Ishi decidió recorrer el pueblo en su totalidad. Nunca había hecho aquello y en ese momento necesitaba pensar, lejos de todo.
Decidió salir de su casa a las cinco de la mañana para solamente pensar por horas mientras movía su cuerpo una y otra vez, observando a lo que nunca prestó tanta atención: ¿Cómo era el pueblo? ¿Qué hacían las personas allí? Si no necesitaban sobrevivir, ¿cómo vivían?
Empezó a dar un paso, luego otro, otro y otro.
Pudo observar en el reloj que se encontraba en la plaza que se hicieron las cinco de la tarde. Sabía que no comería ese día, es por eso que no le importaba demasiado.
Hasta que vio algo, mejor dicho: alguien. Alguien le había interesado a Ishi.
Un niño rubio y pálido estaba en los columpios jugando solo. Parecía serio, y tenía un pequeño corte en el cuello.
Era el niño que escapó de su hermano hace unos días.
Por quien Isamu había muerto.
Pero se parecía tanto a Johari.
Se acercó a paso lento, el pequeño seguía mirando el suelo mientras el columpio se movía levemente. Al estar lo suficientemente cerca, no le habló, lo que hizo fue pegarle un papirotazo en la cabeza. El niño se quejó y subió la cabeza y observó a la alta joven.
—Oye, ¿me recuerdas? —preguntó la morena mirándolo seriamente.
—¡Me das miedo! —Quiso llorar y escapar.
—Cálmate niño estúpido—lo agarró del brazo en el momento que intentó salir corriendo—, contéstame. —Esperó a que el niño se calmase, pero seguía tironeando—. ¿Qué no ves que con tus brazos bien flacos te lastimarás?
—¡No! ¿Quién eres? ¿Suéltame? ¡Mami! ¡Mami!
—¡Que incordio! —se quejó y soltó el brazo del flaco chico que pensaba haber escapado, sin embargo, se estrelló contra el imponente cuerpo de la pelirroja—. ¿Qué no entiendes de que no te haré daño? —Se agachó para mirarlo a los ojos, el niño empezó a largar lagrimas—. Te pareces tanto a mi hermana...—Con sus ásperos dedos secó el agua salada de sus ojos de una forma un poco brusca.
—¿En serio no quieres hacerme daño? —el niño empezaba a tranquilizarse.
—¿No te acuerdas de mí verdad? —Ella entrecerró sus ojos, y el niño negó con la cabeza. Estaba intrigada, no lograba entender por qué cambiaban los pensamientos de la gente del pueblo—. ¿No recuerdas como te hiciste ese corte en el cuello?
—Un vidrio explotó cerca de mí y un pedacito de él me rozó el cuello—decía mientras tocaba su cuello.
Ishi se quedó en silencio por unos segundos mirándolo fijamente, inexpresiva.
—¿Qué? —preguntó el niño.
—Déjame estar contigo solo esta tarde. —Empezó a lagrimear levemente.
—¿Por qué lloras? —El niño intentó devolverle el favor a la adolescente y secar sus lágrimas con sus pálidas manos.
—Me haces acordar a alguien que ya no está conmigo.
—¿A tu hermana? ¿Cómo se llama? —preguntó intrigado y dubitativo.
—Se llamaba Johari.
—¿Se ha ido lejos de ti?
—A un lugar en el que nunca más la volveré a ver.
—Lo siento mucho. —El niño empezó a lagrimear.
—Deja de llorar. —Frunció el ceño la pelirroja.
—¡Tú lloraste primero! —Se tapó los ojos con un brazo.
—Eres igual a Johari...—Sonrió levemente al recordarla.
—¿Por qué sonríes? —sonaba confundido.
—Vamos a divertirnos, "hermano de solo una tarde".
Jugaron a quien podría columpiarse con más fuerza. Ishi, por supuesto, ganó; dio vueltas y vueltas en el columpio hasta marearse. El niño se divertía viendo como la mayor hacía cosas nunca antes vistas ante sus ojos.
Luego, la pelirroja le preguntó si quería dar una vuelta por el pueblo saltado de casa en casa. El niño afirmó emocionado, dijo querer ser "Spider-Man". Es por eso que la pelirroja lo subió en su espalda y se impulsó con sus fuertes piernas hacia la casa más cercana. Ya no se preocupaba de que alguien la viera, sabía que los recuerdos no durarían mucho, de que el niño olvidaría ese día con ella.
Pisó un tejado, luego otro, y otro, hasta haber recorrido todo el pueblo.
—¡Esto es emocionante! —gritó el niño eufórico mientras sus cabellos interferían en su visión.
—¡Agárrate fuerte, mierda!
—¡No digas malas palabras! —se quejó con una sonrisa el chico.
Al terminar, Ishi lo dejó en el suelo de la plaza en donde se habían encontrado.
—¿Dónde es tu casa? Te llevaré hasta allí.
—¿Ya? ¡Yo quería seguir volando!
—Si me dices donde es tu casa, te contaré historias maravillosas de mi vida en otro mundo, ¿quieres?
—¡Si!
Ishi lo agarró de la mano y empezó a contarle como con sus hermanos vivían aventuras de todo tipo, en cualquier momento de sus vidas. El niño escuchaba atento y divertido las emocionantes historias de la pelirroja, hasta que llegaron a su casa.
—Vamos, entra. —Empujó al chico dentro de la casa y le dio una cálida sonrisa, la segunda que había visto en todo el día de aquella extraña, que fue "su hermana mayor por una tarde"
El niño cerró la puerta, dubitativo.
Ishi se quedó allí unos segundos.
El pasado que se hizo presente por una tarde, se esfumó. Esa tarde soñada para la pelirroja, terminó, y su diversión también. Solo quedaba dolor, otra vez.
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OTRO MUNDO
FantasyKasumi está acostumbrada al orden: a entender las reglas, a vivir en silencio, a sostenerse en una rutina que no la compromete demasiado Pero todo cambia cuando una chica aparece en su vida de forma inexplicable, arrastrando consigo un aura extraña...
