CAPITULO 37

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KIM JONG WOO:

-¿Le dijiste? ¿Por qué demonios? -me recrimina Markus. Si algo tenía claro, era que Markus necesitaba dormir: estaba pálido, ojeroso y se sentía ansioso todo el tiempo.

-La mirada de Cadie dice muchas cosas. Soy su novio, no quiero ocultarle nada tampoco.

-Demonios, Kim, mi hermana necesita paz mental, no que le dijeras que viste el maldito video.

En eso, entra una llamada de Seok In.

Le indico con la mano que necesito retirarme.

-Hyung -respondo-, ¿cómo está Jun Ho?

-Acabamos de aterrizar en Seúl. Ya la ambulancia está esperando. Aún sigue sedado -escucho que le dice algo al paramédico y respira profundo-. ¿Cómo están las cosas allá? ¿Despertó Cadie?

-Sí. Tiene laringitis, no puede hablar, pero está muy trastornada. No la culpo.

-¿Halley...?

-Ya pudieron terminar todo el papeleo. En unas horas, ella, Adhara y Agust se irán con Dafne. Ya su familia lo sabe. Al parecer fue la única manera de que, ahora sí, les interesaran sus hijas.

-Hosung y Tae Hyo me esperan en el hospital. No sé cuándo despierte Jun Ho, así que estarán para ayudarme.

-Lo siento, Hyung. Las cosas están feas en todos lados, pero Cadie me necesita aquí.

-No te preocupes, eso lo entiendo perfectamente. Somos una manada bastante grande y sé que pronto estaremos juntos, con Dafne en nuestros corazones. Pero todo tiene solución, Jong Woo.

-No la muerte, amigo -digo, más como un susurro.

-Lo sé, pero estemos ahora para los que están vivos y démosles esperanza, y las ganas de seguir viviendo.

-Quisiera ser más como tú, Hyung -digo, dejando escapar una lágrima.

-Eres fuerte, Jong Woo. No lo olvides. Estás pasando por algo muy difícil. Cuida de Cadie. Yo cuidaré de Jun Ho.

La llamada se corta y Ji Hoo está a mi lado, extendiéndome un pañuelo.

-Ya se van los chicos. ¿Quieres despedirte de Dafne?

-Está muerta, Ji Hoo -se me quiebra la voz.

-Será la última vez que la verás.

Asiento y me dirijo a donde están los chicos antes de que saquen el cuerpo de Dafne.

Me acerqué al pequeño grupo reunido en la sala contigua, donde el cuerpo de Dafne descansaba, envuelto en silencio y en la fría sábana blanca.

Halley estaba de pie junto a Agust, su rostro era una máscara impenetrable, pero sus ojos, rojos y brillantes, no mentían. Había lágrimas contenidas, una rabia muda y una tristeza profunda que parecía arder por dentro.
Markus permanecía callado, mirando fijamente el suelo, con las manos temblorosas. Ji Hoo estaba a mi lado, dándome fuerza con una simple mirada.

-Es el último adiós -dijo Agust In con voz ronca, como si cada palabra le costara un mundo.

Halley no respondió, solo me lanzó una mirada que era a la vez acusadora y llena de dolor.

-¿Por qué no hicieron nada? -preguntó al fin, quebrando el silencio-. ¿Por qué Dafne tuvo que sufrir así?

-Amor, por favor.

No tuve respuesta. Solo la angustia de saber que no había palabras suficientes para calmar esa herida abierta.
Me acerqué lentamente y tomé la mano de Halley, buscando un puente en medio del dolor.

Across the BalconyDonde viven las historias. Descúbrelo ahora