—Entonces este es su mundo...—Kasumi se encontraba maravillada, al fin conocía de dónde provenía la morena. Pero quería saber más y más sobre ella y su pasado.
—Es simplemente un bosque, pero lleno de bestias—aclaró Michiko a la defensiva.
—Esto es fabuloso—Arata observaba el espacio a oscuras, y aunque no podía verse casi nada de allí, el igualmente sabía que era "fabuloso".
Caminaron unos minutos bajo la oscuridad y se encontraron con un ave, pero no poseía pico, su rostro era distinto.
—Chicos, atrás de mí. Si queremos sobrevivir tendremos que matar y comer cosas extrañas. —La pelinegra agarró su talismán con sus manos blancas y lo transformó en cuestión de segundos en un arco y flechas. Sus amigos hicieron caso omiso a lo recién dicho por la chica y se ubicaron detrás de ella. La adolescente empezó a disparar, todo el lugar se alumbraba cuando las flechas anaranjadas desaparecían en el aire—. Ahí está—ubicó al ave en la oscuridad y disparó en el blanco.
—¿Desde cuándo sabes hacer esto? —pregunta la más baja con intriga.
—¿Qué cosa?
—Usar el arco y flecha como una profesional.
La pelinegra sonrió mientras sus recuerdos aparecían.
—Kasumi. —Ishi sacó hábilmente el talismán de mi bolsillo mientras me miraba con sus pequeñas cejas levantadas. Me había guiado al patio para lo que saldría de su boca luego de pronunciar mi nombre—. Necesitaría que formes un arco con esto y aprendas a luchar. No puedes hacerlo con lanzas, espadas, escudos u otra cosa...—me miró con esos ojos verdes, callada por unos segundos y luego hablo otra vez—. No digo que seas débil, sé que no lo eres. Solo que debes usar un arma acorde a tu cuerpo y tu habilidad.
—¿Por qué me reafirmas que no soy débil? Sé que no piensas eso. —sonreí mientras nos mirábamos intensamente.
—No sé, simplemente no lo creas. —rascó su nuca y se quedó en silencio—Entrenaremos ahora, no hay tiempo.
—¿Para qué?
—Para que sigas haciendo estupideces como hablar conmigo.
«Las considerabas estupideces porque sabías que te alejarías de mí en unas semanas» no pude razonar en aquel momento, pero lo hago ahora.
Luego de emitir aquello, ni siquiera dijo "empecemos", simplemente me entregó el talismán en la mano y se puso detrás de mí.
—Haz un arco, solo eso.
—¿Y las flechas?
—Hazlo.
Obedecí a sus palabras, se encontraba el arco anaranjado formado con mi energía en mis manos.
Sentí sus manos frías apoyadas en las mías con delicadeza, y su cabeza que descansaba en mi hombro. Podía sentir su calor corporal, estaba pegada a mí, como pocas veces lo estuvo.
—¿Qué esperas? —sonaba ansiosa por empezar, en ese momento no parecíamos estar en sintonía.
—Estás muy pegada a mí, ni siquiera avisaste que... No avisaste que empezaríamos así.
—¿Así como? Lo siento, ¿quieres que me aleje? —sentía como hablaba cada vez más rápido, en aquel momento si estaba nerviosa. Era raro verla de esta manera, es por esa razón que una risita salió de mí sin que yo lo quisiera.
—Está bien, no te alejes, por favor. Hay veces que no actúas tan... brusca. —Agarré el arco con fuerza y lo puse de la forma extraña. Una mano arriba y otra abajo, en cada extremo.
—Ah... ¿En serio? —Ubicó mi mano derecha un poco más abajo del centro, y con la otra simplemente hizo que soltara el agarre—. Una mano para el arco, la otra para las flechas, ¿sí? Es hora de que con energía las formes, flexionando el brazo cada vez más mientras se forma en tu palma...—Lentamente se iba creando la saeta cuando la imaginaba, la cuerda se tensaba y encontré a donde quería disparar: La casa del vecino en frente tenía una bandera de nuestro país clavada en el césped. Que patriota, en verdad...
Apunté y disparé cuando el arco se había tensado lo suficiente. La flecha cayó demasiado abajo, a unos cinco metros de mi objetivo, y luego desapareció.
