La pelirroja se encontraba sentada en su habitación viendo hacia la nada, hasta que la chica de ojos avellana abrió la puerta y junto a ella se encontraba Michiko algo avergonzada, expresión que no era muy común en ella. Ishi la miró a los ojos.
—¡Perdón! —gritó la chica de menor estatura apenas sintió unos ojos verdes puestos en ella.
—Eso debería decir yo—rascó su nuca—... ¿nos dejas a solas, Kasumi? —al instante la pelinegra que estaba expectante se fue de la habitación más rápido que el viento.
—No, Ishi. Mi hermano siempre dijo que solamente se les debe pegar a las personas que pongan en peligro a quienes quiero, y tú no eres esa persona. Lo siento con cada parte de mi ser. Eres de las pocas personas que tengo, aunque no nos llevemos muy bien, de cierta forma te he agarrado cariño... —suspiró largando todo aquello que para ella era difícil de decir—. Fue un momento de enojo, sé que no tienes la culpa, quiero creer que has hecho todo lo que estuvo a tu alcance.
—No lo hice, tuve tiempo para salvar a Isamu y me dejé llevar por la furia. Yo debería pedir disculpas, el seguiría vivo de no ser porque me tardé demasiado...
—Cállate, debes entender que si no peleabas morirías tú también, y estoy feliz de que no lo hayas hecho.
—El murió por salvarme, yo rematé a alguien ya muerto en vez de ayudar a tu hermano. Merezco mil bofetadas más.
—Todos cometemos errores, ¡entiende que no es culpa tuya! —sonaba cada vez más molesta, no quería que siguiera con cargo de consciencia por lo sucedido.
—Esos errores llevaron a su muerte...—En el momento que bajó la cabeza empezó a sentir pasos rápidos que se dirigían hacia ella.
Al subir la mirada sintió cómo le ardía la mejilla. «Seguramente quedado más roja que la última vez» pensó la pelirroja.
La de menor estatura la miraba con sus ojos celestes y las cejas fruncidas. Ninguna pudo emitir palabra, ya que la puerta de la habitación se abrió bruscamente.
—¿Qué te sucede? —preguntó en un tono alto la chica que esperaba detrás de la puerta.
—¡Quédate ahí! Yo soy la que está hablando con tu noviecita ahora. —Su mirada se volvió a la adolescente frente a ella—. Lo siento, pero esa bofetada era necesaria para que dejes de percibirte como una mierda por una puta vez en tu vida. No soporto a las lloronas como tú. Deja de culparte, deja de hacerlo en mi cara o te pegaré otra vez. —Sus ojos se cristalizaron, pero su voz era más firme que nunca—. Eres la más fuerte de este mundo, pero cuando se trata de manejar tus emociones eres un desastre, me das tanta vergüenza—. Michiko luego de esas palabras llenas de decepción se largó.
Ese golpe a mano abierta en su mejilla no pegó como el de la vez pasada, para Ishi esta bofetada definía lo débil que se mostraba, lo débil que se sentía. Pegó en su orgullo al igual que las palabras que dijo la peli-celeste a continuación. La diferencia con la anterior era que la de hace semanas la había destruido, pero esta reconstruyó algo en ella con la pieza que pensaba haber perdido.
—¿Estás bien? No debió hablarte así. —Corrió hacia su compañera de habitación y acarició la mejilla que ardía.
—Hablar así fue la mejor cosa que podría haber hecho. —No miró ni un momento a la pelinegra, solamente observaba a la puerta mientras sonreía por primera vez luego de la muerte de su querido amigo.
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OTRO MUNDO
FantasiKasumi está acostumbrada al orden: a entender las reglas, a vivir en silencio, a sostenerse en una rutina que no la compromete demasiado Pero todo cambia cuando una chica aparece en su vida de forma inexplicable, arrastrando consigo un aura extraña...
