«Tanto tiempo estuve practicando como abrir el portal sin que nadie se enterase, tantos días, demasiadas semanas y... Al fin logré encontrar la fórmula para hacerlo.
Recordando dolorosamente como Isamu fue asesinado, también me encontré con la pregunta de, ¿cómo ha hecho mi hermano para crear otra dimensión con sus poderes? Él era mi sangre, quiera o no compartimos cosas, esperaba que las dimensiones sea una de esas.
En su momento pude recordar la oportunidad en la que vimos como la sombra se desprendió de su cuerpo, y eso me hizo preguntarme si esto sería posible con mi aura. ¿Podría separarla de mi cuerpo? Estuve por un breve periodo intentándolo, recordando, pero más que nada, sintiendo como algo que me pertenecía se alejaba de mí. Simplemente lograba creer que dejé de ser una salvaje en el momento que fui capaz de crear algo con esta lejanía de mi poder.
Ahora mismo simplemente no tengo una parte de mí, mejor dicho, la mayoría de lo que era en el otro mundo no está aquí. Soy una salvaje hecha para asesinar y nada más.» Ishi pensaba mientras esperaba el mañana, no obstante, algo la despertó. Sentía energía distinta pasando por su creación, alguien o algo había pasado por allí. A los segundos percibió como el poder que portó desde la muerte de sus hermanos regresaba a ella a gran velocidad. Se levantó con rapidez, agarró sus cosas y siguió su camino en la oscuridad, era incapaz de volver a concebir el sueño.
Caminó toda la noche bajo la luna mientras recordaba. La pelirroja no era capaz de hacer otra cosa más que recordar en todo su trayecto.
No tenía un plan, nunca tuvo uno. Solo quería liberar su salvajismo frente a quien le quitó todo, y lo volvería a hacer si no la asesinaba antes.
Solamente tenía a los que quería en su corazón, ni siquiera se encontraban en este mundo como para preocuparse por ellos. Eso de cierta forma la alegraba, no tenía que pensar en la protección de Arata, porque sabía que la odiaba y deseaba su muerte; tampoco de Michiko, que debía preocuparse por cómo superar a su hermano; y menos en Kasumi, que se encontraba en la casa con su padre, disfrutando de sus días mientras ella acababa con la amenaza, ¿o quizás ella era la amenaza? Daba igual, la amenaza estaba lejos de ellos.
El día también se ocupó de recuerdos en aquella caminata hacia lo desconocido, hacia la incertidumbre.
ESTÁS LEYENDO
OTRO MUNDO
FantasíaKasumi está acostumbrada al orden: a entender las reglas, a vivir en silencio, a sostenerse en una rutina que no la compromete demasiado Pero todo cambia cuando una chica aparece en su vida de forma inexplicable, arrastrando consigo un aura extraña...
