió. A pesar del tiempo, nada había cambiado. Todo seguía igual. Me detuve cerca de la sección de poesía, porque recordaba que allí siempre encontraba sus libros favoritos.
Taehyung se paseó por los pasillos, acariciando los lomos de los libros como si fueran piezas frágiles de un pasado al que temía regresar. Finalmente, tomó uno, su favorito, el mismo que me leyó una vez en voz alta cuando las noches eran largas y las cargas demasiado pesadas: "Los poemas de amor de Neruda".
Me acerqué, y él no se alejó.
- Ese libro te pertenece más que a la estantería - dije con una sonrisa leve.
Él bajó la mirada, jugando con la esquina de la portada.
- Todo era más simple antes... - murmuró, su voz quebrándose apenas.
Me quedé en silencio, observándolo, sintiendo cómo la distancia entre nosotros era cada vez más corta pero aún dolorosa. La herida seguía abierta, pero por primera vez, parecía que la venda ya no era tan necesaria.
Cuando salimos de la librería, le ofrecí cargar su bolsa con el libro dentro, y por fin aceptó sin discutir.
Taehyung dejó escapar una risa pequeña mientras caminábamos hacia el auto.
- Siempre supe que me leerías esos poemas algún día, pero no imaginé que sería bajo estas circunstancias.
Lo miré, ladeando la cabeza.
- Todavía quiero leértelos... todos, Taehyung.
Sus mejillas se sonrojaron, pero esta vez no dijo nada, solo abrió la puerta del coche y subió en silencio.
Quizás, solo quizás, estaba ganando terreno en su corazón.
(...)
Día 5 - Plan de Reconquista: La Galería de los Recuerdos
El quinto día ya no se trataba de sorprenderlo, ni de forzarlo a ver lo bueno en mí. Quería que él recordara quiénes éramos, quiénes fuimos, y lo que aún podríamos ser. Así que llevé a Taehyung y a Seol a un lugar que él mismo me mostró hace años: una galería pequeña y escondida, donde colgaban fotografías de la ciudad, capturas de momentos cotidianos que se sentían tan vivos como nuestras propias memorias.
Cuando entramos, Taehyung se detuvo en seco al reconocer una de las fotografías en exposición.
Era un retrato que él mismo había tomado de Seol, en uno de esos domingos de pereza, en pijamas y con la cara llena de crema batida, sonriendo mientras yo trataba de limpiar su desastre.
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Señor Jeon
FanfictionÉl hizo una pequeña lista en una hoja de papel. "Reglas" * Ser más amable y cariñoso con su hijo. * No hablar en un tono muy elevado en su presencia. * No intente hablar con él sobre su difunta esposa. * Ser amable con él y sus empleados, más en las...
