CAPITULO 39

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LEE SEOK IN:

Los seres humanos cargamos el don y a la vez condena de sentir. Cada uno enfrenta el dolor a su manera ya sea el vacío que deja una pérdida, el peso silencioso del sufrimiento ajeno, la angustia que se esconde en los ojos de un amigo. Vivimos en un mundo que observa más de lo que comprende, que juzga antes de abrazar. Y en medio de todo, yo solo intento hallar la forma de sostener a los que amo sin desmoronarme en el intento. Tal vez sea un deseo ingenuo, tal vez imposible… pero no quiero que sufran solos. Si pudiera, cargaría con una parte de su tristeza, para convertirme en ese refugio al que puedan volver cuando el mundo les sea demasiado.

Tomo ropa de su armario y la meto a la bolsa, debía pasar a la lavandería y dejar su ropa sucia, me siento en la esquina de su cama y veo en la mesita de noche su foto con Dafne, suelto un suspiro, tan solo unos jóvenes llenos de amor, hormonas y muchas ganas de vivir.

La conversación que había tenido con Halley me dejó pensando, y la entiendo, esta enojada y tiene que elegir a un culpable, pero Jun Ho no era un mal chico. Aún vive, pero encerrado en ese lugar por la causa de no aceptar la realidad, intenta encontrar una explicación de la perdida de la chica que amaba y del bebé que perdió el cual nunca logrará conocer, por otro lado, su amistad con Cadie que resulto ser el problema principal de todo, pero que aún la considera alguien vital en su vida.

Una llamada entrante de Hosung me saca de mi ensimismo.

-Dime Jung.

- ¿Demoras en llegar Hyung? Debo pasar a la oficina, en realidad debo viajar, algunos clientes de Jun Ho necesitan hacer unas audiencias al otro lado del país y voy a estar ocupado por algunas semanas.

-No te preocupes Hosung, estas haciendo el trabajo de ambos y sé que Jun Ho te agradecerá eso, llamare a Song, para que se quede esta noche con él, yo no tardare en llegar y me quedare todo el día con él. Se que Ahdara también regresara pronto y Agust llega en la noche, debemos dejar que descanse porque sé que también tomara algunos turnos.

- ¿Sabes cuando regresa Ji Hoo?

-Aun no lo sé, se turna con Jong Woo y Markus ya que el señor Meier se tuvo que ir por unos días.

-Por favor mantenme al tanto mientras esté trabajando, no importa la hora.

-Claro amigo -digo para después colgar la llamada.

Tomo la bolsa y cierro el apartamento para dirigirme a la lavandería y dejar la ropa sucia.

-Seok.

Giro y veo a mi hermano con mi sobrino mayor al salir de la lavandería.

-Hyung.

- ¿Por qué estas tan pálido? ¿Si estas durmiendo?

-Para que mentirte, Jun Ho...

- ¿Aun sigue mal?

-No sé qué más decirle, siento que no soy un buen Hyung para ninguno de estos chicos.

-No digas tonterías, siempre has sido un buen ejemplo, Jun Ho logro ser un gran abogado y gran persona gracias a que prácticamente lo criaste, Jong Woo no se ha vuelto loco con la familia que tiene gracias a que has sido un mejor amigo para él, sé que ellos valoran mucho tu amistad y cada palabra que les has dado, el fruto no ha tardado en darse; están atravesando tiempos difíciles cada uno de ustedes, y nada es fácil. Solo toca resistir un poco más hermanito, no lo olvides.

Mis lagrimas no evitaron caer y él solo me abraza.

-No olvides que tienes un Hyung también y una familia que está dispuesto a apoyarte cuando no te sientas lo suficientemente fuerte.

Llegue a la clínica y Hosung estaba hablando con la enfermera.

-Acaba de despertar nuevamente -me dice.

- ¿Le sedaron?

Niega con la cabeza -Quiere hablar contigo. De hecho, esta más tranquilo -dice sonriendo.

Asiento y me adentro a la habitación. Esta con su mirada fija en la televisión, pero se nota que no presta atención a esta.

-Junnie.

Voltea y sonríe de lado -Por favor Hyung, no me llames así.

-Esa sonrisa valió la pena amigo.

Me acerco despacio y dejo la bolsa a un lado, sin apartar la vista de él.

-Entonces... ¿cómo debería llamarte ahora?

Jun Ho gira un poco la cabeza, su voz sale rasposa, pero firme -así solía llamarme Dafne, así que no lo sé. No sé ni quién soy últimamente. A veces me siento como un cadáver al que no han enterrado y sé que estoy siendo una carga para todos ustedes.

Sus palabras me desgarran, pero intento no mostrarlo.

-Aun así… sonríes y no, no eres una carga, jamás lo has sido, eres nuestro amigo.

-Porque me obligaste -dice, y se encoge de hombros, volviendo la mirada al techo-. Siempre logras que me ría cuando no quiero o cuando no puedo. Quiero saber algo, ¿Qué dijo Halley? -pregunta de pronto, sin mirarme.

Me quedo en silencio un segundo demasiado largo.

- ¿Como lo sabes?

-Escuché que te llamo anoche.

-Está dolida… y con razón. Ha perdido a su hermana, y en el fondo todos sabemos que algo se rompió entre ustedes tres mucho antes del final.

Jun Ho cierra los ojos.

-Ella me odiaba al final… Dafne. A veces siento que si no hubiéramos ido… si tan solo me hubiese secuestrado a mí y no a ella...no le demostré mi amor lo suficiente...

-No te atrevas -lo interrumpo, acercándome más-. No digas tonterías. Las decisiones que tomaron y lo que paso no es algo que pudiste premeditar o evitar… pero tu amor por ella, Dafne sabía que la amabas, te quedaste con ella pese a todo.

Lo miro. Él traga saliva con dificultad.

- ¿Sabes qué es lo peor? Que no sé cómo llorarla. Quiero, lo juro. Pero algo en mí se niega. Es como si llorarla significara admitir que ya no está. Que ya no hay nada.

-No tienes que llorarla todavía -susurro-. Solo siéntela. Está aquí… en ti, aunque no lo veas.

Jun Ho desvía la mirada. Aprieta las manos sobre la sábana.

- ¿Crees que algún día me perdonen? Halley, Cadie… incluso el niño que nunca nació.

Me cuesta respirar por un instante. Luego, simplemente me siento junto a su cama, sin responderle todavía. Apoyo mi mano sobre la suya.

-Se que lo harán.

Jun Ho no responde. Pero no retira la mano. Y, en ese gesto mínimo, hay más esperanza de la que he visto en él en semanas.

Across the BalconyDonde viven las historias. Descúbrelo ahora