La actualidad y el mundo antes de que se construyan ciudades.
¿No son distintos mundos? En realidad, no lo son, simplemente son "líneas temporales".
En otros universos la situación sucede de distintas maneras, sin embargo, no deben juntarse. La antigüedad y la actualidad nunca deben chocar.
Si lo hacen, el mundo se desvirtúa, pierde control.
La conexión debe morir, y la relación entre los dos mundos también.
Así, la verdad no será revelada.
Dioses pueden ver esos "Otros mundos", sin embargo, no pueden tocarlos.
Si lo hacen, pierden más que su vida. Se deshacen de su divinidad con cada momento en la tierra. Un Dios en el mundo mortal se transforma en mortal.
Un semidiós adquiere fuerza humana y divina por igual. Por si solos no son nada, no obstante, si se contactan con un Dios, su fuerza se incrementa con cada día que pase.
Los humanos que osan contactarse con las divinidades son personas que en algún momento olvidarán. El recuerdo de los choques entre pasado y presente no permanecen por tanto tiempo como la vida humana. Se desvanecen. Dependiendo del poder del recuerdo durará más, o menos.
Los Dioses cambian recuerdos, pero no son nada sin mí.
Los Dioses alteran el mundo, pero no pueden hacerlo sin ayuda.
Son entes divinos, sin embargo, no tanto como lo soy yo.
Sé que es lo correcto para la creación y destrucción de las líneas temporales.
Las reglas para los seres inmortales existen porque si osan desaparecerlas ellos morirían. Los Dioses que hicieron al error, están siendo castigados. La semidiosa que tocó suelo futuro ha muerto, por lo tanto, los humanos olvidarán, y tendrán su nueva realidad. Los muertos, muertos están. Los vivos, nunca sabrán la verdad.
—¡Al fin tengo el título de escritora! —la pelinegra abrazaba con fuerzas su gorro de graduación.
Vio a sus amigos: Michiko y Arata. Felices por el logro de su amiga, se dirigieron a ella para abrazarla con total alegría.
Se conocieron en cuarto año de secundaria. Arata se presentó un día en el que había editado un video para hacer creer a toda la ciudad de que se encontraban bestias en el pueblo.
Obviamente era mentira.
Luego le preguntó a Kasumi si quería ayudarlo a formar un club, ella extrañamente aceptó.
Con el tiempo conocieron a Isamu, un joven policía que sin querer había atropellado al castaño con su auto. Gracias a aquel incidente, Arata pudo preguntarle a Isamu si quería unirse a un club, el adulto dijo si y a los días hizo que su hermana, Michiko se uniera también.
Meses después, Isamu murió en un tiroteo fuera del pueblo. Aquello los entristeció como nunca habían sentido.
Los pequeños recuerdos de aventuras juntos se desvanecieron en su cabeza.
Su padre llegó en su viejo auto color celeste, luego se bajó y corrió hacia la universidad de la ciudad para darle la bienvenida al trabajo de los sueños de su hija.
La rodeó con sus brazos.
—Estoy orgulloso, tu madre también lo estaría, Kasumi. —Largó lágrimas mezcladas de dolor y felicidad.
Sintió el apretujón de su padre.
Ah... su madre. Había muerto por el camión, como le habría gustado que esté aquí.
Ese doloroso recuerdo hizo que sus manos soltasen un libro.
Se separó de los brazos de su padre con urgencia, era muy importante para ella. No podía perderlo.
Aquel amontonamiento de páginas que escribió cuando estaba en quinto año de secundaria. Una historia digna de admirar, en donde fusionaba su realidad con fantasía. En donde aparecía una chica con cabellos de fuego, que, por alguna extraña razón, cada que lo leía, se sentía como un recuerdo. Que, cada emoción que describía allí, se sentía como propias.
Como si esa chica morena, con cabellos color fuego y alta de verdad hubiese existido. Se sentía como si de verdad Kasumi hubiese tenido un verdadero romance adolescente, sin embargo, nunca fue así.
Se agachó, con el recuerdo que había tenido de escribir aquella historia maravillosa.
Leyó el título y sonrió.
"OTRO MUNDO".
Aquel libro era el que la había inspirado, sin embargo, hasta el día de hoy, nunca pudo volver a escribir una historia con tanto sentimiento como esa.
ESTÁS LEYENDO
OTRO MUNDO
FantasíaKasumi está acostumbrada al orden: a entender las reglas, a vivir en silencio, a sostenerse en una rutina que no la compromete demasiado Pero todo cambia cuando una chica aparece en su vida de forma inexplicable, arrastrando consigo un aura extraña...
