"Nada es tan fuerte como la nobleza, y nada es tan gentil como la verdadera fuerza"-Ralph W. Sockman
El sonido monótono del monitor fue lo primero que percibí al abrir los ojos. La luz de la lámpara me molestaba. Sentí el peso del vendaje en mi cabeza y el brazo cansado, donde aún reposaba una vía intravenosa. Tenía moretones por doquier. Estaba oscuro, supuse que era muy de noche o de madrugada, porque el silencio era incómodo.
Una sombra se movió a mi lado. Era Jong Woo, con los ojos hinchados y la preocupación escrita en cada línea de su rostro. No dijo nada; solo tomó mi mano con suavidad.
Quise hablar, pero mi garganta ardía y me faltaba el aire. Intenté recordar algo, cualquier cosa, pero solo el vacío me recibió.
Él apretó mi mano con ternura.
-Estoy aquí -susurró -No estás sola, Cadie.
Vi su rostro, entre la desesperación y la esperanza, y algo se removió dentro de mí. No la oscuridad que me abrazaba en los recuerdos, sino una chispa tenue. La luz de alguien que no me abandonaría, aunque viera todos mis demonios.
Respiré hondo, y por primera vez en mucho tiempo, quise creer que podía luchar. Sentí lágrimas arder en mis mejillas. Sabía que había pasado algo atroz, y quería recordarlo.
Entonces, vi entrar a Ji Hoo, con una sonrisa forzada, a decir verdad.
-Hey, bella durmiente, ¿cómo te sientes? Deberías seguir durmiendo, es tarde.
Intenté producir alguna palabra, pero no logré emitir sonido alguno. Ya empezaba a preocuparme.
-No te desesperes, llamaré al médico -dijo Jong Woo, levantándose, mientras Ji Hoo pasaba su pequeña mano sobre mi cabeza.
Abrí la boca, pero nada salió.
-No debes preocuparte, preciosa. Todo estará bien, ya lo verás.
En ese momento, entraron Markus y Agust In.
-Nos avisaron que despertaste -dijo Agust, mirándome con los ojos vidriosos. Jamás lo habría imaginado así.
Quise preguntarle por Halley, pero entonces recordé a Dafne. Recordé haber despertado antes y que me informaran que Dafne había muerto. Ella... y su bebé.
Moví la mano libre de la intravenosa y tomé la suya. Intenté apretarla, pero no tenía la fuerza suficiente. Todo esto era un desastre, y yo tenía la culpa.
El doctor entró con unas enfermeras, seguido de Jong Woo y mi padre. Había muchas personas en la habitación, y no sabía cuántas más estaban afuera.
-Señorita Meyer, míreme. Abra bien la boca, por favor, e intente emitir algún sonido.
Abrí la boca como me indicó, sintiendo el ardor escalar desde la garganta hasta el cráneo. Quise decir "hola", o al menos emitir un gemido, pero el aire apenas se deslizó en un silbido rasposo y hueco.
-Laringe irritada por la intubación y el trauma -murmuró el doctor tras revisarme -No te preocupes, Cadie. Con reposo vocal, volverás a hablar pronto.
¿Pronto? ¿Qué significaba pronto en una vida donde todo ya se sentía tarde?
Asentí levemente, aunque por dentro quería gritar. No solo por la voz perdida, sino por Dafne, por su bebé, por Jun Ho, por Halley, por todo.
Mi padre puso una mano en mi hombro. Tenía los ojos húmedos, pero sostenía su compostura como un pilar que se niega a desmoronarse frente a su hija.
-Vas a salir de esta, hija. Estás viva, y es lo que importa -dijo con voz firme, aunque quebrada por dentro.
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Across the Balcony
Novela JuvenilDentro de mi corazón eres esa luz que no importa la distancia, siempre brillarás en mi
