CAPITULO 48

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Mire a mi alrededor, sentía que había caído en un sueño profundo, pero no estaba en la clínica, se escuchaba un sonido como olas del mar, frunzo el ceño, Markus me había dicho que iríamos a Suiza, a casa, pero esto no era Suiza, no sabía dónde estaba, mi brazo ya no tenía la vía intravenosa, hay un espejo a mi lado, me veía fatal, el sitio era una cabaña, un techo alto, intento caminar lentamente ya que he estado postrada en camilla por mucho tiempo, salgo al pequeño balcón y estamos frente a una gran playa, no hay personas por allí, siento la brisa cálida rozar mi piel, cierro los ojos y me permito disfrutar la calma.

Algo no está bien -dice una voz en mi cabeza interrumpiendo mi calma.
Esto se siente como una trampa.

Me llevo las manos al rostro. Ya no tengo la vía intravenosa, no hay cables, ni batas médicas. Solo yo. Sola.

Una parte de mí quiere dejarse caer en ese silencio, pero otra… otra empieza a gritar.

Una voz dentro de mi cabeza, aguda, cortante, como un bisturí sin anestesia.

“Esto no está bien. Esto es una trampa.”

Mi respiración se agita.

¿Y si fue la familia de Sang Deok?

¿Y si me encontraron?

¿Y si esto es venganza?

Mis manos tiemblan. El corazón se me retuerce. Camino por la habitación con pasos torpes hasta que encuentro la pequeña cocina.

Abro un cajón.

Un cuchillo.

Lo agarro con fuerza. Está frío, metálico, real. Lo aprieto con ambas manos. No pienso ser una víctima otra vez. No pienso quedarme quieta esperando a que algo me devore.

Mis ojos se llenan de lágrimas, pero no paro. Me siento como una fiera acorralada. Despierta, pero todavía prisionera de un pasado que me sigue acechando.

Entonces la puerta se abre.

Una silueta entra.

- ¿Cadie? ¿estas despierta?

El sonido es lejano, pero la adrenalina lo transforma en amenaza.
No distingo quién es. Solo veo una sombra, un cuerpo. Y lo que mi mente proyecta no es una cara amiga.

¿Es Deok?... Pero yo lo mate

O su padre.

O alguien que viene a terminar lo que no logró.

Grito. Mi cuerpo actúa antes de pensar.

Y entonces clavo el cuchillo.

Un jadeo. Un cuerpo tambaleante. Una mancha roja que empieza a florecer en la camiseta.

Y luego… su rostro.

Jong Woo.

Sus ojos me buscan, confundidos. Se sostiene el abdomen, el cuchillo sigue dentro.

Retrocedo. Siento que el alma se me sale del cuerpo.

-N-no... no... -balbuceo.

Caigo de rodillas.

¿Qué hice? ¿Qué hice, Dios?

Me arrastro hacia él -Cadie, está bien... Alza el teléfono...di que manden a un médico.

Obedecí con los dedos temblorosos. No entendía nada. Todo ocurrió tan rápido. En segundos, la cabaña se llenó de gente.

-Cadie ¿cierto? -dice una mujer sacándome de allí. -Escucha soy Lott, soy amiga de Jong, él estará bien, ¿está bien? No te preocupes, nos dijo que estuviésemos preparados porque no sabría tu reacción, hay médicos y algunos policías aquí, es una playa privada, estaremos pendientes de ustedes, no te preocupes.

Across the BalconyDonde viven las historias. Descúbrelo ahora