—Es tu primera vez, sigue intentando. ¿Tu objetivo es la bandera verdad? Es difícil cuando está casi tocando el suelo. Intenta apuntar más arriba. Vamos, eres lista, calcula.
Estuvimos así demasiadas tardes, pero a la noche... Simplemente desaparecía. Pregunté varias veces, pero siempre me mentía. No lo supe hasta hace un día; decía estar entrenando su aura. No; estaba creando un portal.
Kasumi volvió a su realidad.
—Aprendí a usar el arco y flecha entrenando, simplemente eso.
—¡Chicas! —gritó Arata—¡Esto es un ave con cara de mujer! —traía en sus manos a la presa de la pelinegra; era verdad, tenía el rostro de una mujer.
—Isamu me contaba sobre mitología. Es una arpía. Estoy viendo un ser mitológico en la vida real y lo comeré. —La joven de cabellos celestes hizo una arcada.
—Tendremos que comerla, si no moriremos.
—Seguro sabes eso por Ishi, no me imagino que es tenerla al lado todo el tiempo y que hable sobre su mundo una y otra vez. Aunque... Con nosotros no habla tanto como contigo—sonrió Arata.
—Solo habla cuando le preguntas... Es seria hasta que algo hace que se ablande, una de esas cosas es hablar de su pasado. Ishi no es la misma luego de todo lo que vivió aquí. —Dio fuertes pisotones en el suelo.
—Sé que nos oculta muchas cosas de este mundo, de su vida en él. —Michiko los guió a los árboles para que descansen mientras hablaban.
—No sé si es correcto que lo cuente... Supongo que si le preguntan les respondería. Diría que no le dolería tanto como cuando habló conmigo, ya pasó un año de esa charla...—Los tres amigos se sentaron bajo un árbol e hicieron fuego con pequeñas ramas y piedras que encontraron—. Lo diré, porque sé que ahora estaremos donde ella se crio y merecen saber su verdad, merecen conocerla totalmente.
» ¿Recuerdan la "asesina loca"? Ese nombre salió después de que esa mujer matara a sus tres hermanos, los hermanos adoptivos con los que se crio. Luego de eso cayó en nuestro mundo y nos conoció. Allí murió mi madre, a quien le tenía mucho cariño, y también Isamu. ¿Entienden... por qué me enojo tanto cuando la culpan? No lidia con lo mismo que nosotros. —Arata comenzó a cocinar el conejo en silencio cuando Kasumi finalizó con sus palabras.
—No pude decirle lo siento... No me justificaré, siempre supe que no era la culpable, pero ver como todos se desmoronaban luego de la muerte de Isamu... Me hizo pensar que no quería que ninguno sea el siguiente, es por esa razón que la intente alejar de mil maneras, pero ustedes la querían y yo...Incumplí mi regla más importante; abandone a una persona que quiero solo por miedo. Me siento una verdadera mierda cada vez que recuerdo mis tratos y palabras hacia quien nos apoyó absolutamente todos los días desde que la conocimos ¡Quiero decirle lo siento para que no viva pensando que la odio! —El castaño se derrumbó en el suelo, cascadas de lágrimas salían de sus ojos mientras intentaba controlarlas, pero era imposible. Se sentía tan culpable que era incontrolable aquel dolor.
—Lo harás, deja de echarte la culpa. —Michiko se acercó a él y recorrió su robusta espalda con su brazo para demostrarle que al menos ella no lo seguía martirizando por sus acciones.
—Debemos entender que lo que pasó no se puede cambiar, simplemente debes encontrarla y decirle lo que sientes—lo dijo en un tono frío y cortante. La pelinegra seguía un poco resentida por la situación, pero no quería seguir recordándole sus errores y menos si no era posible que se disculpase con quien debía en aquel momento.
Las aguas se calmaron, y empezaron a comer la carne de arpía con cierto cuidado, ya que no estaban acostumbrados a ingerir ese tipo de bestias.
Cuando terminaron, se recostaron en donde podían y sacaron de sus respectivas mochilas una campera para cada uno, luego se durmieron bajo la luz de la luna.
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OTRO MUNDO
FantasíaKasumi está acostumbrada al orden: a entender las reglas, a vivir en silencio, a sostenerse en una rutina que no la compromete demasiado Pero todo cambia cuando una chica aparece en su vida de forma inexplicable, arrastrando consigo un aura extraña...
