CAPITULO 33

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JUN HO:

Abro los ojos y veo a Markus mirándome.

—Markus.

—¿Qué demonios haces acá?

Volteo y veo a Jong Woo junto a Ji Hoo y el señor Meier, quienes están hablando con detectives.

—Cadie y Dafne, ¿dónde están?

—¿Arrastraste a tu novia también? Pero, ¿qué te pasa, imbécil? ¿No te advertí que si te volvía a ver te iba a dejar peor de lo que tu novia dejó a mi hermana?

—Lo siento, Markus, en verdad lo siento.

Ji Hoo se acerca a mí.

—Necesitamos que les digas todo. Jong Woo identificó su voz en la llamada que hacía con Cadie, pero tú debiste haber visto más.

—¿Cómo me encontraron?

—Jong Woo te escuchó, rastreó el número de Cadie y te encontró junto a su celular.

Asiento con mi cabeza e intento darle toda la información que recuerdo a los detectives.

—¿Viste la matrícula?

Cierro los ojos intentando recordar la matrícula de la camioneta, pero no se me viene nada a la mente.

—¡Recuérdalo! —grita Markus.

—Cálmate, Markus —dice el padre de Cadie, quien no me ha visto con buenos ojos—. Está en shock. Por más que insistas o lo golpees, no va a resultar nada.

—Quiero a mi hermana de regreso. Jun Ho, eres el único que puede dar una pista del paradero de mi hermana. No quiero que la lastimen. Deok no está bien de la cabeza, lo sabes, ¿no?

—Haré todo a mi alcance para ayudar a encontrarla, te lo prometo, Markus. Jong Woo, sabes que Cadie es una mujer fuerte, pero sepan todos ustedes que también Dafne está con ella, y no es tan fuerte como Cadie. Es importante para mí. Pese a todo lo que sucedió, en verdad la amo.

—No debiste arrastrarla a esto —esta vez es Jong Woo—. Sabes la clase de psicópata que es Deok y expusiste a tu novia en un mundo que no puedes controlar.

—No me trates como si no fuese un adulto, hyung. Solo que también la extrañaba. Queríamos arreglar las cosas.

—Debiste avisar —esta vez es Ji Hoo, quien solo ha mirado—. En algo te podía haber ayudado. Pero este lío se nos sale de las manos, estamos fuera de nuestro territorio también. Dafne también es mi amiga y me preocupa que le llegue a pasar algo.

—Halley... ella jamás me va a perdonar, ni Agust In, hyung.

—De hecho, vienen para acá —dice Jong Woo—. Lo siento, es su familia. Debía saberlo.

Agarro mi cabeza con las manos.

—Me van a matar.

Cierro los ojos con fuerza, intentando recordar la maldita matrícula. Tenía que recordarla a como diera lugar. La vida de las chicas corría peligro y soy responsable por ambas.

JONG WOO:

Lo veía en el sofá de Cadie intentando recordar. Era mi amigo, después de todo, y sabía el remolino que debía tener en su cabeza, pero no podía hacer nada por él. Yo estaba a punto de salir de mis cabales. Ya eran dos días de desaparición. Aún puedo escuchar sus gritos al otro lado del teléfono. Estaba desesperado. Con el poder de mi familia estaba buscando hasta debajo de las piedras, pero aún no había noticia alguna.

—Señor Kim, debe comer algo —parte de mi gente estaba también colaborando—. La señorita Kim me ha dicho que le cuide.

Mi hermana sería la única que podría preocuparse por mí, porque a mi familia lo único que le interesa es que sepa guiar la empresa y hacerlos más poderosos de lo que ya son.

—No tengo apetito. Quiero a mi chica de regreso, cueste lo que cueste. No me importa si tengo que matar al maldito con mis propias manos.

—Tiene que tener fuerza, señor Kim. La señorita Geum no querrá verle así.

Ji Hoo se acerca y asiente con la cabeza.

