Capitulo 46

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Camila no quería aceptarlo, pero estaba nerviosa. En cualquier momento Karla entraría por la puerta de su despacho.


Sabía que Lauren y su hija, desde que ella había dejado de ser un tema tabú, se lo contaban todo.


A la morena le inquietaba el nivel de detalle que la ojiverde había podido usar para definir los últimos acontecimientos y le asustaba un poco cómo la miraría Karla la cara.


Sus dudas se disiparon cuando la joven asomó por el umbral de la puerta con una sonrisa.


- ¿Se puede?


- Claro, claro, pasa. ¿Qué tal? - saludó Camila a la chica, con dos besos-.


Karla notaba la tensión en la morena y en parte le hacía gracia. La chica se debatía entre portarse bien o dejar caer algún que otro comentario de los suyos.


Al recordar lo amable que estaba siendo la artista con ella, decidió esperar a tener un poco más de confianza para empezar a sacarle los colores.


- Muy bien, con muchas ganas de que me enseñes cosas - informó despreocupada-. Bueno, primero mil gracias por contar conmigo y por ayudarme. No tenías por qué.


- De nada, Karla. Creo de verdad que esto nos puede venir bien a las dos. Si te parece te voy a enseñar primero todo lo que tengo pensado, para que veas dónde encajas tú.


- Perfecto.


- Eso sí, es confidencial.


- Claro, claro.


- Pero confidencial incluye a todo el mundo, no te puedes ir de la lengua con nadie - recalcó la última palabra-.


- No le diré nada a mi madre, te lo prometo - se comprometió la joven, y Camila asintió tímidamente-.


La pintora le enseñó un boceto de cómo iba a ser la distribución de la sala, dónde iba a colocar cada uno de los cuadros y, finalmente, el lugar que ocuparía su diseño y por qué.


Karla estaba encantadísima, escuchando atenta todas las ideas de la morena, que le parecían increíblemente creativas y llenas de significado.


- Y para eso tenemos que convertir tu diseño a un formato mucho más manejable. ¿Has traído el archivo?


- Aquí lo tengo - sacó Karla un pen drive-.


- Pues manos a la obra.


Ambas se sentaron enfrente del ordenador de Camila y empezaron a trabajar.


La artista le explicó primero los distintos programas que podía usar en esos casos y luego le montó un tutorial paso a paso sobre cómo utilizar el que ella creía que era la mejor opción.

Karla MichellDonde viven las historias. Descúbrelo ahora