CAPITULO 41

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PARK JI HOO:

A veces me pregunto si el mundo necesita más personas buenas… o si, al final, las personas buenas solo terminan rotas.

Se ha dormido en el mueble. Tomo una de las cobijas dobladas y la acomodo sobre él para que no pase frío. Lo observo; aún abraza la carta de Cadie. Reviso mi celular y veo varios mensajes de Jong Woo preguntando cómo van las cosas en Corea. Respondo de forma rápida y tomo la taza de café a mi lado. Debía cuidarlo. Sabía que Halley había terminado las cosas con él, y que nada sería fácil de ahora en adelante. Tenía que acompañarlo, como él estuvo para mí.

El timbre suena. Me levanto de golpe, procurando que Agust no se despierte.

-Llegaste.

- ¿Cómo está?

Seok observa a nuestro amigo dormir profundamente. Recién había salido de la clínica y necesitaba verlo.

-Tranquilo… por ahora.

-No me avisaste que regresabas.

Señalo a Agust.

-Sé que me necesitan aquí también. Cadie tiene personas allá que la están cuidando.

Seok se deja caer en el mueble. Se nota cansado.

- ¿Café?

-Por favor.

Le sirvo un poco de la cafetera y me siento a su lado.

- ¿Cuándo acabará todo esto?

Él niega con la cabeza.

-Quisiera tener esa respuesta también… pero solo podemos estar y esperar. Así que cuando necesites ayuda, házmelo saber, niño.

Asiento con la cabeza. Seok In sonríe de lado.

-Aun así, necesitamos un plan B, C, D… no sé. No podemos pretender que esto dure para siempre.

- ¿Y qué piensas?

-Aún no lo sé. Por lo menos Jun Ho ya muestra mejoría, ya no tenemos que sedarlo. Eso es un avance. Pero sé que todos están librando sus propias batallas.

-Y ese -señalo a Agust- no va a demostrarlo. Por él fue que regresé, más que por nadie.

-Y aunque Dafne ya no esté en este mundo, sé que no podemos olvidarla. Halley no volverá a Corea por un tiempo, pero sé que, tarde o temprano, lo hará. Ella y Agust son demasiado dependientes de sí mismos, ya lo verás... Solo deben atravesar el duelo de Dafne, y eso tomará tiempo.

-La cuestión está con Cadie y Jong Woo. Tengo el presentimiento de que los Meiers se llevarán a Cadie a un lugar donde ninguno de nosotros podrá encontrarla. Y Jong Woo, incluso Jun Ho, van a sufrir -digo, dejando la taza sobre la mesa y cruzando los brazos.

-Y yo tengo el presentimiento de que Kim Jong Woo va a cometer una locura al final de todo esto.

Frunzo el ceño, confundido por sus palabras.

-Hablo con él a diario. No suelta a Cadie. No confía en nadie. Markus le advirtió. Solo confía en su hermana y en ti… cuando estabas allá.

-Te diré algo -agacho la cabeza-. Sé que Cadie es nuestra amiga, pero hay una oscuridad en ella... algo que sus ojos a veces no pueden ocultar. Algo ocurrió en ese lugar que la hizo sobrevivir… pero también la transformó. Y eso debe tratarse, porque podría detonar en cualquier momento. No sé si alguno de nosotros sabrá manejarlo cuando suceda.

- ¿A qué te refieres, Ji Hoo?

-Es difícil de explicar. Pero créeme cuando te lo digo: si te lo menciono, es porque tengo razones. Y temo que Jong Woo se ciegue por amor… sin ver el peligro que representa.

-Me estás asustando… ¿Sabes algo que yo no sepa?

Asiento, sin poder mirarlo. -Solo no me hagas hablar, Hyung. No puedo… no ahora.

-A ver, Park. Primero, necesito que me mires. Segundo, sin tener toda la información, no puedo ayudar ni evitar nada. Necesito saber. ¿Existe un peligro real de que Cadie haga daño… a alguno de nosotros?

-Tal vez no a nosotros. Pero sí a Jong Woo.

-Pero… ¿ella no lo ama?

-Claro que sí. Solo que… es algo que no puede controlar.

Sigo sin entender -dice, levantándose.

-Hyung -me levanto también-. Es como un trastorno que Deok creó en ella. Sádico. Psicótico. Criminal.

Seok me mira en silencio. Luego niega con la cabeza y suelta una risa incrédula.

- ¿De dónde sacas esas cosas, Ji Hoo?

-Sé que es difícil de creer… pero es real.

Se deja caer nuevamente en el mueble y se frota la frente.

-Necesito dormir.

-Quédate aquí esta noche. No estás bien para manejar. Yo me quedaré cuidando de Agust Hyung.

Se levanta sin responder y se dirige a una de las habitaciones.

Tomo de nuevo el celular. Voy a la agenda de contactos y me detengo en el número de Markus. No sé si sea correcto llamarlo. Lo miro por un rato, indeciso, y termino por guardar el celular. Me levanto y tomo las llaves del auto. Necesitaba salir a respirar.

La ciudad, iluminada a altas horas de la noche, y el silencio tranquilo, me ayudaban a relajarme. Mi vida había llegado al límite de preocuparme más por los demás que por mí mismo. Tiempo atrás intentaba empezar algo que nunca se me había dado, pero siento que “ser yo mismo” no fue suficiente.

-Dime, ¿cuál es la razón?

Ella me mira a los ojos. No había brillo en ellos, como solían describir en los libros. Solo frialdad, quizás desprecio.

-Tu bondad, Park. Eres demasiado bueno para mi gusto. No vas a ganar nada siendo así. Solo desprecio.

Arrojó las rosas al suelo y se dio la vuelta. Miro hacia abajo y me agacho para recogerlas. Siento mis ojos humedecerse.

-Ji Hoo, solo no fuerces las cosas. No trates de ser alguien que no eres. Sé tú mismo.

Esas habían sido las palabras de Agust Hyung... pero creo que eso nunca aplicó a mi existencia.

Hablar con chicas nunca fue mi fuerte. Pero ella me gustaba tanto, que puse todo de mí. La brisa movía mi cabello de un lado a otro, y las lágrimas me invadieron otra vez. El hecho de no poder amar me lastimaba, pero lo que más me destrozaba era no ser aceptado por quien era.

Sentía que solo servía como apoyo para mis amigos. No lo creía justo. Y no sabía cuánto más podría soportar.

He pasado tanto tiempo intentando encajar en la idea que otros tienen del amor, que olvidé preguntarme qué tipo de amor merezco. Me esforcé en gustar, en ser suficiente, en no incomodar. Quise ser el chico amable, el que escucha, el que está… como si eso bastara para que alguien se quedara. Que idea tan estúpida.

Pero tal vez no se trata de esforzarse tanto. Tal vez el amor no debería doler antes de empezar, ni hacer que uno se cuestione su valor. Tal vez la persona correcta no es aquella que debo alcanzar, sino la que un día, sin yo buscarla, me vea tal como soy y decida quedarse sin pedir que me convierta en otra versión de mí.

Y mientras eso sucede, si es que sucede... aguardaré.

Across the BalconyDonde viven las historias. Descúbrelo ahora