—Tiene razón. Cadie no querrá verte así, y menos por ella. Sabes que eres lo más importante en su vida.

—Tengo miedo. Tenía mucho tiempo que no sentía ese temor. La última vez fue por Minnie, e hice todo lo posible por sacarla de casa y que siguiera sus sueños sin que mi familia se entrometiera.

—Cadie resistirá y volverá con nosotros. Le ayudaremos en todo lo que sea necesario. Si debe volver a Corea, lo haremos juntos, no importando si tenemos que pelear con su padre y hermano. Tiene nuestro apoyo y tu amor incondicional. Tenlo presente, hyung.

—Aun así, ese mal presentimiento no me abandona. ¿Por qué tengo dudas? ¿Por qué hay algo que me sigue molestando? Sabes, hay algo que me taladra la cabeza, algo que Cadie me insistía todo el tiempo.

—¿Qué cosa?

—Su pasado. Decía que me lastimaría, que si algún día llegase a saber de lo que ella era capaz, me alejaría y no querría saber de ella.

—¿Y es así?

Niego.

—La amo. No me importa qué haya hecho. Es la chica de la que estoy irrevocablemente enamorado y daría mi vida por ella. Lo que me molesta es que siento que ese pasado fue vivido con Deok, y él puede hacerle revivir todo eso.

—La destruirá —susurra Ji Hoo—. Si es así, no podemos evitarlo, hyung, pero la volveremos a reconstruir pieza por pieza, no importa cuánto nos cueste. Ella lo vale. Nos enseñó mucho y, además, es valiente. Ya verás que todo saldrá bien. Ruego que podamos encontrarla pronto y volver a hacerle sonreír, ver sus ojos brillar cuando habla de ti, y ver que no disimulen en nada cuánto se aman. Adoro a Cadie. Es mi hermana. Ve a Woo Sang en mí y le prometí cuidarla. Se los prometí a ambos. No voy a incumplir mi palabra.

—Me alegra que te tenga a ti también. Eres un buen chico y no dudaré jamás de ti.

—Pero, hyung, ¿qué haremos con él? —dice señalando a Jun Ho—. Sé que ha metido mucho la pata, pero está sufriendo. Dafne también cayó ahí.

—Intenta estar con él. Yo ahora no tengo fuerza para nada.

Me levanto y salgo de esa oficina. Necesitaba respirar.

Había muchos policías y detectives en el edificio. Mi apartamento estaba frente al de ella. Me dijo que no me mudara con ella porque su familia siempre llegaba sin avisar y aún no quería formalizar nada, ya que recién empezábamos una relación. Podía ver a través del balcón cómo su apartamento estaba invadido de investigadores. No había sitio alguno donde no viera personal haciendo lo posible por encontrarla. Era el infierno en la tierra.

“No hay testigo tan terrible, ni acusador tan potente como la conciencia que mora en el seno de cada hombre”, dijo Polibio alguna vez, y últimamente esa frase no deja de dar vueltas en mi cabeza. Porque, aunque no sé dónde está ni qué le está pasando, algo en mi interior me grita que las cosas no están bien. Sé que ella no es inocente del todo. Sé que guarda secretos que nunca me quiso esconder, pero evitaba hablar del tema para no incomodarle. Su mirada, a veces atormentada, esa que esquivaba muchas veces… pero también sé lo que sentí cada que la abrazaba o la besaba.

Quiero creer que volveré a verla, que no es demasiado tarde. Pero el mundo es un lugar sucio y cruel, un lugar donde las personas se rompen sin que nadie lo note. Y temo, más que a cualquier otra cosa, que cuando la encuentre ya no quede nada de la Cadie que amo… o, peor aún, que lo que encuentre me obligue a mirar a los ojos a ese monstruo del que su conciencia quería evitar que conociese. Ese del que me describía.

Mi Cadie, mantente con vida.

Across the BalconyDonde viven las historias. Descúbrelo ahora