Mis manos sudaban sobre el volante del coche patrulla, los recuerdos de mi coma me atacaban más seguido de lo que podía procesar.
Tom miraba los alrededores con fascinación, le parecía increíble el parecido entre Los Angeles y Los Santos, miraba todo como un niño en Disneyland.
Ignoraba completamente el hecho de que la persona a cargo de manejar y por ende, de su vida, estaba a punto de colapsar.
-Isabelle, Por aquí hay una feria ¿no?- Me preguntó de repente. -¿Podemos ir?- Su mirada encontró mi cuerpo tenso y me escaneó con duda.
-Está bien- mis manos giraron el volante para encaminarnos hasta el puerto donde estaba la feria.
-¿Estás bien? No te ves bien- Me cuestionó con un tono más preocupado de lo normal para ser él. -¿Tienes fiebre? ¿Vas a caer en coma de nuevo? ¿Qué hago?- Sus palabras salieron con una rapidez que en otro momento me hubiese hecho reír, pero ahora mismo no podía procesar nada.
Orillé el auto sobre la calle y frené para intentar calmar el torbellino de emociones que se estaba acumulando en mi pecho.
-Es que... Esto es mucho, no creí que me pasara esto al regresar al trabajo.- Mi tono era suave pero tenso.
Su mano tomó la mía sobre el volante dándome un apretón reconfortante.
-Esta es la realidad ahora Isabelle, lo que sea que pase por tu cabeza, lo que sea que te atormenta, no fue real.-
Mis ojos observaron su rostro calmado, esa mirada que Alexander solía darme en momentos así, mi corazón se apretó dentro de mi tórax al recordarlo, pero sonreí a Tom.
-Gracias por estar aquí.- Mi voz salió como un susurro y el me sonrió de vuelta.
-Tu estuviste conmigo en mis momentos de tormento, aunque para nada son como los tuyos.- Me abrazó sobre el asiento y dejó un beso sobre mi frente.
Nos quedamos unos minutos ahí, esperando a que mi ansiedad disminuyera y pudiera manejar de nuevo.
Cuando estuve más tranquila volví a arrancar con dirección a la feria, a solo unos pocos minutos de dónde estábamos.
El sonido bajo las llantas aumentó al pasar por el suelo de madera, anunciando la llegada a nuestro destino, estacioné el coche en una plaza libre y salimos para recorrer la feria.
-Llegamos- Anuncié admirando las vistas.
-He escuchado que se ve increíble de noche- Dijo Tom emocionado mientras comenzaba a caminar hacia la entrada.
Realmente no había mucho que hacer en esta feria, hay más restaurantes que juegos y lo más visible es la rueda de la fortuna y alguna montaña rusa.
-Si, bueno, solo se aprecian mejor las luces de colores- Me encogí de hombros y caminé a su lado.
-Pero debe ser maravilloso.- Siguió como niño pequeño.
-Supongo que si, si eres turista.- Pasamos la entrada y Tom caminó directo a un juego de tiros.
-Te apuesto a que te gano a disparar- Me retó muy seguro de sí.
Levanté una ceja con diversión y me crucé de brazos. -¿Ah si? Tengo experiencia que tú no Tom- Le recuerdo con gracia al verlo pedir dos juegos.
-Si, pero esto es diferente, porque un arma real no funciona igual que un arma de juguete- Obvió y apuntó a los pequeños objetivos para tumbarlos.
Su puntuación fue 4/10, algo que aparentemente él no esperaba, pero yo sí, incluso diría que menos.
ESTÁS LEYENDO
Promesa.
Hayran Kurgu𝙽𝚊𝚍𝚊 𝚎𝚜 𝚕𝚘 𝚚𝚞𝚎 𝚙𝚊𝚛𝚎𝚌𝚎. ----- 𝙴𝚜 𝚌𝚘𝚖𝚘 𝚜𝚒 𝚝𝚘𝚍𝚘 𝚎𝚜𝚝𝚘 𝚏𝚞𝚎𝚛𝚊 𝚞𝚗 𝚖𝚊𝚕 𝚜𝚞𝚎ñ𝚘, 𝚞𝚗𝚘 𝚍𝚎𝚕 𝚚𝚞𝚎 𝚗𝚘 𝚙𝚞𝚎𝚍𝚘 𝚍𝚎𝚜𝚙𝚎𝚛𝚝𝚊𝚛. ----- ¿𝙼𝚎 𝚊𝚖𝚊𝚜 𝚝𝚊𝚗𝚝𝚘 𝚌𝚘𝚖𝚘 𝚢𝚘 𝚊 𝚝𝚒? ----- 𝙶𝚛𝚊𝚌𝚒𝚊𝚜...
